Les cambió la vida. Si fue para bien o para mal ya lo veremos, pero aquella entrada ha sido un punto de inflexión en sus carrera. De momento ha sido para mal, en varios aspectos. Uno de los centrales con mayor proyección de las Islas quedará marcado por un hecho de dureza. Es muy posible que ya no se le mire con los mismo ojos, que sus acciones buenas sean utilizadas como equivalentes a lo malo que hizo. La mala suerte se cebó con él en febrero. No quiero decir que la entrada no fuera excesiva, pero si diré que no era a conciencia. Sólo aquellos jugadores sin sensibilidad harían eso intencionadamente. Aquel día sufrí de la misma manera por Ryan y Aaron. Dos jóvenes talentos que fueron compañeros en un desafortunado lance del juego.

El próximo martes 27, se cumplirán dos meses de aquel fatídico día. Desde entonces, y aunque suene cruel, ninguno de los dos ha vuelto a jugar al fútbol. El caso de Ramsey todos lo conocemos. Hasta la temporada que viene le estaremos esperando. En el Arsenal ya se estaba ganando su posición en el equipo titular y como pareja de Cesc y Nasri era de lo más ilusionante. Con un medio centro de posición como podrían ser Diaby o Song, el galés formaba una dupla fascinante con Cesc. Una patada y año terminado. Aaron era, y sigue siendo, uno de los cracks en potencia que tiene la escuela de los Gunners. Apenas 19 años y el primer batacazo a su corta carrera. Y menudo batacazo. Dure lo que dure su lesión, y tarde lo que tarde en recuperarse, todos esperaremos el regreso al fútbol de Aaron Ramsey, el chico que, con 17 años, llevó al Cardiff a una final de la FA Cup.
Sin embargo, el caso de Ryan es diferente. La entrada fue terroríficamente dura, superando con creces la barrera de lo deportivo. Fue justamente expulsado y asumió su entrada con toda la humidad. Si te vas llorando del campo es porque reconoces tu error, no hay que darle vueltas al asunto. No todos lo hacen, gesto que le honra. Capello decidió llamarle para el partido amistoso contra Egipto justo después de toda la polémica. ¿Fue un acierto? ¿Debería haber esperado hasta que el debate hubiera terminado? Buena pregunta. Pero Fabio se lo llevó a pesar de no sacarle ni un minuto. Es, en cierta parte, entendible ya que Ryan Shawcross es uno de los centrales posibles para ir con su selección a Sudáfrica. Ahora, con casi total seguridad, ya no.

Con aquella entrada en su retina, y la tarjeta roja asumida, Ryan Shawcross abandonó llorando el Brittania Stadium. Quizás no pensaba que tardaría tanto tiempo en volver a pisarlo. Días después se lesionaba en el tobillo y aún sigue en el dique seco. Ya nadie se acuerda de él. Su presencia en Sudáfrica es prácticamente nula por falta de forma física. Ahora vive como aquel central duro que lesionó a Aaron y le partió la pierna en dos. Muchos dicen que lo justo hubiera sido una sanción tan larga como dure la lesión que provocó. Esa justicia sería injusta. El ojo por ojo y diente por diente pocas veces es la solución. Diez partidos para una acción tan dura habrían sido, más o menos, una sanción correcta. Ryan ha sufrido lo mismo que Aaron desde que pasara toda esta historia. Ambos fuera del terreno de juego y ambos lesionados.
Comparar lesiones y maneras de sufrirlas es la diferencia entre el caso de Ryan y Aaron. Uno fue el actor y el otro la víctima. No quiero ponerlo al mismo nivel, pero dos de los mejores proyectos de jugadores están fuera de los terrenos de juego. Todas las lesiones de gravedad nos parecen injustas a quien las sufre. Nadie se merece aguantar una lesión como la que sufrió Ramsey, pero mucho menos él. Pero tampoco Ryan Shawcross merecía ser el actor principal. Su imagen se ha manchado y será difícilmente renovable. Su acciones correctas ahora tendrán que ser dos veces correctas mientras que las malas multiplicarán por tres. Tendrá la etiqueta de “el que lesionó a Ramsey”. A día de hoy, sólo nos queda tener la confianza de que la juventud de ambos les pondrá de nuevo en el sitio que se merecen.

El próximo martes 27, se cumplirán dos meses de aquel fatídico día. Desde entonces, y aunque suene cruel, ninguno de los dos ha vuelto a jugar al fútbol. El caso de Ramsey todos lo conocemos. Hasta la temporada que viene le estaremos esperando. En el Arsenal ya se estaba ganando su posición en el equipo titular y como pareja de Cesc y Nasri era de lo más ilusionante. Con un medio centro de posición como podrían ser Diaby o Song, el galés formaba una dupla fascinante con Cesc. Una patada y año terminado. Aaron era, y sigue siendo, uno de los cracks en potencia que tiene la escuela de los Gunners. Apenas 19 años y el primer batacazo a su corta carrera. Y menudo batacazo. Dure lo que dure su lesión, y tarde lo que tarde en recuperarse, todos esperaremos el regreso al fútbol de Aaron Ramsey, el chico que, con 17 años, llevó al Cardiff a una final de la FA Cup.
Sin embargo, el caso de Ryan es diferente. La entrada fue terroríficamente dura, superando con creces la barrera de lo deportivo. Fue justamente expulsado y asumió su entrada con toda la humidad. Si te vas llorando del campo es porque reconoces tu error, no hay que darle vueltas al asunto. No todos lo hacen, gesto que le honra. Capello decidió llamarle para el partido amistoso contra Egipto justo después de toda la polémica. ¿Fue un acierto? ¿Debería haber esperado hasta que el debate hubiera terminado? Buena pregunta. Pero Fabio se lo llevó a pesar de no sacarle ni un minuto. Es, en cierta parte, entendible ya que Ryan Shawcross es uno de los centrales posibles para ir con su selección a Sudáfrica. Ahora, con casi total seguridad, ya no.

Con aquella entrada en su retina, y la tarjeta roja asumida, Ryan Shawcross abandonó llorando el Brittania Stadium. Quizás no pensaba que tardaría tanto tiempo en volver a pisarlo. Días después se lesionaba en el tobillo y aún sigue en el dique seco. Ya nadie se acuerda de él. Su presencia en Sudáfrica es prácticamente nula por falta de forma física. Ahora vive como aquel central duro que lesionó a Aaron y le partió la pierna en dos. Muchos dicen que lo justo hubiera sido una sanción tan larga como dure la lesión que provocó. Esa justicia sería injusta. El ojo por ojo y diente por diente pocas veces es la solución. Diez partidos para una acción tan dura habrían sido, más o menos, una sanción correcta. Ryan ha sufrido lo mismo que Aaron desde que pasara toda esta historia. Ambos fuera del terreno de juego y ambos lesionados.
Comparar lesiones y maneras de sufrirlas es la diferencia entre el caso de Ryan y Aaron. Uno fue el actor y el otro la víctima. No quiero ponerlo al mismo nivel, pero dos de los mejores proyectos de jugadores están fuera de los terrenos de juego. Todas las lesiones de gravedad nos parecen injustas a quien las sufre. Nadie se merece aguantar una lesión como la que sufrió Ramsey, pero mucho menos él. Pero tampoco Ryan Shawcross merecía ser el actor principal. Su imagen se ha manchado y será difícilmente renovable. Su acciones correctas ahora tendrán que ser dos veces correctas mientras que las malas multiplicarán por tres. Tendrá la etiqueta de “el que lesionó a Ramsey”. A día de hoy, sólo nos queda tener la confianza de que la juventud de ambos les pondrá de nuevo en el sitio que se merecen.