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27 de agosto de 2012

El momento de Tom Ince

Tom Ince, 1992

Con un padre futbolista las cosas son un poco más difíciles para un jugador que pretende llegar a la élite. Su progenitor, Paul Ince, asiste a todos los partidos y es su representante. Tom Ince ha tenido que convivir con las comparaciones desde que entró en la academia del Liverpool. Pero ahora ha marcado su territorio.

Cuando llegó al Blackpool en el verano de 2011 tuvo complicaciones para entrar en la dinámica semanal de partidos. En Liverpool le ofrecieron cuatro años de contrato a pesar de su extrema irregularidad y los rechazó. Pero Ian Holloway lo aceptó en su manada y a partir de enero le dio responsabilidad a una zurda que necesitaba desahogarse. Desde ese punto, Tom Ince ha salido disparado hacia arriba. A saber: terminaron en puestos de playoff, llegaron a la final de Wembley y se quedaron a un paso de lograr el ascenso. La temporada terminó con nota, apuntando directamente a la próxima con el objetivo claro de subir a la Premier League.

De ser un descarte a convertirse en la pieza más codiciada del equipo. Tom Ince suena mucho en la máxima categoría del fútbol inglés, hasta el punto de que el Swansea quiere utilizarlo como sustituto de Scott Sinclair. Ince es un extremo zurdo, muy delicado y punzante, que le gusta jugar a banda cambiada. Encaja a la perfección en el club galés tanto por cualidades como por precio, ya que no sería demasiado caro. Sin embargo, Holloway se muestra tranquilo: "Su padre sabe que Tom necesita minutos para progresar y en Blackpool tiene una gran oportunidad para que así sea".

Titular indiscutible, 20 años, cuatro goles en cuatro partidos y auténtica sensación del comienzo de Championship. Además, el Blackpool lidera la tabla con tres victorias en tres partidos y Tom Ince es su futbolista más llamativo. A falta de unos pocos días para que cierre el mercado de fichajes su salida no se descarta, pero bien haría en aguantar un año más en la plantilla, seguir liderando a los seasiders y, quién sabe, quizás jugar en la Premier League con ellos la temporada que viene.

Artículo relacionado: "La segunda oportunidad de Tom Ince"

18 de mayo de 2012

La final en tres puntos

Blackpool - West Ham: 16:00h, sábado 19 de mayo

El camino de los finalistas.
- Blackpool: Previa semifinal (3-2 vs Birmingham)
- West Ham: Previa semifinal (5-0 vs Cardiff)


Blackpool

- El grupo de los cuatro. Por ellos pasa buena parte del ascenso porque lo son todo en el ataque y porque, gracias a su desempeño, el Blackpool consiguió el empuje definitivo en liga para alcanzar los playoffs. Las dos jóvenes y prometedoras bandas, Tom Ince y Matty Phillips, no lo han tenido fácil para hacerse con un hueco. El primero llegó desterrado del Liverpool y no ha sido hasta 2012 cuando se ha confirmado. Sale de la derecha y amenaza por dentro y por fuera, haciendo de su disparo con la izquierda un arma a utilizar. El segundo, más potente, más delantero, salió cedido a comienzos de curso pero en su regreso la FA Cup hizo justicia: daba el nivel. Nadie los ha movido desde entonces. Taylor-Fletcher es el vértice del 4-2-3-1 inamovible, el futbolista más completo del equipo aunque su apariencia pueda insinuar todo lo contrario.

- El cuarto: Stephen Dobbie. El escocés persigue un reto que sólo conseguiría con una victoria. Busca su tercer ascenso consecutivo a la Premier League, categoría en la que nunca ha podido consolidarse. En 2010, cedido por el Swansea, subió con el Blackpool de Adam, teniendo un papel estelar y decisivo en las semifinales contra el Nottingham Forest. En 2011, en el Swansea de Borini y Sinclair, también marcó en la final. Cuando en 2012 se anunció nuevamente su cesión al Blackpool soñamos con un nuevo milagro. Y aquí estamos, en la final, esperando que vuelva a ocurrir. El juego entre líneas es su adicción, algo que irremediable hará pensar al West Ham de cara a su once titular en Wembley.

- La misión de proteger a Gilks. El mayor problema del Blackpool es que, por mucho que sepan generar mucho peligro, será inevitable que reciban multitud de ocasiones. Es algo con lo que tienen que combatir, porque les llegarán sin remedio. El doble pivote formado por Ferguson y Ángel, el primero más llegador y el segundo con más equilibrio, es la única barrera previa a la línea defensiva. Contra el Birmingham en el encuentro de vuelta se notó en exceso esta debilidad. Y les marcaron. Aunque no hay que olvidar que en la portería está Gilks, el portero más decisivo de cara al resultado que se dará cita en la final.

(Análisis Blackpool 2011-2012)


West Ham

- Favoritos desde agosto. Una vez se confirmó su descenso, inesperado por muchos, se propuso al West Ham como máximo candidato a recuperar la categoría. Todos lo sabían. Su plantilla, a pesar de perder a su estandarte, siguió manteniéndose como la más fuerte y el impulso recibido en enero ayudó lo suyo. Entre las negociaciones por hacerse con el estadio olímpico y el desembolso hecho por muchos de los futbolistas que integran su plantilla, no jugar en la Premier League en el curso 2012-2013 puede ser una noticia muy negativa, que además se despedirían de sus mejores activos.

- El lugar de Tomkins. La posición del defensa es uno de los tres aspectos tácticos más trascendentales del partido. Si bien ha sido central y ha crecido como tal, convirtiéndose en el mejor de su equipo y uno de los más completos de la categoría, su buena labor como mediocentro no puede ignorarse por una sencilla razón: Dobbie y su peligro entre líneas, algo ya comentado. La posibilidad de poner a Tomkins como pivote, por detrás de Noble y Nolan es una opción que se maneja y que tiene altos porcentajes de producirse con el objetivo de cerrar uno de los mayores focos de peligros que posee el Blackpool. Aunque si tuviera que inclinarme, no se dará este escenario sino que jugará O'Neil.

- La banda del peligro. Un extremo reconvertido en lateral por su profundidad y su prodigiosa zurda, Taylor, y un extremo que hace de delantero, Vaz Tê. Por ello, el carril izquierdo del West Ham es la banda del peligro. La situación se repite en cada partido: Collison, el teórico volante derecho (es duda, pero se cree que jugará), no ensancha por su banda y combina con los jugadores del centro, sumando muchísima llegada (decidió la semifinal contra el Cardiff), mientras que Vaz Tê arranca en diagonales y deja toda una autopista libre para que Taylor, sin oposición alguna, suba hasta tres cuartos de campo.


Posibles alineaciones

3 de mayo de 2012

Previa del playoff (II)

Birmingham (4) - Blackpool (5)
Ida: viernes 4 de mayo, Bloomfield Road
Vuelta: miércoles 9 de mayo, St Andrews Stadium


Birmingham City

- Presentación
Ganar frente al Arsenal la Carling Cup en 2011 fue la primera causa de su descenso. El Birmingham no se recuperó de tanta alegría acumulada y vio cómo tenía que disputar la Europa League mientras jugaba en Championship. Algo extraño. La competición europea, donde tuvieron un papel más que digno, retrasó su progresión en liga ya que cada semana acumulaban partidos aplazados. Una vez eliminados empezaron a escalar posiciones hasta asentarse en los puestos de playoffs. Entre las cesiones y varios buenos fichajes, los de Hughton aspiran a volver a la Premier en el plazo de un año.


- Puntos a favor
Como ya ocurriese hace dos temporadas en Premier League, St Andrews es uno de los factores más importantes que maneja el Birmingham. En esta temporada son los que menos derrotas han acumulado (una) en toda la temporada jugando como local. De ello tienen buena culpa Curtis Davis y Steven Caldwell, los dos centrales. Y luego están las bandas, la razón de ser del equipo, gracias a una sobresaliente temporada de Burke, llegado del Cardiff, que no le sirvió para entrar en el once ideal, y de la explosión de Redmond, que sin ser un habitual de los onces titulares ya ha presentado credenciales para guiar a su generación.

- Puntos en contra
Sin embargo, la velocidad por los costados contrasta con la poca elaboración del centro del campo y la ausencia de un motor referente. Lo más parecido es el irlandés Fahey, pero no se impone, y Mutch todavía tampoco. El Birmingham se ha caracterizado por usar dos futbolistas de mucho despliegue, más físicos que técnicos y que dominan el juego aéreo, como N'Daw. En un partido roto con los equipos partidos pueden hacer mucho daño... y el Blackpool tiende a ello.

Nathan Redmond, 1994
- Jugadores a seguir:
Es probable que el fichaje de Burke haya sido uno de los mejores de toda la categoría. Su magnífica temporada en la banda derecha ha terminado con una docena de goles y asistencias, rematadas sobre todo por King. Necesitan una mención tanto el defensa Davis, elegido en el once ideal de Championship, el cedido por los spurs y extremo zurdo Townsend, que ya ha avisado que quiere quedarse en el Birmingham, o el ya mencionado y prometedor Nathan Redmond. El joven inglés será una pieza utilizada para revitalizar la eliminatoria si las cosas no marchan bien.



Blackpool

- Presentación
A pesar de ser una de las revelaciones del principio de la temporada pasada, con un juego ofensivo y vistoso, la segunda parte del año se les hizo muy pesada y terminaron volviendo a Championship por el mismo camino que llegaron. Perdieron a sus piezas fundamentales, Adam, Vaughan o Varney, e idearon un plan de reestructuración del que sólo los más positivos pensarían que iba a terminar con un nuevo playoff, dos años más tarde del último. Todo podría resumirse en las cualidades de Holloway como motivador o en la tremenda progresión que han tenido en 2012, pero al fin y al cabo el Blackpool vuelve a presentarse en semifinales sin ser favorito, como en el año de su ascenso.


- Puntos a favor
A comienzos de curso comentamos cómo se desarrollaría el nuevo Blackpool, un equipo con una plantilla muy amplia. Incluso demasiado. Este factor permitió a su técnico hacer probaturas miles entre futbolistas propios y cedidos para terminar dando con su eje vertebral. La racha ascendente que han tenido desde mitad de año les ha dado la inercia que necesitan, además de lo que supone tener a Stephen Dobbie en su equipo, artífice del último ascenso del Blackpool... y del Swansea. Una historia que busca su tercer capítulo en 2012.

- Puntos en contra
Resulta bastante complicado intentar pronosticar un once titular. No existe uno tipo, simplemente una estructura sobre la que surge el resto. Aunque este año han sido más prácticos que atrevidos, como el año pasado, el Blackpool tiene tanto peligro en tres cuartos propio como rival. Es decir, que llega y le llegan, que recibe muchas ocasiones. Son el equipo más goleado de los seis primeros y, por lo tanto, de todos los clasificados para el playoff. Por si fuera poco, no podrán contar con Cathcart, su central titular.

Matt Phillips, 1991
- Jugadores a seguir:
Como los buenos futbolistas, Taylor-Fletcher siempre termina apareciendo. No es el más goleador pero sí el más decisivo. No sería una locura decir que es el mejor, se adapta a varias posiciones, aunque será mediapunta. Porque el delantero será Kevin Phillips, el que siempre encuentra el espacio para rematar o un hueco en el que colocarse. El desborde y la velocidad la pone Matt Phillips, una de las confirmaciones, que junto a Crainey conforman la banda izquierda: el mayor foco ofensivo. La seguridad en la portería es cosa de Gilks, que merece una mención destacada tras tres años notables. Sin olvidar el oportunismo de Dobbie.

14 de noviembre de 2011

Blackpool, la cantidad y la estabilidad

Han sido dos bonitos años, los últimos, para los aficionados del Blackpool. Tras un paso fugaz por la Premier League, de la que se llevan el buen recuerdo que han dejado, vuelven a los campos de Championship con una plantilla debilitada: su buen rendimiento la temporada pasada incitó a los grandes equipos a fichar a sus jugadores más importantes (Adam, Vaughan, DJ Campbell) a pesar de que consiguieron mantener buena parte del bloque. Continúa Ian Holloway al mando del equipo, un entrenador peculiar, valiente y descarado que lleva desde 2009 en el mismo banquillo, siempre respaldado por la confianza de una afición que se ha entregado a su método de trabajo, ése con el que han triunfado en Inglaterra. Más de una imagen se ha impregnado en la memoria durante este tiempo: la eliminatoria contra el Nottingham Forest, la falta de Charlie Adam en Wembley, el fabuloso debut en Wigan, la temporada de David Vaughan, las dos victorias al Liverpool... y el inevitable descenso. Meses después, el Blackpool, ya lejos de la noticia, atraviesa una etapa de transición.


Cantidad por calidad
El Blackpool supera los treinta jugadores disponibles (muy cerca de cuarenta si se cuentan aquellos que están cedidos) en su plantilla. Un número muy elevado para un equipo profesional y un problema que se acentúa al conocer que en sus instalaciones únicamente disfrutan de dos campos de entrenamiento, lo que desemboca en un serio contratiempo para el ejercicio físico de un colectivo. Podría pensarse que, de este modo, tendrían un equipo reserva tan potente que ganarían la liga sin mayores problemas... Pero tampoco solicitaron la inscripción para dicha competición. En el pensamiento del equipo manager del Blackpool no existe el equipo reserva como nutriente de los futbolistas indispensables sino como las sobras restantes, un hecho que ha causado conflictos en el equipo técnico de Ian Holloway, que fue quien así lo decidió. El técnico inglés optó por pactar amistosos sin tener que ceñirse al calendario que marca la liga de reservas y así tener libertad de organización.


¿Por qué no ha calado esta idea en algunos sectores del club?
Una vez se han realizado más de una docena de contrataciones, lo mínimo que se pide es mantener la forma de estos jugadores. Argumentan, los contrarios a la metodología, que con una plantilla tan amplia había margen para jugar tanto amistosos como para disputar la liga de reservas. Además, se produce otro enfrentamiento: la progresión de los jóvenes. Si es complicado que todos los miembros del equipo puedan estar a disposición del entrenador, más difícil lo tendrán los futbolistas de la academia, que ven esta decisión como un muro infranqueable para ellos. Todo este proceso tiene un objetivo, como no podía ser de otra manera, y responde a la siguiente pregunta: ¿Por qué invertir millones en nuestra academia si podemos alimentarnos de los mejores descartes? Por ejemplo: Tom Ince, ex Liverpool. Sin embargo, surge la misma cuestión. Gestionar los minutos de estos jóvenes sigue siendo tarea difícil.


Política de fichajes
Las ventas de Charlie Adam (Liverpool), David Vaughan (Sunderland) o DJ Campbell (QPR) han dejado un vacío importante. Para su reemplazo han llegado dos fichajes notorios, como son Barry Ferguson y Kevin Phillips, ambos veteranos. El resto de compras del Blackpool pueden criticarse desde muchos aspectos, uno a uno, hasta llegar a las más de diez caras nuevas que presenta la plantilla actual, muchos aún sin haber disputado ni un minuto en Championship. Se ha confiado en la base que se mantuvo de la temporada pasada y hay un apoyo considerable de jóvenes/cesiones que están resultando muy económicas para el club. Así ha llegado Jonjo Shelvey (1992), cedido por el Liverpool, Callum McManaman (1991), por el Wigan, o Lomana LuaLua (1980), que se encontraba sin equipo. Por lo general y exceptuando lesiones, el once del Blackpool queda confeccionado del siguiente modo. Aunque con variantes tanto por lesiones como por polifuncionalidad de los jugadores.


Fútbol
Era evidente que la baja de Charlie Adam iba a condicionar a un equipo que dependía en un porcentaje altísimo de su juego. Ese ritmo descarado, ordenado y atrevido del Blackpool era posible gracias al centrocampista escocés, siempre acompañado por Vaughan, apoyado por Grandin y rematado por Varney y DJ Campbell. El buen toque en corto de los jugadores del centro del campo y el notable desplazamiento en largo hacían del equipo de Holloway un equipo imprevisible. Es (era) precisamente esto último uno de sus puntos más característicos: las diagonales en largo. Un movimiento que, obviamente, tenía a Adam como principal protagonista. Con su despedida han surgido dos cuestiones en el seno del equipo: bien continuar la idea cambiando al pasador o eliminar esta opción de salida.

Ian Holloway, reconocido admirador del Barcelona, aboga por el balón. Conocedor de que ha perdido a sus mejores jugadores para continuar por esta vía, desde el principio le dio total poder a Barry Ferguson para el inicio de la posesión. El dilema al que se enfrenta el Blackpool no es sobre él sino sobre sus acompañantes. La llegada de Shelvey le ha dado muchas variantes: pareja de Ferguson, interior en un 4-3-3, mediapunta en un 4-2-3-1, volante en un 4-4-2 y hasta delantero en un 4-3-3, como se vio durante el último partido frente al Leeds. En todos los esquemas posibles los laterales tienen una importancia muy destacada, una vez sabido que las diagonales largas han dejado de tener tanta efectividad como hace un año.

Barry Ferguson, 1978
Como últimos apuntes están las individualidades interesantes en el equipo. Un gran logro del Blackpool fue mantener a Gilks en la portería, a punto de marcharse en verano. La progresión de Craig Cathcart, por otro lado, es una evidencia y en esta temporada ya ha dado más de una exhibición. En pequeñas dosis, pero Callum McManaman ha demostrado detalles como extremo, más allá de la decepcionante selección Sub 20 del último mundial, al igual que Tom Ince, un año más joven pero algo irregular. Las lesiones de Grandin y Sylvestre, este último ya recuperado, han lastrado a un equipo que se encuentra a mitad de tabla y que tiene complicado alcanzar las mismas metas que hace un par de cursos. Además de Gary Taylor-Fletcher, el que seguramente sea, en la actualidad, el mayor activo del Blackpool. Un club que ha dicho adiós al éxito y que intenta reconducir su situación tanto internamente como en el campo.

12 de julio de 2011

El papel complementario

La historia del personaje secundario se relata en voz baja. Su tono acompaña a la melodía que predomina. En un plano distinto a la magnitud que engloba el protagonista, acostado sobre sus virtudes, plantea un papel que se antoja imprescindible para entender el todo. No son pocas las parejas que han trascendido por tener un compañero de su lado, distinto, que equilibra las comparaciones. Hablamos de Batman y Robin, de Don Quijote y Sancho, de Enrique y Álvaro Urquijo o de Springsteen y Clarence Clemons. El complemento, la pareja, realiza una operación cuyo resultado lo acerca a la nota máxima.


Recogiendo las migajas de los elogios con los que Charlie Adam ha alimentado su última temporada, David Vaughan ha conseguido hacerse un hueco en la foto que agrupa a los mejores futbolistas del Blackpool del año pasado. Adam era el protagonista. Nadie lo dudó y él aceptó el papel desde la la pre-producción, cuando nada había comenzado todavía. Tras el telón aguardaba Vaughan, sabedor de su papel secundario, envolviendo en 170 centímetros cantidades kilométricas de pases en largo, de combinaciones en un palmo o de asistencias invisibles. Se hizo propietario único de su personaje, quizás sólo él podía cogerlo, y se encomendó a su relación con Adam para rodar la película de la permanencia.

El equipo se cosió en los pies de Adam y se puso en marcha con la cabeza de Vaughan. Eran la pareja que decidía, los que ocupaban los espacios del terreno que te llevan a la victoria. El centro del campo era su cometido. La llegada y potencia de Charlie escondían la creación y maduración de David. Cuando Adam lanzaba la jugada desde su frontal y aparecía en el área rival para anotar el tanto, Vaughan apoyaba en primera instancia y se ocupaba del resguardo de su protagonista. Eran tareas distintas, complementarias al fin y al cabo, que llegaron a rozar la salvación.


El proyecto no se sostuvo con dos piezas talentosas y los brotes de genialidad no escondieron unos defectos que fueron perforados. Descendieron pero aprobaron, si se permite la contradicción. La nota final hizo el corte; los decisivos dieron un paso al frente y los rezagados no tuvieron elección. Adam marchó al Liverpool, como era de esperar, dejando huérfana una plantilla necesitada de un protagonista. Por su parte, Vaughan no quiso renovar y consideró que su papel había sido válido. De hecho lo fue, infravalorado y en la sombra, pero protagonizó al actor secundario que quiso perfeccionar la historia.

Queda alrededor de un mes para que comience de nuevo la competición. Vaughan ya ha decidido su futuro. El Sunderland, que vendió recientemente a Henderson, contrata al mediocentro galés a precio cero para reforzar su medular. Pocos fichajes motivan tanto como el que ejemplifica Vaughan. Un salto cualitativo, una presión mayor sobre un jugador que ha rendido en un contexto limitado. Tampoco es cuestión de exigir, el talento termina brotando ante cualquier descuido. Por suerte, podemos afirmar que el de David Vaughan, en su papel, está fuera de toda duda.

13 de enero de 2011

¿Te acuerdas, Holloway?

Ian Holloway el día del ascenso del Blackpool

Recuerdo cuando tu Blackpool consiguió el ascenso. Vuestra celebración quedó difuminada con el Inter, vencedor de la Champions League aquella misma noche. Algunos momentos de la temporada pasada quedarán en la historia de esa humilde ciudad industrial al norte de Inglaterra; la eliminatoria contra el Forest, sobre todo aquella vuelta en The City Ground, o la victoria contra pronóstico contra el Cardiff en Wembley. ¿Te acuerdas, Holloway, de ese día? No hace ni un año que eras un completo desconocido. “La Premier no ha visto nadie como él pero estoy seguro de que lo sabrán disfrutar. Es un hombre muy inteligente”, comentaban sus jugadores en aquella gloriosa tarde del ascenso.

Luego vino el debut en la máxima categoría, ¡y qué debut! Toda Inglaterra imaginaba al Blackpool como un equipo débil –realmente lo es- y candidato número uno al descenso. Pero lo hiciste, Holloway, conseguiste entrar por la puerta grande. El 0-4 frente al Wigan no os puso líderes porque el Chelsea se dedicó a golear sin miedo en las primeras jornadas. Imagínate que pasáis de terminar sextos en Championship a empezar como primeros en Premier League. Tienes mérito, mucho, y lo sabes. ¿Qué vas a hacer con los problemas económicos del equipo? Dicen que os llueven las ofertas por Charlie Adam y algunos más, y como se lo lleven os complican sobremanera la permanencia. Eres consciente de ello, ¿verdad?

Sin embargo, has conseguido que ellos te valoren como te mereces. “El entrenador nos ha inculcado mucho orgullo y nos ha hecho creer que todo es posible”, aseguraba el propio Charlie Adam. Hablas mucho, Holloway, quizás demasiado, pero consigues que tu mensaje llegue donde debe llegar. No tienes miedo a tocar temas ajenos, como ya demostraste en el caso Rooney. Eres un orador sobresaliente, tus entrevistas son moralejas para el día a día y, lo que es más importante, eres capaz de extrapolarlas a tu equipo, a Blackpool. Que te mencionen como entrenador revelación del año es, simplemente, la justicia a tu propuesta. Es lógico cuando estáis siete puntos por encima del descenso con un partido menos que la gran mayoría. Y esto es por hablar sólamente de datos sin entrar en tu método, en tu ideología, en tu fútbol.

Tu persona ya se ha ganado a una ciudad y va camino de conquistar un país. Tu tono crítico, serio y amigable a la par, unido a tu cercanía con el aficionado, no hace más que subirte escalones en la montaña que lleva al éxito. Quizás consideres que tu éxito ya llegó habiendo ascendido a un equipo limitado que nunca hubiera imaginado dicho logro. Ni tú sabes, Ian Holloway, lo que te puede deparar el futuro a medio plazo pero, por favor, que ese Blackpool que tú has confeccionado no se vaya de nuevo al recuerdo y al olvido con la misma velocidad que llegó a lo más alto.