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8 de enero de 2012

Conclusiones de la FA Cup

Después de la tercera ronda de FA Cup, varias conclusiones de la misma:

Equipos Premier League

Dempsey hizo un hattrick
- Bolton. La situación en Premier League es dramática: descenso y equipo más goleado. Parece que las críticas nunca le pueden caer a Owen Coyle pero desde hace meses se las merece. No porque el Bolton esté como esté, o porque tenga que ir al Reply con el Macclesfield (2-2) sino porque la imagen es pésima. El sábado, con el once titular, no pasó del empate. Y es que las cosas son complicadas cuando tu centro del campo lo forman Pratley y Reo-Coker y cuando mandas a Mark Davies a la banda o, directamente, al banquillo.

- Stoke. Tranquilos en Premier League, esperando al Valencia en la Europa League y con un once de gala para visitar al modesto Gillingham. Así se las gasta Pulis. A pesar de comenzar perdiendo, remontaron para terminar ganando 1-3. Eso sí, ni un solo detalle para la cantera. Lo más parecido, Shotton. Del resto ni se sabe. Los mismos de cada fin de semana en el campo y en el banquillo. Ni rastro de los jóvenes. Queda claro que para jugar en el Stoke sí que hay que hacer la mili. De su fútbol, claro.

- Fulham y Norwich. Ojo con ellos en la competición. Al menos, eso es lo que sugieren sus resultados (4-0 el Fulham y 4-1 el Norwich) y sus alineaciones. Con la tranquilidad que gozan en la Premier, se han lanzado de cabeza a la FA Cup con onces titulares. No dejará de sorprendernos el Norwich, con tantas historias que contar sobre ellos en los últimos meses, donde Ayala volvió a ser titular (y cumpliendo desde que volviera de su lesión). En el Fulham, más de lo mismo. Renovado en imagen desde que llegó Jol, con Murphy como único mediocentro y con una banda de mediapuntas y delanteros para el ataque. Con obra de arte de Ben Arfa incluida. Kerim Frei volvió a ser titular (qué gran noticia) y Dempsey marcó tres.

Equipos Championship

James Ward-Prowse fue titular con el Southampton
- Hull City. Qué pinta tiene el proyecto de Barmby. En puestos de playoff en Championship y pasando por encima del Ipswich (3-1) en la FA Cup. Como sigan rescatando piezas desechadas por el Manchester United y acierten (como hasta el momento) con sus cesiones, pintan a equipazo. Un centralazo, Chester; dos centrocampistas de mucho nivel, Stewart y Evans; un extremo en la más perfecta definición de la palabra, Robbie Brady; y un goleador, Fryatt.

- Southampton. Algo similar le ocurre al líder de la categoría, aunque lo suyo viene de base. Sufrió hasta el final para imponerse al Coventry (1-2) pero en cada alineación que sacan se ven detalles esperanzadores. En la última, la titularidad de James Ward-Prowse (que además marcó) en el centro del campo. Nigel Adkins, el técnico del Soton, después de ascender a Championship la temporada pasada, se ha metido de lleno en la pomada por alcanzar la Premier League. Con raíces tan fuertes como las de este equipo, con una idea tan clarividente, sería un gusto que lo consiguieran.

- Blackpool y Watford. Los de Holloway lucharán por entrar en el playoff de ascenso. Con una plantilla tan amplia les da de sobra para competir en FA Cup y Championship, y así lo demostraron aunque su imagen en Fleetwood no fuese la mejor. A pesar de ello, un 1-5 con gol de Tom Ince o Matt Phillips, que se ha hecho un hueco en el once finalmente. Los de Sean Dyche perdieron en verano dos piezas básicas: Will Buckley y, sobre todo, Danny Graham. Pero siguen a lo suyo: apostando por jóvenes. Ganaron 4-2 al Bradford y destacó Sordell, como viene siendo costumbre esta temporada.

Extra ··· Conoce talentos ···

Jake Caskey volvió a marcar gol
Jake Caskey (1994): Repitió titularidad en el Brighton y volvió a marcar. El mediocentro zurdo se ha ganado la confianza de Gustavo Poyet a mitad de la temporada y está mereciendo más minutos. Buenas noticias para alguien que aún no ha cumplido los dieciocho años.

Reuben Noble-Lazarus (1993): En su día fue el jugador más joven en debutar en la Football League con 15 años y 45 días. En la actualidad tiene 18 y suma su segundo partido disputado seguido con el Barnsley. Con la dramática lesión de Jacob Butterfield, quizás lo veremos más.

George Thorne (1993): Miembro de la exitosa generación que ganó el Europeo Sub 17 de 2010, el centrocampista del WBA va dándose a conocer. Debutó en Premier League, jugó un mes cedido en el Portsmouth y en esta segunda mitad de campaña seguirá progresando en el equipo donde ha crecido.

Conor Thomas (1993) y Gael Bigirimana (1993): Ambos del Coventry, un club que tendrá difícil la permanencia en Championship. Sin embargo, Thomas es titular y Bigirmana ha contado con muchísimos minutos toda la temporada. El primero estuvo cedido a prueba en el Liverpool el año pasado.

19 de mayo de 2011

Kanu, Ramsey y los demás

De vez en cuando está bien retroceder en el tiempo y poner la vista en la progresión de los equipos, en comprobar cómo han ido creciendo o devaluándose, cómo han conseguido unos resultados o de qué manera han decaído estrepitosamente. Un buen ejercicio de análisis se puede hacer en base a la final de la FA Cup en 2008. Desde aquel día los caminos de Portsmouth y Cardiff han tenido un punto de inflexión abismal, difícilmente entendible en el caso de los ingleses. Y en el contexto del encuentro, dos bases trascendentales: un hola y un adiós; Aaron Ramsey y Nwankwo Kanu.

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El joven galés de sólamente 18 años se presentó al mundo en aquella edición de la FA Cup. En la final fue suplente y jugó media hora. Nervioso, con la necesidad de empatar el partido, impreciso. Pero los destellos de liderazgo no responden a la precisión y Ramsey los tenía. Entró para ocupar el volante derecho pero rápidamente las necesidades de su equipo lo demandaban en el centro, en la media punta, para enlazar con el ataque. De aquel once aún continúan McNaughton, McPhail y Wittinhgam. Tanto Ledley como Loovens emigraron a Escocia, al Celtic de Glasgow, donde esta temporada han sido subcampeones. En punta era indiscutible Hasselbaink y en defensa, un impecable Roger Johnson.

La victoria (1-0) del Portsmouth se convirtió en la cima cualitativa de una plantilla que hoy añora los detalles técnicos de antaño. El once que presentó el Pompy bien merece un comentario acorde con el nivel competitivo que mostraba. Tres años más tarde, varios de sus jugadores han alcanzado la cima -Lass en el Real Madrid, Muntari en el Inter o Glen Johnson en el Liverpool-, otros aún tienen aspiraciones potenciales de mostrar mucho más de sí -Niko Kranjcar en el Tottenham- y un tercer grupo en el que se quedan otros como Utaka, Distin o Mendes, los cuales ya han mostrado cuál es su techo. No sólo la alineación titular resalta, ya que desde el banquillo, o incluso fuera de la convocatoria, estaban jugadores como Milan Baros, Defoe, Lauren, Diop o Benjani.


Pero quizás lo más reseñable de aquella alineación fue el saber conjugar los momentos álgidos de varios de sus integrantes junto al tierno fútbol de los que aún estaban en progresión. Entre los veteranos estaban David James, Sol Campbell o Hreidarsson. Pero la importancia recaía en Nwankwo Kanu, cuyo fútbol se valora más a medida que se va echando de menos. Su plasticidad, la manera de estirar la pierna para acariciar el balón y darse la vuelta, su carrera espigada y su trote lento y estético, la facilidad para pisar la pelota y driblar a un rival sin perder el equilibrio y su toque de interior aún laten en Portsmouth, en sus últimos meses como profesional.

1 de marzo de 2011

Un mal Everton y el presente de Rodwell

 
  
Otro año más nos quedaremos con la intriga de dónde tiene su límite el Everton, partiendo del supuesto de que su plantilla invita a más logros de los que consiguen. Esta vez ha sido el Reading quien ha apeado a los 'toffees' de la FA Cup (0-1) en el mismo Goodison Park. El equipo que actualmente milita en Championship hizo más méritos por pasar la eliminatoria y se enfrentará al Aston Villa o al Manchester City. La victoria agónica por penaltis en Stamford Bridge de hace pocos días no sirvió de estímulo para los de David Moyes, que evidenciaron demasiadas lagunas.

Entra ahora la duda de en qué momento les llegará el punto de inflexión. Quedan varios meses de competición y su único objetivo es intentar conseguir una de las plazas europeas en la Premier, las cuales las tendrían a su alcance de no haber empezado la temporada a un nivel tan bajo. Desde que comenzó el 2011 han cosechado una buena racha de resultados, que se sumó a la vuelta de Rodwell tras su grave lesión y el regreso de Cahill, máximo goleador del equipo y que fue baja durante la Copa Asia. ¿Pero por qué siguen dejando ese sabor tan irregular?

Sin intenciones de desmerecer el gran partido del Reading, que eliminaron de raíz la creación del Everton y, por tanto, a su jugador clave, Arteta, los 'toffees' apenas tuvieron ocasiones reales de darle la vuelta al gol de Mills en la primera mitad. Con Arteta desactivado, Moyes tomó, se ve que desacertadamente, la decisión de sustituir a los dos volantes, Bilyaletdinov y Coleman, por dos jugadores físicos y de ataque, Beckford y el criticado Anichebe, dejó toda el carril derecho para Neville y el izquierdo para Baines. ¿Por qué desechar una fuente de peligro como son las bandas? ¿Por qué mantener a Neville y no a Coleman cuando se busca mayor profundidad y resistencia en el lateral?

Rodwell, sin embargo, fue alternando constantemente su posición en el campo. Ya se le ha visto este año desde la mediapunta, por detrás de Cahill, hasta de mediocentro, pasando incluso por el volante derecho. El que debe ser un pilar actual en el equipo no encuentra -o no le encuentran-, el espacio idóneo para explotar sus cualidades. A punto de cumplir los veinte años, a Rodwell lo veremos este verano en el Europeo Sub-21, pero bien haría el prometedor inglés en volver a demostrar, ahora que el Everton no tiene nada a lo que agarrararse, que los detalles que dejó en la primavera de 2010 no fueron fruto de la casualidad.

16 de mayo de 2010

La vida es sueño



Calderón de la Barca describía el transcurso de este partido varios siglos atrás. La agonía del Portsmouth, que conocía su dramático final en forma de descenso, se difuminaba con un sueño por cumplir. Era el último encuentro de la temporada para comenzar a asumir en tiempo presente lo que les espera en un futuro muy cercano. Pero la realidad que les vendrá la próxima temporada pasó a un papel secundario para dedicarse en sus últimos noventa minutos del año.

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza.

El Chelsea se presentaba como favorito indudable en el partido por excelencia del fútbol mundial. La final de Copa más antigua y pura del planeta. Allí, el Portsmouth cumplía en su papel de David contra Goliat, del pobre contra el rico. Toda la ilusión de un pequeño para utilizar cualquier mínimo detalle que se le escapara al Chelsea. Y durante toda la primera parte no fueron detalles, sino lanzamientos al palo en contra en la portería que defendía David James. Hasta cinco veces el balón se cruzó con la madera mientras el Pompy soñaba con una segunda parte mejor.

Sueña el que afana y pretende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Todo lo que pretendía el Porstmouth era un gol. Una simple llegada que le diera la oportunidad de ponerse por delante en el marcador. La tuvieron. Boateng se encargó de tirar un penalti que bien podría haber dado ventaja a los suyos. Pero no fue así. El sueño del gol se quedó en un simple sueño, cada vez más inalcanzable con el paso de los minutos. Cada jugada del Chelsea golpeaba más duro. Cada vez había menos alternativas. Drogba se encargó de reducir las ilusiones de los sureños. Lanzamiento magistral de falta y toque a la moral del Pompy.

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción.

Con minutos de sobra por delante, el equipo de Avram Grant se movía con los arreones típicos de un equipo a punto de arrodillarse. Boateng no quería creerselo desde el banquillo. Su gran partido quedará marcado por un error en un lanzamiento de penalti. El Pompy se vió alcanzando su sueño, pero terminaron derrotados por un justo vencedor. Levantar el título dos años después de haberlo hecho contra el Cardiff era una utopía. Se acercaron, casi lo tocaron, pero cayeron cuando más fácil pensaban tenerlo. El fútbol no regala nada por el simple hecho de necesitarlo.

Y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

El mayor bien era un título. Ese título no se ha conseguido. Ahora se despiertan y se augura un futuro complicado. Noventa minutos de letargo para afrontar una realidad llena de sueños pero carente de dinero. Sin jugadores y sin proyecto para el año que viene, Fratton Park estará ligado a Championship. Enhorabuena Chelsea. Muchísimo ánimo Portsmouth. Play Up Pompey.

29 de abril de 2010

Scorey y su caballo blanco

En un mundo que tiene por necesidad el hecho de estar informado en todo momento, y la evolución de los medios para conocer lo que te propongas en el lugar en el que te encuentres, recordar un hecho pasado es sinónimo de tranquilidad y reflexión. Las noticias nos atrapan cada día conforme pasan los minutos. Conseguir salir del círculo informativo durante un tiempo, y darte cuenta de todo lo que ha pasado mientras sólamente te centrabas en la actualidad, permite tener una visión distinta de las cosas y agradecer a todos los que han hecho algo para que tú estés ahí teniendo novedades que contar. En ese momento, piensas sobre el pasado y analizas causas y consecuencias. Quizás hubo un momento, un punto de inflexión, que pasaste por alto debido a la rutina diaria.


Inglaterra es conocida por tener una afición fiel elevada a la máxima potencia. Desde que empiezas a seguir el fútbol, partes de un hecho completamente rotundo y sin ningún punto en el que dudar. Que la afición acuda a los estadios es tradición y no hace falta preguntarse el por qué. Aquí nos encontramos en el momento exacto para salir de todo presente y echar la mirada al pasado. Aquí nos toca reflexionar sobre aquello que ocurrió que cambió el sentido de lo que ahora vemos como obvio. Remontarse al año 1923 y aterrizar en Wembley, en medio de una final de FA Cup entre Bolton y West Ham, nos daría los argumentos necesarios para explicar las razones por las que comienza esta tradición o, dicho de otra manera, el principio de la pasión futbolística dentro de las Islas Británicas.

Como suele ser normal, en la previa a un partido de fútbol, la gente acude al estadio en masa. Si hablamos de una final, habría que multiplicarlo por el doble. Y si hablamos de la FA Cup, tendríamos que darle una importancia todavía mayor. El buen clima y fácil acceso en transporte público, hicieron de Wembley el lugar perfecto para pasar la tarde del 28 de abril. Las puertas se abrieron con tres horas y media de antelación. Con el comienzo del partido cada vez más cerca, el aforo de 125.000 espectadores comenzaba a llenarse y los aficionados colapsaban las entradas. Al grito de “se cierran las puertas”, la policía intentaba detener a la muchedumbre que se adentraba en el estadio.


Tres cuartos de hora antes de las 15.00, la barrera policial se había roto y los espectadores se vieron obligados a saltar al césped debido a la gran cantidad de gente en las gradas. Tanto Wembley como sus alrededores quedaron completamente colapsados. De hecho, los jugadores del Bolton aún no habían podido llegar al vestuario. Se llegó a plantear la suspensión del partido hasta que llegó el rey Jorge V al estadio. Difícil de pensar en la sociedad actual, pero el comportamiento de los aficionados cambió radicalmente hacia uno mucho más respetuoso y sereno. Con el God Save The King en boca de todos, la actitud cambió e hicieron por colaborar con la policía que buscaba el orden total. Y así fue como se llegó a la imagen que pasará a la historia de este deporte.

La policía montada a caballo dispersaba a la gente que aún quedaba en el terreno de juego. Fue Billie, el caballo gris (blanco en la foto de la época) que montaba George Scorey, el que acudió al lugar donde la multitud no dejaba de aumentar. La imagen del caballo blanco en medio de una masa de gente titula el nombre de aquella final. Como dicen muchos, sin la aportación de Scorey en aquel llamamiento al orden, la final podría no haberse disputado. Finalmente, cuarenta y cinco minutos más tarde de lo estipulado, Bolton y West Ham se enfrentaron en el partido que no pasará a la historia por los noventa minutos, sino por las cinco horas anteriores. El Bolton se llevó la victoria por dos goles a cero, aunque es posible que el resultado fuera lo de menos. El fútbol y el espectáculo primaron por encima de todo.


Y así, reflexionando sobre el pasado, llegamos a conclusiones en el presente. La final del caballo blanco, no será recordada sólamente por el primer partido que se jugó en Wembley, sino por el éxito del aficionado al fútbol. Porque el resultado del partido no es tan importante siempre que el resultado del acontecimiento siempre sea a favor del deporte.

7 de marzo de 2010

Soñando en FA Cup, Portsmouth

Hace una semana escribíamos sobre la situación crítica que atraviesa el Portsmouth. En el último puesto de la Premier League y sin dinero, su descenso a la Chamionship está asumido y la pérdida de puntos para la temporada que viene es más que probable. Pero la historia es bien distinta en la FA Cup. El Portsmouth no entiende de crisis en la madre de las competiciones. Se han metido en semifinales por méritos propios. Y sueñan con llegar a Wembley. En una temporada llena de malas noticias, aún hay un hueco abierto para la luz.


Coventry City, Sunderland, Southampton y ahora el Birmingham. Éstos han sido los que han sucumbido ante el Pompy en la FA Cup. Ayer, Fratton Park asistió a la victoria de los blues frente al equipo de Alex McLeish. A pesar de los más de veinte puntos en la liga de diferencia entre ambos, a partido único nunca hay favoritos. El dominio fue de los locales, y los dos goles de Piquionne confirmaron el buen hacer de su equipo. El Birmingham no dio sensación de peligro, salvo un gol fantasma que no subió al marcador. Buen partido de James y mejor aún de Joe Hart.

Siempre con el control del partido, el primer gol llegó ya en la segunda parte. Piquionne estuvo atento a un rechace en al área blue. Belhadj fue un extremo durante todo el encuentro y Weber estuvo incisivo por la banda derecha. Atrás, James no tuvo errores. En la otra portería, Joe Hart solventó todos los problemas que le venían, salvo los dos goles. McFadden, esta vez en punta, fue el compañero de Cameron Jerome. Pero, cuando el Birmingham aún tenía esperanzas, Piquionne sentenció con otro gol fantástico.


El Pompy se cuela en semifinales. Cuatro partidos y sólo necesitando un Reply. Precisamente, contra uno de los rivales de menor nivel, el Coventry City. De este modo, se encuentran a un único partido de llegar al mítico Wembley. No queda tan lejos su última final. En 2008 vencieron al Cardiff City de Aaron Ramsey y se proclamaron vencedores. El gol de Kanu les dio la victoria por uno a cero. Dos años después, se encuentran en una situación futbolística muy parecida. Pero en un conflicto interno nada similar.

El Portsmouth sufre en la Premier League y disfruta en la Fa Cup. El calendario no acompaña a los blues. A pesar de su victoria contra el Burnley, la permanencia queda a años luz. Lejos de hundirse por su situación económica, el Portsmouth cambia de color cuando juega la FA Cup. Será porque es la FA Cup la que cambia de color al fútbol. Será porque la FA Cup no es sólo fútbol. Sea lo que fuere, los equipos cambian sus versiones en la Copa.

27 de febrero de 2010

Carling Cup VS FA Cup

La primera final de la temporada en Inglaterra ya está aquí. Mañana, Manchester United y Aston Villa se verán las caras en la lucha por la Carling Cup en el nuevo estadio de Wembley. Tras eliminar al Manchester City y Blackburn Rovers, respectivamente, reds y villanos lucharán por aumentar su palmarés. Hace pocos días se me propuso una comparación entre FA Cup y Carling Cup, y hoy responderé a esa petición aclarando, breve y resumidamente, las diferencias que hay entre una y otra.



La FA Cup es el torneo más antiguo del mundo. La madre de todas las competiciones. En 1871 se jugó por primera vez y estaremos siempre agradecidos a su organización. Eliminatorias a partido único de principio a fin. Lo que comúnmente es denominado como el torneo del KO, aquí vive su máxima expresión. Los grandes contra los débiles, el dinero contra la volutad. Todos los equipos de Inglaterra se enfrentan desde las fases previas con el único sueño de llegar a Wembley. El campeón se asegura plaza en la Europa League.



En la parte que nos toca, la Carling Cup es el nombre pagado de la Copa de la Liga de Inglaterra. Aunque, por temas de patrocinio (las cosas se mueven así), se conoce por su actual denominación. El formato consta de eliminatorias a partido único hasta la semifinal, donde se juega a doble partido. Participan los equipos de la Football League, o lo que es lo mismo, hasta la League Two (Tercera División). Es un trofeo relativamente joven puesto que su primera edición se disputó en 1961. Como datos, el United lleva tres títulos mientras que el Aston Villa cinco. De ganar los villanos, se quedarían a uno del Liverpool que, con siete, es el equipo que más tiene.


El mítico Wembley fue sustituído por el Millenium mientras se ha reconstruído el nuevo estadio. Los noventa mil asientos estarán ocupados en su totalidad al inicio del partido. Jugar allí una final, es jugar en el paraíso. Campo perfecto, grande y de nivel mundial. En el encuentro, al ser campo neutral, se ha decidido que el Manchester sea el equipo local (por lo que les veremos con su indumentaria roja y negra) mientras que el Aston Villa jugará entero de blanco con su segunda equipación.

La FA Cup y la Carling Cup son las dos copas por excelencia en Inglaterra, pero no por eso son las únicas. De todas formas, y a pesar de ser trofeos distintos, la pasión jamás cambia. La afición estará con el equipo, le animará si gana y le apoyará si pierde. Estamos hablando de la esencia de la eliminatoria en este deporte. Inglaterra va a vivir, a mes de febrero, la primera final del año.

15 de febrero de 2010

La belleza de la FA Cup

Campos a rebosar sin importar el rival. Afición fiel en los resultados adversos. Sentimiento del puro fútbol en su mejor hábitat. La esencia de este deporte se nos muestra en cada eliminatoria de la FA Cup. Los equipos pequeños buscan la gloria ante los consagrados. Pasar de ronda es ganar prestigio. Pasar de ronda significa alegrar a la afición. Y allí, la afición, el equipo y el deporte es lo primero.

Es un gusto, una sensación de gozo y orgullo ver las gradas abarrotadas de gente. No importa temperatura, estación ni hora. Ni siquiera importa que no seas inglés. Lo primero es lo primero, y lo demás es secundario. El fútbol es distinto. Se celebran los saques de banda a favor, se aplaude cada carrera. Los córners parecen goles, y el gol es la máxima expresión de locura. El futbolista no está solo, y así se lo hacen saber sus seguidores. El jugador número doce siempre hace acto de presencia.


Los octavos de final ya se han jugado y ha habido algunas sorpresas. El Manchester City no pudo pasar del empate ante el Stoke, al igual que el Tottenham frente al Bolton y el Aston Villa contra el Cristal Palace. Si añadimos el Reading – West Brom Albion, tendremos cuatro replay. En el lado de las alegrías y desgracias, sonrien el Pompy al vencer a sus rivales del Southampton, el Chelsea tras abusar del Cardiff, el Birmingham ganando en los últimos diez minutos al Derby County, y el Fulham venciendo al Notts County.

Quizá sea el Chelsea el máximo favorito a llevarse este año la FA Cup, vistas las dificultades de otros aspirantes como Tottenham, Villa o City para pasar de ronda. Lo que nadie tiene duda es que, año tras año, esta competición vuelve a hacer las delicias de los aficionados. A la gente que le gusta el fútbol, sea de donde sea, le tiene que gustar la FA Cup.

14 de enero de 2010

¿Y ahora qué?

Nuevo fracaso. Y ya es el enésimo del Liverpool. Ayer por la noche quedó apeado de la FA Cup jugando el partido de Replay en Anfield contra el Reading. Ni siquiera en el templo del fútbol, su propio estadio, se estimula a un equipo que busca un punto de inflexión. Fuera de Champions, lejos en la Premier y eliminados de la FA Cup, ahora solo queda el objetivo de la Europa League y de luchar por un puesto digno en liga que te devuelva a Europa al año siguiente.


Todo el mundo sabe que algo falla. Pero nadie sabe a ciencia exacta qué es eso. Como suele pasar, en el fútbol el primer culpable es el entrenador. Por eso, Rafa Benítez es más que discutido. Su logro de conseguir la Champions el primer año ya queda lejos y ahora se quieren títulos, no basta con vivir del recuerdo. Se critica también su política de fichajes. Me encantaría que un solo seguidor del Liverpool me confesara que le ilusiona muchísimo el fichaje de Maxi. Dudo que ese sea el camino, pero si es el que han escogido, a los seguidores no nos queda mayor pena que seguirles. La falta de un jugador que haga salir el balón con claridad es, quizá, lo más necesario. O, como otra opción, un extremo en condiciones.


También se dice que los culpables son los jugadores. Además, la mala suerte se ha cebado con Fernando Torres y ayer volvió a caer lesionado, al igual que Steven Gerrard. En cuanto en el equipo falta El Niño, ya no son los mismos y si falta su capitán, desacertado esta temporada, no se acercan ni a la sombra de lo que pueden ser. A parte de estos dos jugadores, hay poco que ilusione a la grada. No hay jóvenes promesas que te motiven y que pongan un tono de vitalidad nuevo en el equipo. Insúa o N'Gog (por dar ejemplos) pueden ser jóvenes, pueden ser buenos, pero no lo suficiente para un Liverpool que debe aspirar siempre a lo máximo.

El momento es crítico. Lo saben allí y en todos sitios. Hace falta una reacción para levantar al equipo. Un objetivo factible que suba los ánimos de esa plantilla hundida. En esta situación es cuando se verá la grandeza del club y ahora, más que nunca, los aficionados no dejarán solos a los reds. El camino de la victoria es duro y, por eso, cantarán You'll never walk alone.