Es un dato demoledor: Daniel Agger no juega cinco partidos completos consecutivos en la Premier League desde 2009. Es más, desde que llegó al Liverpool únicamente lo ha podido hacer en tres ocasiones. Esta temporada ya ha causado baja un mes por una fractura de costilla. Cuando no es eso aparecen los problemas musculares. No ha gozado de continuidad porque su físico no se lo ha permitido. Volvió a disfrutar de un partido completo contra el WBA el sábado pasado, con Skrtel a su lado, formando la que, probablemente, es la mejor pareja posible para Kenny Dalglish. No fue el mejor partido del Liverpool pero sí uno de los que más conclusiones se han podido sacar hasta la fecha. Por Agger y por Carroll, que también salió de inicio junto a Luis Suárez.
Para empezar tomaremos como apoyo el interesante análisis (último punto) de Michael Cox en The Guardian sobre la pareja Agger-Skrtel. En él destaca los pocos disparos que concede el Liverpool y, con el danés en el once, el progreso que se produce en la salida de balón. Se aprecia una notable diferencia en el rango de pases de ambos. Mientras que Skrtel es más plano y básico, con asistencias al lateral derecho o al propio Agger, éste varía más su destinatario: cambio de banda, apoyo al lateral o, lo que resulta de gran desahogo para el Liverpool, balón hacia los delanteros, donde entra en juego el papel de Carroll y su titularidad. Por este motivo, su porcentaje de error también es levemente más alto, compensado con una mayor velocidad de juego y diferentes alternativas en el inicio de la jugada, añadido a un punto de locura que lo convierten en un central de un altísimo nivel.
Pero todo tiene un inicio. En este aspecto, la función de Pepe Reina es clave. El portero español elige cómo va a comenzar la jugada el Liverpool. Como se puede comprobar, hay una tendencia a empezar desde la defensa con un pase en corto, bien hacia sus centrales -recordemos, Agger estaba en el campo- o bien hacia los laterales para que estos decidiesen el siguiente movimiento. Uno de los mayores beneficiados de esta decisión es José Enrique, a un gran nivel, ya que participa constantemente en la posesión de su equipo. Sin embargo, en el lateral también se evidencian los fallos más problemáticos del Liverpool: se ve obligado al balón en largo debido al asfixio y a la poca claridad en el inicio de la jugada. La otra vía para Reina es el pase largo, una faceta de la que puede presumir ser de los mejores en todo el panorama europeo.
Quedó una cosa clara contra el West Brom: el Liverpool tiene serios problemas en la creación. Esto se refleja en que la mayoría de pases del gráfico anterior están situados en la línea defensiva propia. Tanto Lucas como Adam, además de Henderson, que cumple un papel asociativo y no de volante en el esquema red, tenían que retrasar en exceso su posición para conseguir una salida limpia y clara. Menos cuando aparecía Carroll, claro. ¿Y quién activaba al delantero inglés? Daniel Agger. El posicionamiento del nueve del Liverpool muestra, en el mapa de calor, que, al contrario de la imagen que se tiene de él como un delantero de área, era de vital importancia para oxigenar el juego de los suyos. Recibir el balón, acomodarlo, protegerlo, dar segundos para que el equipo salga y continuar la jugada. Haciendo el símil, Carroll hizo, por momentos, de Forlán en la Copa América para Luis Suárez.
Llegado a este punto sólamente queda una pregunta por contestar: ¿Debe jugar el Liverpool con Luis Suárez y Andy Carroll en el once inicial o, por el contrario, debe jugar con un único delantero para que no se molesten el uno al otro? Yo lo tengo muy claro: ambos.



