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4 de marzo de 2012

Van Persie lo tenía claro

Van Persie mira hacia la portería mientras hace el desmarque del gol decisivo

"Al fútbol se juega con el cerebro", Johan Cruyff.

6 de febrero de 2012

Todo lo que es Taarabt

"Eso es todo lo que necesito de un jugador", Mark Hughes
Adel Taarabt, 1989
Durante meses me he dedicado a esperar a Adel Taarabt. Concretamente desde el día que el QPR firmó el ascenso a la Premier League. Verás cuando monte una de las suyas contra los grandes, pensé. No pude garantizar su regularidad durante la competición pero era indudable que el gran día tenía que llegar antes o después. Qué es el fútbol sin la sorpresa, sin la espontaneidad del futbolista. Qué estamos esperando ver si no festejamos los minutos del siete marroquí contra el Wolverhampton, si no exclamamos con un pase de exterior. Esa carrera, ese arranque en seco dejando atrás a sus rivales, el cambio de dirección indefendible. Todo lo que es Taarabt se vio nuevamente en Loftus Road. Al margen de lo que rodea a su figura, más allá del rendimiento que ha dado hasta la fecha e incluso ignorando la pobre imagen de Marruecos en la última Copa África, Taarabt escogió el mes de febrero para volver a destacar. El QPR perdió a pesar de ponerse por delante. Algunos, sin embargo, pensarán que ganó porque recuperó a su jugador más fascinante o porque debutaron sus mejores fichajes -Zamora marcó al cuarto de hora-... y no les faltará razón. Los de Mark Hughes, en plena lucha por la salvación, han hecho un all in a la permanencia. Una de sus cartas es Adel Taarabt. Y ésta acaba de asomarse sobre la mesa.

1 de febrero de 2012

Apuntes (casi) organizados sobre fichajes

El resumen del 'Deadline Day' es que dio de sí todo lo que podía dar: bastante poco. Los jugadores con opciones a moverse, salvo el complejo caso de Tévez, no llamaban mucho la atención. A pesar de ello, organizando compras y ventas, revisando apuntes, se sacan algunas conclusiones bastante interesantes de lo transcurrido a lo largo del día: el duelo entre el Bolton y el QPR por la salvación, el siempre destacado trabajo del Norwich, la candidatura sólida del West Ham o el chispeante goteo de equipos a modo de cesiones que se traen siempre los jóvenes para desarrollar sus cualidades.

Bobby Zamora llega al Queens Park Rangers
Están limitando con el descenso pero el QPR y el Bolton pueden estar satisfechos con su trabajo en el mercado invernal. Djibril Cissé y Bobby Zamora refuerzan el ataque de los de Loftus Road después de la mala adaptación de DJ Campbell y de la poca efectividad de Bothroyd. Sorprende lo de Zamora, todo un icono en Fulham que deja el equipo en el que ha pasado sus días desde 2008. Su reemplazo es Pogrebnyak. En el Bolton, Owen Coyle, tras perder a Gary Cahill, vuelve a apelar a las cesiones (funcionaron Wilshere y Sturridge) para evitar males mayores: Ryo Miyaichi, del Arsenal. También les rechazaron una suculenta oferta por la efervescente estrella del Crystal Palace, Wilfried Zaha. Además firma a Marvin Sordell, delantero internacional sub 21 con Inglaterra. Por situar un poco, ha cogido el timón del Watford desde que se fue Graham al Swansea el pasado verano.

Nikica Jelavic
Varios apuntes a vuelapluma del resto de equipos de la Premier League. El Norwich demuestra la fortaleza de su proyecto en dos detalles: rechazó una oferta del Rangers por Holt y fichó un prometedor central, Ryan Bennett. El Everton cambia a Saha por Jelavic y recupera a Pienaar hasta final de temporada. El Tottenham recibe al ex del Everton y manda a Rusia a Pavlyuchenko. Allí es donde quiere enviar el Arsenal a Arshavin pero tendrá que esperar. Será interesante ver si Andrews sigue en el WBA la espectacular primera vuelta que cuajó en el Ipswich. Le acompañará Ridgewell, un auténtico portento aéreo, que se cansó de estar en Championship. Dos últimos detalles: Pizarro se incorpora al Manchester City en una operación curiosa y el Chelsea, además de firmar a Kevin De Bruyne (que lo cede de nuevo al Genk) se hace con el joven delantero del que todos hablan en el país: Patrick Bamford, del Nottingham Forest, 17 años, por casi dos millones de libras. 11 goles en 3 partidos de FA Youth Cup. En el Chelsea le conocen bien porque les endosó un hattrick cuando se enfrentó contra ellos en un partido de la Academia el pasado verano.


Tres fichajes del West Ham: Maynard, Morrison y Vaz Té
Si has llegado hasta aquí me vas a dejar contarte tres cosas de los equipos de Championship. La primera es el West. Ham, en general. Desde segunda están creando un equipo para mantenerse en Premier sin problemas. Ficharon al talentosísimo Ravel Morrison, el señalado en el Manchester United (cobrará 65.000 libras a la semana, lo que no le concedieron en Old Trafford -lo cual no extraña si descubres que Phil Jones y Cleverley cobran 45.000 por las 30.000 de Welbeck-), a Ricardo Vaz Té, del Barnsley, y a Nicky Maynard, procedente del Bristol City que terminaba contrato en verano, por quien estuvo pujando el Wigan hasta el último momento. Esto, junto a la base potente que tienen, da no solo para ascender a la Premier League sin mayores dificultades sino para desarrollar una plantilla de máximas garantías.

Billy Sharp
El segundo es un nombre propio: Billy Sharp. Llega al Southampton con un objetivo entre ceja y ceja: el ascenso. Calidad y goles le sobran, se une a un equipo muy atractivo que formará una de las mejores líneas ofensivas de la categoría. Cerrando el resumen menciono al Nottingham Forest. De estar en los playoffs de ascenso dos años seguidos a encontrarse dramáticamente en puestos de descenso, mirando cada vez más de cerca la League One. No ayuda que Wes Morgan se vaya y que el mencionado anteriormente Patrick Bamford también haya dicho adiós. Para consolarse con la escasez de gol en The City Ground han intentado fortalecer su defensa con Wooton, Higginbotham y Guedioura. Tienen equipo para más.

Os perdono las cesiones más destacadas (algunos de los nombrados lo son), que si no esto se me va de las manos, no es resumen ni es nada y suficiente tenéis si habéis llegado leyendo hasta aquí...

30 de enero de 2012

El gol preferido del delantero

Frazier Campbell marcó el día de su regreso tras 18 meses lesionado
"Preguntad a un delantero cuál es su gol preferido. Todos responderán lo mismo: el próximo", Ian Rush.

25 de enero de 2012

Díselo a Frimpong

Explícale a un futbolista de veinte años que tiene que levantarse de una grave lesión por segunda vez en su carrera. Cuéntale que es joven, que tiene un amplio margen de mejora y que dispone del tiempo para conseguirlo. Luego apóyale, no te olvides de que sigue en una camilla mientras cada sábado juega su equipo. Por último dale una nueva oportunidad cuando regrese y sigue confiando en sus condiciones tras nueve meses sin tocar un balón. Esta situación la vivió el Arsenal con Emmanuel Frimpong el año pasado. El inglés iba a disputar la temporada con el primer equipo y se destrozó el ligamento cruzado anterior. No jugó ni un solo partido.


Le tocó volver a empezar. Se recuperó y empezó la campaña 2011-2012 a las órdenes de Wenger, un año después de lo previsto. Entró en la dinámica del equipo por segunda vez y, tras acumular minutos con el Arsenal, los gunners lo cedieron al Wolverhampton, conjunto encajonado en la zona baja de la tabla que le exigiría a Frimpong continuidad, intensidad y experiencia. Los Wolves no tienen plantilla para bajar de categoría, ni mucho menos, pero eso puede tratarse en otra ocasión. Sin embargo, no ganan desde el 4 de diciembre y solo acumulan cuatro victorias en la temporada. Entre unas cosas y otras -"Hemos jugado bien estas semanas y no puedo cuestionar nuestras actuaciones a pesar de las derrotas", dijo el técnico McCarthy el sábado- ven el descenso como una amenaza y a Frimpong como parte de la solución.

Vuelvo al primer párrafo: "(...) grave lesión por segunda vez en su carrera". Primero fue en el Arsenal. La segunda casi ocurre el sábado pasado contra el Aston Villa al recibir una patada en la cara que hizo temer una grave lesión en su ojo. Manny, como lo llama su entrenador, pasó dos días en el hospital. Quedó en un susto. Frimpong entrenará de nuevo el viernes, eliminando el rumor de unos tres meses de baja. Sus minutos con los Wolves están siendo esperanzadores, como los de la última jornada, donde tuvo una actuación sobresaliente.

Ahora recuérdale a Frimpong que esto es un paso para triunfar en el fútbol.

23 de enero de 2012

Movimiento ganador de Jol

A la sombra del Manchester City - Tottenham y el Arsenal - Manchester United, en la jornada veintidós de la Premier League se disputó un partido que, a la postre, deja un análisis de lo más interesante: Fulham - Newcastle. La victoria de los locales por 5-2 llegó tras una remontada en la segunda mitad, cuando su técnico, Martin Jol, introdujo una variación táctica en su equipo que permitió dar con los tres puntos. En ella destacó por encima de todos Andy Johnson, incluso por delante del hattrick de Dempsey, ya que personalizó la idea que Jol transmitió a los suyos en el descanso y que ejecutaron con maestría durante cuarenta y cinco brillantes minutos.

Martin Jol
El Newcastle llegó a Craven Cottage con las bajas de Demba Ba y Tioté pero dominó la primera parte. El buen papel de Guthrie en el centro del campo, que marcó el primer tanto del partido, es digno de elogio. El equipo de Pardew tenía más posesión, llegaba con más facilidad y apenas sufría en defensa. A pesar de que el Fulham tenía superioridad en el centro, no se tradujo en peligro ni en minutos con el balón en su poder. Brian Ruiz no conectaba con el ataque y Dempsey recibía de espaldas, sin posibilidad de continuación. Con 0-1 en el descanso Martin Jol entró en acción.


El entrenador del Fulham quitó a Sidwell y Bryan Ruiz y metió a Andy Johnson y Baird. Cambió de formación: pasó de un delantero a dos y de cinco centrocampistas a cuatro, teniendo a Dempsey en una banda, con recorrido frente a la portería rival y no en el centro y de espaldas. Pero sobre todo modificó la idea, tal y como comentó en la rueda de prensa post-partido. Eliminó la intención de llegar pasando y la sustituyó por el balón largo. Para eso, claro, había puesto dos delanteros. La función de Andy Johnson y Bobby Zamora era esencial y salió de maravilla. Perfecta.


El primer paso se dio desde la portería. Salta a la vista la diferencia de rentabilidad que le sacó Stockdale a sus saques en la segunda parte, comparándolo con la primera. No solo sacó más veces en largo sino que sacó mejor, algo de lo que tienen buena culpa los receptores. Zamora se encontró cómodo en su especialidad mientras que Andy Johnson jugó los mejores minutos como cottager desde el mes de octubre, cuando era indiscutible en ataque. Ahora incluso se plantean su venta. Entre los dos se turnaron para pelear el salto. Una vez Bobby, especialista en el juego de espaldas; otra vez Andy, implicándose al máximo. De este modo se convirtieron en los amortiguadores del Fulham: cuando el equipo era muy largo, ellos bajaban y aguantaban el balón para volver a juntarse y lanzar el ataque. Así llegaron los goles de la remontada, clarificadores todos ellos.

Andy Johnson
El primero es un penalti que anota Murphy. ¿Que cómo se produce? Después de un balón largo. El segundo, un contraataque lanzado por Johnson al de recibir de portería, tras zafarse de su rival en un impecable giro con el balón. Éste asistió a Zamora y Dempsey terminó marcando de rebote. El gol que mejor representa el cambio de dinámica de la segunda parte en el Fulham es el tercero. Andy toca un balón largo con la cabeza, le cae en segunda jugada a Zamora, quien vuelve a encontrar a Dempsey para sentenciar. El cuarto también es consecuencia de un penalti que provocó Andy Johnson, culminando un encuentro perfecto. La sentencia la puso el hattrick de Dempsey. Así fue el movimiento ganador de Martin Jol.

18 de diciembre de 2011

Bailar en el área


Puede que no seas más que un aficionado del Norwich City. Un simple seguidor que hace un par de años penabas en el anonimato por los campos de League One mientras tus chicos, también desconocidos para el resto del mundo, celebraban los tres puntos como si el mayor logro del club se tratara. Pasó el tiempo y tras dos ascensos consecutivos, después de agradecerle el mérito a Paul Lambert, ahí estás, jugando en la Premier League y dejando tu sello distintivo. El último detalle se ha quedado impregnado en Goodison Park, en la visita al Everton. Otra jugada para recordar, una danza de Holt frente a Heitinga. El movimiento propio de un nueve. Lo más sencillo, lo más efectivo. De espaldas, con el aliento del rival encima. Proteger, girar la cintura y cruzar el balón. Bailar y marcar. Un gesto técnico de ovación, cinco segundos de elogio al fútbol. El gol de Grant Holt.

5 de diciembre de 2011

La aventura de un mediapunta

"Con la tendencia a jugar con 2 MC muy en línea del fútbol inglés, 
esa posición intermedia de Mata por dentro los destroza".

A raíz de un acertado comentario en Twitter de Dani Fernández me surgió la pregunta de cuántos equipos de la Premier League aprovechan los beneficios que él mismo menciona ejemplificándolo en Juan Mata. Es decir, cuántos son los conjuntos de la máxima categoría inglesa que explotan la zona de mediapuntas con un futbolista decisivo entre líneas. El español del Chelsea es uno de ellos, sin duda, a pesar de salir dibujado como extremo en el 4-3-3 de Villas-Boas. Lo mismo que David Silva en el Manchester City. Ambos son buenos ejemplos para estudiar esta tendencia en Inglaterra que, dicho sea de paso, también es utilizada por la selección nacional de la mano de Rooney.

Para ello se ha realizado una tabla explicativa con todos los equipos de la Premier League 2011/2012, sus alineaciones más comunes, sin que éstas sean exactas e inamovibles, y dos casillas que hacen referencia a la utilización que hacen del centro del campo. Resulta sorprendente que los mediapuntas habituales, por lo general, no sean jugadores ingleses, un tipo de futbolista que está importando Inglaterra debido a la escasez de ese estilo de juego. Mata y Silva son españoles, Formica es argentino, Van der Vaart nació en Holanda y Dembélé, en Bélgica. Ellos son algunos de los ejemplos más claros que utilizan sus respectivos equipos para atacar entre líneas a sus oponentes, en ese espacio que existe entre el centro del campo y la defensa.

* Alineaciones y jugadores cambiantes en función del partido
Existen dos conclusiones, en función de la tabla, muy esclarecedoras. Prácticamente el total de los equipos de la Premier League confían su centro del campo a dos o más jugadores. Únicamente el Chelsea, con Obi Mikel y recientemente Oriol Romeu, y el Wigan, ya sea con Watson o Diamé, han decidido que debe ser un futbolista quien ocupe ese espacio. Los interiores, en el caso del Chelsea, acompañan al mediocentro, algo similar a lo que ocurre en el Wigan, pero la zona de creación y de posición es para uno solo. Así, a la hora de defender, se convierte en una línea de tres, sumados a los jugadores de banda. Queda clara, de este modo, la tendencia a utilizar dos volantes centrales en Inglaterra.

Por otro lado, es cada vez más común la figura del mediapunta en Inglaterra, ya sea en una posición central muy definida, como Ramsey en el Arsenal o recientemente Ben Arfa en el Newcastle, o variable, como Mata o Silva, que parten de una banda para terminar en el medio. Los equipos más pequeños también se atreven con este esquema, siendo el Swansea el conjunto que más claras deja sus intenciones en la figura de Joe Allen, siempre por delante del balón entre la defensa y el centro del campo rival. Otro ejemplo similar es el de Dembélé cuando ha jugado en esa posición que, si bien es cierto, no ha sido siempre. Hoolahan, en el Norwich, o Formica, Blackburn, también nos sirven.


A continuación, dos breves ejemplos sobre cómo se ha llevado a cabo el perfecto uso de esta posición en recientes encuentros de la Premier League. El primero, Chelsea - Liverpool por obra de Mata, durante veinte minutos; el segundo, Wigan - Arsenal gracias a Ramsey, cuando el equipo de Roberto Martínez, con 0-2 en el marcador al descanso, se fue al ataque y terminó hincando la rodilla al recibir dos goles más.

1. En la segunda parte del Chelsea - Liverpool, con 0-1, Mata centró su posición y atacó entre líneas a la pareja Lucas-Adam. Durante 20 minutos, el español fue un dolor de cabeza, como se muestra en el gráfico, y el Chelsea empató. Dalglish reaccionó y metió a Henderson para tener tres jugadores en el centro y tapar la herida provocada por Mata.

2. El Arsenal iba ganando 0-2 al Wigan en el descanso. Los de Roberto Martínez, con Diamé de mediocentro, fueron al ataque dejando espacios y Ramsey no dudó en aprovecharlo con efectividad máxima en el pase y la recepción. En el segundo tiempo, el Arsenal hizo otros dos tantos para terminar con un 0-4.


En definitiva, ¿los equipos deben tratar de tomar forma desde el centro del campo, fortaleciéndose ahí con más jugadores, o buscar la ofensiva hacia el rival con un mediapunta entre líneas? ¿Se pueden utilizar ambos casos? En una competición como la Premier League, donde el box-to-box es cultura y corre el riesgo de perderse, ¿tienen cabida eficaz los talentosos jugadores entre líneas?

30 de noviembre de 2011

El abrazo del ascenso

Grant Holt y Wes Hoolahan. Goleador y asistente. Ellos dos representan el último ascenso del Norwich City, el que les llevó desde Championship a la Premier League por la vía directa. Las plantillas evolucionan con los fichajes, se transforman y, de vez en cuando, cambian sus fichas indispensables. La transición de mayo a noviembre, tiempo que ha pasado desde el ascenso hasta la actualidad, ha empujado hacia detrás al que hace un año era el eje del club, el nueve, Grant Holt. La llegada de Morison y el buen rendimiento que éste ha dado junto a la preferencia por utilizar un único delantero, han llevado al capitán del Norwich al banquillo en más de una ocasión. No así ha ocurrido con Wes Hoolahan, el otro activo decisivo del equipo, que, sin embargo, sí que ha tenido que adaptarse a distintos cambios tácticos sin perder la titularidad. Desde partir por la derecha a jugar retrasado en el centro. Unas modificaciones que no han dañado su técnica individual y que lo han hecho mejor futbolista. Porque, un año más tarde, Hoolahan sigue decidiendo partidos y sumando puntos.


¿Que por qué es el momento de comentar la situación de los dos jugadores del Norwich? El sábado pasado, contra el QPR, con empate en el marcador, ambos salieron al campo desde el banquillo en el minuto 70. Los dos, juntos, recordando sus hazañas de la 2010/2011. Grant Holt fue directo a la punta del ataque, haciendo pareja con el que hoy está por delante de él, el ya mencionado Morison; y Hoolahan tomó las riendas de la mediapunta. Libertad absoluta para decidir, para mover y para pensar. Tres minutos después, el pequeño catorce recibió un balón en el borde del área, levantó la cabeza y vio a su compañero. Con esa pierna izquierda que tantos detalles ha dejado, colgó el balón directo al área pequeña, lugar en el que apareció Holt para anotar. La celebración posterior es una imagen que aún hoy muchos recordamos como un viaje en el tiempo, como un paso atrás en el calendario, volviendo a visualizar los partidos frente a Scunthorpe o Ipswich que les dieron el ascenso. La misma fotografía, ambos abrazados y sus compañeros rodeándolos.

Fuese o no el gol de la victoria, que lo fue, pasó a un plano secundario. Por primera vez en la temporada, los artífices del ascenso se encontraron para crear un gol entre ambos. No había ocurrido aún. Un gol que permitió dar un paso atrás en la memoria para retornar al presente pensando que, si ambos jugadores ofrecen un rendimiento parecido al del curso pasado, el Norwich debería permanecer un año más en la Premier League. Aunque sólamente sea por abrazos como el del sábado.

24 de noviembre de 2011

El Aston Villa de McLeish

Sin conocer la opinión del seguidor que va cada dos fines de semana a ver a los futbolistas que comparten sus colores, espero que en el Aston Villa hayan dejado de pensar en los últimos jugadores que han abandonado el equipo recientemente. La actualidad la dirige Alex McLeish y todo ha cambiado radicalmente desde agosto. La transformación, tal y como marca el carácter del técnico, ha sido hacia un conjunto mucho más defensivo, menos alegre y sorprendentemente conformista con lo mínimo. Los de Birmingham han perdido parte de su encanto; su entrenador así lo ha querido. No queda otra cosa, pues, que ver hacia dónde ha girado el Aston Villa y qué alternativas maneja para guiarlo con efectividad.


Supuestamente olvidadas las ventas de Ashley Young y Stewart Downing, el Aston Villa todavía sigue esperando la mejor versión de su mejor fichaje veraniego: N'Zogbia. En el once inicial desde el primer día, el ex del Wigan no ha sido indiscutible en las últimas semanas por su escaso rendimiento y por los cambios de esquema. Shay Given no ha tenido problemas para hacerse con la titularidad en la portería (llegó para eso) y Alan Hutton apenas tiene competencia para el lateral derecho. Jenas, por su parte, para terminar el breve resumen de las caras nuevas, aún no ha entrado en acción.


El Aston Villa no ha encontrado un once ideal que le sirva como base. Del 4-2-3-1 con el que empezó la temporada, y pasado por diversas variantes (4-1-3-2, 4-3-1-2...), se ha llegado a un convencional 4-4-2 con Agbonlahor y Bent en punta, los dos mayores activos del equipo. McLeish ha ido cambiando viendo que sus decisiones no fructificaban: Fabian Delph, tras siete partidos seguidos como titular, fue directo al banquillo; Bannan tenía que jugar en banda o, en el mejor de los casos, tenía minutos en la mediapunta; a Ireland pocos le esperan y Marc Albrighton está inexplicablemente inutilizado. Decisiones, todas ellas, de un Alex McLeish que no da con la tecla pero que se sigue manteniendo gracias a los decentes resultados.

Chris Herd, 1989
Sin embargo, en el último mes se ha establecido un patrón común que parece indicar lo que podemos esperar de este descafeinado Aston Villa, un equipo con un 42% de posesión media y 3 tiros entre palos por partido. El balance de goles tampoco es una maravilla, 16 en 12 partidos. Su actuación del lunes pasado frente al Tottenham fue la demostración de lo pasivo que puede ser este equipo (30% de posesión, sometido 90' al rival). No invita al optimismo, desde luego, pero su defensa retrasada y la velocidad para salir al ataque (protagonismo de Agbonlahor) se han sentado como las características principales de los villanos. El 4-4-2 es la base.

Para conseguir un mayor equilibrio en todas las líneas, McLeish se decantó hace unas semanas por introducir en el esquema titular a Chris Herd junto a Stiliyan Petrov en el centro del campo y el resultado colectivo e individual ha sido positivo, tanto como que el australiano ha recibido su primera llamada internacional y su rendimiento ha sido sorprendente e ilusionante para el que escribe estas líneas. Casi un 70% de acierto en el tackle, un buen despliegue físico y coberturas en banda son sus mejores actividades hasta la fecha. De este modo, Petrov queda más oxigenado para elaborar -Herd no participa en esta faceta debido a sus carencias con balón- y tiene una mayor libertad para sumarse al ataque. Los dos volantes han sido, recientemente, N'Zogbia y Heskey. El primero, eminentemente ofensivo, por la derecha, a banda cambiada, para buscar el interior y las subidas de Hutton. El segundo, mucho más físico y trabajador en defensa, readaptado a una posición antinatural para el veterano punta inglés.

Gabriel Agbonlahor, 1986
Pero en el aspecto ofensivo siguen reinando Bent y Agbonlahor. El primero de ellos lleva 5 goles en esta campaña (marcó 9 desde enero de 2011, cuando fichó por el Aston Villa, hasta el final de la temporada pasada). El ex del Tottenham rara vez participa en el juego de su equipo si no es en el remate, pero sus estadísticas lo avalan y tiene muchas papeletas para, incluso, ser el nueve titular de Inglaterra en la próxima Eurocopa. Por su parte, Agbonlahor ha recogido las semillas de los Milner, Young, Barry y Downing y se ha hecho cargo de los suyos. Un dato explica su importancia: de los 12 partidos disputados, únicamente en cuatro de ellos ha dejado de marcar (cinco goles) o dar una asistencia (seis). Es vital, Alex McLeish lo sabe, y se ha convertido en el principal baluarte a la hora de lanzar los veloces ataques. Sin ir más lejos, su última víctima, a quien destrozó, fue Kyle Naughton en la reciente victoria del Aston Villa sobre el Norwich.

Antes de dejar atrás el 2011 se verán las caras contra Manchester United, Liverpool, Arsenal (en casa) y Chelsea (a domicilio). Asumiendo que los puestos europeos son inalcanzables y en la Carling Cup están eliminados, el Aston Villa tiene equipo más que suficiente para terminar la temporada varios meses antes de mayo.

20 de noviembre de 2011

Conclusiones del Chelsea - Liverpool


Novedades en el Liverpool
La entrada de Bellamy y Maxi en el once del Liverpool fue sorprendente. El argentino llevaba 15 minutos disputados en la presente Premier League y Bellamy únicamente había entrado en la alineación titular en una ocasión. Pero hay razones de peso para defender esta decisión. El rendimiento de Downing, a pesar de haber brillado con la selección inglesa en la última semana, ha sido decepcionante en una valoración global. Algo parecido al caso de Henderson, que ha sido utilizado como volante con muchísima presencia en el interior. Su precio (veinte millones) nos sigue recordando que puede dar mucho más en el Liverpool.

David Luiz, titular
Se ha venido pidiendo su titularidad desde que llegase al Chelsea el invierno pasado. Pero lo cierto es que su fútbol sigue dejando dudas en muchos aspectos. No ser un defensa al uso tiene muchos puntos en contra y, aunque sea capaz de aguantar un 1x1 ante cualquier delantero y consiga sacar el balón en carrera con toda la claridad del mundo, no deja de dar argumentos defensivos para que se desconfíe de él. Contra el Liverpool, una vez más, dejó destellos brillantes y numerosas dudas en cuanto a la rentabilidad de alinearlo de inicio.

Maniobra de Villas-Boas
Con el control mayoritario de la posesión pero sin peligro alguno, el técnico portugués tomó una decisión de peso en el descanso. Quitó a Mikel, borró el 4-3-3 y metió a Sturridge. Pero la modificación se produjo en el esquema. Lampard y Ramires formaron pareja en el centro del campo y, lo más importante, se le dio libertad a Mata en la mediapunta de un 4-2-3-1 con Sturridge y Malouda en los volantes. Mejoró notablemente el Chelsea y empató el encuentro. Su posesión pasó de intrascendente a peligrosa. Hasta que se dio cuenta Dalglish.

Respuesta de Dalglish
A pesar de que Kenny Dalglish no se caracteriza por decisiones brillantes durante los partidos, en Stamford Bridge fue decisivo. Vio que Mata estaba volviendo loco al Liverpool entre líneas y metió a Henderson por Bellamy. El joven inglés presionó la salida del Chelsea (Lampard), sumó un activo en el centro y permitió que Lucas, en un fabuloso partido (y ya van...), centrase su actividad sobre Mata. El español quedó anulado entre el brasileño y Adam: el peligro entre la defensa y el centro del campo había quedado resuelto; el partido, dormido.

Glen Johnson y el gol
Es curioso cómo una jugada decisiva puede cambiar tan notoriamente la opinión sobre el partido de un jugador. El gol que marcó, que decidió el encuentro y dio los tres puntos, ahogó todas las críticas posibles hacia su rendimiento durante los 85 minutos anteriores. No extraña que el Chelsea hubiese explotado la banda de Glen Johnson para utilizar sus ataques, pues el lateral inglés no deja de evidenciar notables carencias en ese aspecto. En pleno debate sobre el lateral derecho de la selección absoluta, Glen Johnson ha ganado adeptos en Stamford Bridge por marcar un gol. Pero ha perdido muchos por los visibles defectos que constantemente golpean al Liverpool por su carril.

30 de octubre de 2011

Los sucesores de Rory Delap

Es un clásico de cada partido del Stoke City presenciar jugadas peligrosas procedentes de un saque de banda. Todas vienen ejecutadas por el mismo jugador, Rory Delap, que ha sellado su firma en esta curiosa especialidad. Un portentoso lanzamiento desde el costado que llega plano al área, complicando la vida al portero y los defensas rivales y que crea un peligro que los de Tony Pulis han descubierto cómo aprovechar. Según algunos entrenadores de Premier League, el Stoke tiene más de cinco jugadas ensayadas para cada saque de banda. A sus 35 años, Rory Delap ha patentado esta modalidad ofensiva, la explota a la perfección y ya ha comprobado la existencia de varios sucesores. No sería de extrañar que alguno de ellos terminase en el Britannia más pronto que tarde para seguir la línea continuista de este estilo y dejarle a Delap una tranquila jubilación.


Greg Halford: Pocas cosas me sorprenderían menos que una posible llegada de Halford al Britannia Stadium. Es joven y tiene todo lo que el Stoke pide para ser titular, además de un saque de banda portentoso. Es la definición de polivalencia llevada al extremo, de central a delantero pasando por lateral o volante, el jugador del Portsmouth tiene el estigma especial que le podría llevar a cambiar de equipo. Fuerte, alto, potente y muy físico, casi un relevo natural de Rory Delap. Ejemplo.

Aron Gunnarsson: Disputó el último Europeo Sub 21 con Islandia después de cuajar una gran temporada en el Coventry. Fichó por el Cardiff, un equipo que tiene el ascenso como objetivo, y ya se ha asentado en el mediocentro del once titular. De tan solo 22 años, Gunnarsson adora el tackle, tiene un potentísimo disparo, es agresivo (fue expulsado en el primer partido del Europeo por esto) y está perfectamente adaptado al estilo inglés. Por si fuera poco, internacional absoluto desde los 18. Casi nada. Carne de Premier League sin duda alguna. Ejemplo.

Morten Gamst Pedersen: Ya no es titular en el Blackburn Rovers, bien porque su físico no da más de sí o porque su rendimiento no era óptimo. Su golpeo delicioso con el pie es una de sus más preciadas cualidades, pero muchos también tienen en cuenta sus saques de banda. Es difícil que encaje en el esquema del Stoke, un equipo que duplica la fortaleza del Blackburn, a pesar de que estos últimos no van faltos de músculo precisamente. Ejemplo.

Connor Wickham: No se puede decir que la primera característica que se viene a la cabeza cuando hablamos de Wickham sea su saque de banda. Sería erróneo pensar eso de uno de los mayores talentos de Inglaterra, de alguien con un pasado reciente prácticamente inmejorable y un futuro todavía más esperanzador. Pero lo que sí es cierto es que el joven inglés, muy desarrollado físicamente, posee un gran lanzamiento desde el lateral y ya lo ha aprovechado el Sunderland en más de una ocasión.

18 de octubre de 2011

Enfoque United (II)

Cómo cruzar el puente
El Manchester United se encuentra en una fase experimental en cuanto a su fabricación de juego. Concretando algo más: atraviesa un relevo generacional en el que está alternando jugadores, probaturas varias, hasta dar con la tecla ideal. La base de cada jugada pasa por un momento de transición de ideología, de padres a hijos, y el testigo lo han asumido con responsabilidad entre Anderson, Fletcher, Carrick y Cleverley. La lenta despedida de Scholes y el invento de Giggs en el último tramo del año pasado han servido de puente hacia un futuro mejor. Un puente generacional y un tránsito, al mismo tiempo, entre la defensa y el ataque, un paso al fin y al cabo, un enlace, que unifique al equipo desde atrás hacia adelante.


La pregunta es: ¿Quiénes deben ser ese enlace en el once? ¿Cuál es la mezcla con el techo más alto? Está Fletcher, por quien se rezó en los días previos a la final de la Champions League 2011 para que se recuperase de su lesión. No fue así. La pieza más completa para taponar en defensa y llegar en ataque, para caer a una banda y ganar el juego aéreo. Si debe haber un fijo debería ser él. Carrick representa el posicionamiento estático, canalizador del balón y lento de movimientos, mientras que Anderson es la propuesta más díscola. El brasileño es un correcto iniciador, favorecido por los futbolistas del ataque, interesante llegador, gran conductor... pero tropieza constantemente con el desorden. Y es que los problemas a los que somete a su equipo son de órdago para un aspirante máximo a todas las competiciones. En su defensa: ha rendido bien en los primeros meses de la temporada y, ya sea por las lesiones o por su buen momento, está asentado en la alineación.


Cleverley, un enlace
El primer regalo del curso lo ofreció él en la Community Shield. Representa la esperanza del jugador cedido con vistas a regresar para tener una oportunidad. En Wigan no funcionaba como lo hace en Old Trafford: fue un habitual en el volante izquierdo, limitando su participación y, del mismo modo, marcándole un filtro a sus cualidades. Su impacto en el centro del campo se vio reducido y su rendimiento, sin ser malo, pudo ser aún mejor. Ferguson ha corregido este matiz y lo ha dirigido no a la creación de la jugada sino a la continuación. Porque Cleverley no está siendo básico en el primer pase, está siendo necesario en el segundo, el que orienta o conduce hacia el ataque.


A sus virtudes con balón se le añade una llegada que permite al Manchester United rematar casi siempre en ventaja. Como buen conductor del juego su vista está puesta en sus compañeros del frente. Aplica constantemente el apoyo y continuación, le da movilidad a la jugada y dinamiza el curso de la pelota de un área hasta la otra. Cuando llega lo hace bien. Su club se caracteriza por una gran pegada: Cleverley tiene esa gota necesaria para triunfar. Es una figura viable para la Eurocopa 2012 y, aunque ahora se encuentre lesionado, va a tener una participación notoria el resto del año.

Rooney y Nani, el respiro
Si Anderson es efectivo en su salida de balón, centrándonos en los datos de esta temporada, mucho se debe a la labor que ejercen Wayne Rooney y Nani. Los dos mejores jugadores del equipo colaboran en la transición y centran sus posiciones para acomodarse al discurso del juego. Por eso, una de las imágenes más comunes es ver al inglés en la línea de mediocentros o desmarcándose para recibir a la espalda de los centrocampistas rivales. Wayne Rooney necesita terreno por delante. Lo mismo ocurre con Nani, que estrecha el campo, al mismo tiempo que amplía su grado de participación, para recibir en tres cuartos con claridad. Su giro portentoso hace el resto para colocar la jugada mirando al portero contrario.



La duda
Se esconde en el fondo del banquillo, con el típico plumas del equipo, rodeado de aficionados británicos, recordando los días en los que su nombre entraba en la mente de todos los onces ideales. No hace mucho tiempo de aquello, apenas meses, pero Berbatov ha pasado al olvido en el Manchester United. Chicharito le ha adelantado por la derecha porque pudo sostener la relación goles/partidos ofreciendo un mejor rendimiento, a pesar de que el búlgaro fue el máximo anotador del campeonato. El éxito es efímero pero Dimitar supo combatirlo con la eficacia. Dos temporadas y media después ya no fue capaz. Sin miedo, porque el relevo está asegurado, Old Trafford debe despedirse paulatinamente del delantero que ha anotado 41 goles en únicamente tres años.


Tampoco le da para ser la tercera opción. La culpa es de Danny Welbeck, notable alto en su cesión al Sunderland la temporada pasada a pesar de su lesión a mitad de campaña, que ha irrumpido con potencia no sólo en el Manchester United sino que entra en los planes de la selección absoluta. A esto hay que añadirle que Ferguson ha confiado en él a comienzo de curso y el punta inglés ha respondido con goles. Le sobra motivación, le falta campo para correr. El 19 de Old Trafford es generoso, y mucho, en su esfuerzo, además de que son doce años de juventud con respecto a Berbatov. Tiene un conocimiento táctico que va a desarrollar y unas cualidades que están por explotar.




Al mismo tiempo, su máximo rival divisa nubes sobre su cabeza e intenta mantener el equilibrio en su peculiar silla de cuatro apoyos: "Enfoque City (II): Nubes en el Etihad", en Óptica Wenger.

Próxima entrega:
  • Enfoque City (III): Nasri redescubre la asistencia.
  • Enfoque United (III): Ashley Young es de goma.

17 de octubre de 2011

Enfoque United (I)

La madurez de una idea
El día que Sir Alex Ferguson se despida, el fútbol tendrá un vacío inmenso en los banquillos pero verá recompensada su marcha con párrafos y capítulos de historia. Textos que se han escrito durante su andadura en el Manchester United, equipo en el que ha dejado su huella dactilar en todos y cada uno de los detalles que hoy se aprecian en los de Old Trafford. Porque si dos de los (tres) cinco mejores jugadores del mundo en la actualidad han pasado por sus manos dudo mucho que sea un puro regalo de la casualidad. No lo es. Después de su llegada en 1986, el técnico escocés recoge logros merecidos y en esta temporada 2011-2012 espera seguir con esa dulce costumbre.

El resto también nos hemos acostumbrado. Ellos representan a ese personaje que se monta por primera vez en una bicicleta y al cabo de unas semanas ya ha adquirido la capacidad de hacerlo sin ayuda, sin necesidad de volver a pasar por el periodo de aprendizaje. El Manchester United es tal y como se muestra en cada partido, es la rutina, la progresión anual; es el crecimiento y el mecanismo perfectamente entendido. El que se encarga de subir un piñón o cambiar los platos es el propio Ferguson, quien sopesa la elección según tenga una llegada masiva o una importante etapa pirenaica. Ha conseguido crear de su equipo un poderoso conjunto ganador de grandes vueltas, la Premier League, de la más importante clásica de la temporada, la Champions League, y educador de los mejores talentos del país. Lo complementa con fichajes, con acertados fichajes.


11 tipo
De Gea es el futuro: fichaje realizado para defender una década, como mínimo, la portería del Manchester United. De izquierda a derecha, Evra, Vidic y Ferdinand no se ponen en duda, al menos de momento. Sí hay interrogantes con el lateral derecho. La explosión temprana de Phil Jones le hace sumar muchos puntos, aunque él es central, mismo caso que el de Smalling. Las opciones de Fabio y Rafael, vistas las alternativas anteriores, se intuyen secundarias. Nani está ante la temporada de su salto definitivo y Young es la inteligente contratación del equipo para la presente temporada. En el centro, Fletcher será necesario y la otra plaza baila en función del rival. Los más atrevidos sueñan con Cleverley, sensación del primer mes, los fiables optan por Carrick, con cierto carácter estático, y el resto se queda con Anderson, válido mirando al frente pero deficiente corriendo hacia detrás, aunque las lesiones lo han convertido en indiscutible hasta el momento. Rooney no necesita argumentos y Chicharito los redacta él mismo.

Aprender a correr
Para sentirse realizado, el Manchester United corre, muy bien, para delante. Los espacios son sus mayores aliados: Young se escora en el extremo izquierdo para dar una salida por banda, Nani es libre de respirar donde le llama el balón, con una apertura no tan marcada de inicio como la del inglés; y Anderson es el objetivo del primer pase de la defensa. Una vez el brasileño se da la vuelta aumentan las opciones de lanzar el ataque. Laterales abiertos, Jones -según el partido- y Evra, dos apoyos en el centro, Rooney y el acompañante de Anderson, además de los dos volantes correspondientes. Se aclara el panorama, el objetivo está en la portería contraria, luego el Manchester United puede ser el Manchester United. Y cuando esa situación no se permite, aparece la figura de Rooney. Porque Wayne es otra historia.


Queda en el recuerdo la variante de Scholes y se diluye con los días la opción de Giggs, eficazmente utilizado hasta el día de la verdad. El pequeño pelirrojo fue la pausa que hoy no necesitan para aplastar a sus rivales. Nada se parece a él y tampoco quieren que nada se parezca. Quizás sí lo necesitan, pero no ha habido intenciones de buscar sustituto. Son así: la búsqueda de la optimización de sus piezas. Si Ferguson no las tiene, las moldea hasta conseguir lo más parecido a lo que quiere. Así hizo con O'Shea y así recurre a Ji-Sung Park.


El cambio de Rooney: clave
Una de las características más comunes de Ferguson en los últimos años era replantearse su alineación en función de los partidos más complejos, sobre todo a nivel europeo. Que el Manchester United alinease a tres centrocampistas en Múnich (2010), como en la mayoría de compromisos de importancia en ese mismo año, o colocase a Rooney en la banda izquierda en la final de Roma (2009) es el fruto de la precaución ante el oponente. Todo cambió en 2011 y hay indicios de que así continuará en el presente curso. La era de Cristiano Ronaldo pasó y ahora Rooney es el eje vertebrador. Por eso, el diez juega en su posición.


Rooney es el Manchester United, es el agua del mar que termina mojando todos los castillos de arena en la orilla de la playa. Impregna, dota a todas las figuras del sello distintivo y simplifica las funciones del equipo. Ha ampliado su ámbito de participación y su influencia es extrema. Terminará su carrera siendo mediocentro y no será extraño, porque así podrá adaptar sus cualidades al físico deteriorado. Mientras tanto, lanza contraataques desde todas las partes del campo, siendo quizás el mejor del mundo en esta especialidad, baja a recibir a la base de la jugada, es indispensable para que Anderson sea útil, se abre para oxigenar y cambia de banda como si se tratase del ejercicio más sencillo. No vive en el área porque así reduciría su dimensión: acude a ella hambriento. En segunda jugada es esencial. Como rematador, brillante.


El depredador
Se ha comido a su competencia. Así es como Chicharito se gana ser titular. Su estigma especial, el de un desmarque fuera de lo común, lo elevan a la categoría de indiscutible. Tiene movimientos tan propios que los ejecuta de un modo que son imparables. La danza de su fútbol se baila en el área, lugar donde es más agresivo que ninguno, pero ha aprendido a convivir con el entorno fuera de ella. Su relación con el resto de compañeros ha evolucionado y hasta participa en la recepción y descarga del primer pase, así como cae a bandas constantemente. Es hiperactivo, no hay otro adjetivo que explique su ansia y actitud. Necesita el fútbol. El gol es su alimento.




Su rival inmediato, el Manchester City de Roberto Mancini, evoluciona progresivamente y es interesante saber cómo lo está haciendo: "Enfoque City (I): Un giro necesario", en Óptica Wenger.

Próxima entrega:
  • Enfoque City (II): Nubes en el Etihad.
  • Enfoque United (II): El futuro y un adiós

15 de octubre de 2011

Manchester divide el fútbol

En los próximos días, Desde Anfield y Óptica Wenger trataremos de presentar un conjunto de artículos sobre la dicotomía Manchester City - Manchester United en los que se analizarán de forma compleja y minuciosa los aspectos individuales y colectivos más interesantes de su fútbol.

Las nuevas fórmulas exploradas por Ferguson y Mancini, las debilidades de los proyectos y los posibles problemas de gestión sumados al impacto en el terreno de juego de las recientes e importantes incorporaciones centrarán un análisis que será plasmado en ocho entregas: 4 + 4.



Contenidos ROJOS en Desde Anfield:

1. La madurez de una idea
2. El futuro y un adiós
3. Ashley Young es de goma
4. El talento llegó con Phil Jones

Contenidos AZULES en Óptica Wenger:

1. Un giro necesario
2. Nubes en el Etihad
3. Nasri redescubre la asistencia
4. El ecosistema de Agüero


Comenzamos.

11 de octubre de 2011

Pagar caro el desorden

Que el resultado terminase en un contundente 6-0 a favor del Fulham se puede explicar a raíz del primer gol del partido. Un error prolongado de un defensa del QPR, Luke Young, facilita tantos espacios a su rival que éste termina por aprovecharlos. No se había cumplido el minuto dos de encuentro y los de Craven Cottage ya iban por delante en el marcador. Mousa Dembélé fue el protagonista, el jugador que desequilibró la balanza de un rival y que a su vez desorientó toda la zaga enemiga.

Un movimiento sencillo: pared y desmarque. Luke Young peca de ambicioso y se traga el amago, lo deja en una situación embarazosa y queda por detrás del balón cuando tenía ganada la posición. Dembélé encuentra a Andy Johnson y éste le cede la pelota al primer toque. Rival eliminado, siguiente decisión.


La carrera es en dirección a la portería contraria. Dembélé conduce y lleva a su espalda a Young. Con su suspiro en la nuca, el belga opta por tirar otra pared, la segunda en veinte metros, que descoloca nuevamente al jugador del QPR y vuelve a dejar en una posición favorable al atacante del Fulham.


En el borde del área, Dembélé ha perdido a su defensor, encuentra un pasillo paralelo a la frontal y se perfila para el disparo con la izquierda. Entre líneas se encuentra Andy Johnson, que asistió la primera pared de la jugada, y se lanza endiablado hacia un posible rechace, que finalmente termina llegando, de Kenny. Mientras tanto, Luke Young, todavía sin encontrarse, eternamente perdido durante los segundos que dura la jugada, mira cómo llega el delantero del Fulham, se adelanta a él y hace el primer tanto del partido.


Muy sencillo, se llama concentración defensiva. Es el 1-0, lo que fue el desencadenante del 6-0, la primera victoria del Fulham en esta temporada.

3 de octubre de 2011

Dos goles con el mismo patrón

Ocurre lo mismo en las dos jugadas. Entre una y otra hay dos semanas de diferencia pero comparten esencia: el desmarque. Robo en el centro del campo, balón largo hacia la banda derecha y velocidad contra el rival para terminar centrando al área. En una es Nani, en la otra es Barnes; un extremo y un delantero. Pero el foco de atención no está en cómo ni dónde reciben: está en el lugar al que miran, ese punto en el que sus respectivos compañeros se retan en un duelo contra sus parejas de centrales para ganarles la posición y terminar marcando gol. El objetivo de los vídeos es fijarse en Chicharito Hernández y Craig Mackail-Smith. Dos nueves, dos rematadores que tiran desmarques perfectos, dos categorías diferentes con la necesidad del gol como patrón común.



Del mexicano del Manchester United conocemos sus virtudes. Del escocés del Brighton nos encargaremos de despedazarlas pronto, tal y como nos pide el rendimiento que está ofreciendo el equipo de Poyet, recién ascendido y en posiciones de playoff de promoción a la Premier League. Mackail-Smith fue su fichaje estrella llegado de destrozar las defensas de League One con el Peterborough (27 goles), equipo que ascendió junto al Brighton y Southampton. Tiene 27 años y su melena rubia es fácil de identificar desde el televisor. A la espera de poder desmenuzar como es debido a los 'seagulls', un gol gracias a su mayor virtud es el mejor aperitivo para uno de los dulces más apetecibles de Championship.

29 de septiembre de 2011

Mr. Jones

Me sorprende la capacidad con la que se pueden encontrar relaciones entre temas diferentes que no están unidos por nada y que en ningún caso se pretenden poner en comparación. Una canción que hable sobre creer, tanto en algo como en alguien, de pasar de creer en algo a que ese algo seas tú. Darle la vuelta a las explicaciones, explicar los motivos, entender. Una unión con el fútbol que te encuentras en lo más cotidiano del día a día y a la que quieres darle una salida. Una historia sobre el futuro. Sobre creer en alguien. Sobre que crean en ti. Sobre Phil Jones, por ejemplo.


Believe in me
Es cierto que se me ocurren pocos equipos peores en los que crecer que el Blackburn, a pesar de que estén dando salida a muchos jóvenes en las últimas fechas. Desde la distancia no se aprecia la identidad, la dirección es compleja y la base del proyecto dudosa. Con las dificultades de codearse con el descenso Phil Jones es titular en una defensa alarmantemente vulnerable, en una plantilla que desprende cero optimismo. Pero su actuación destaca tanto que el Manchester United lo ficha. Sir Alex Ferguson cree en él, confía en sus posibilidades. En sus cualidades, en su progresión, en lo que había mostrado ante las carencias de su club. Yo no creía en él, lo reconozco.

Help me believe in anything
Que crean en ti, que te confíen un puesto en defensa. Que alguien piense en darte la responsabilidad de una posición. Motivar. Ayudar a Phil Jones para que crea en él dentro de su rareza y su especialidad. Evitar, como me pasó durante el verano, desconfiar de sus cualidades, no anteponer el precio al rendimiento y dejarle tiempo y espacio para crecer. Para creer en él. "Phil Jones combina las cualidades de un defensa con las de un mediocentro destinado a dominar con elegantes carreras". Tiene 19 años y falla. De hecho, todavía falla mucho. Es tan superior a su edad que no conoce su límite, lo sobrepasa. Es un soñador, supera la línea que debería ponerle freno a un defensa para correr a la aventura. El fútbol es la excusa para que Phil Jones crea en él. Cree que puede triunfar. Cada zancada segura es un paso hacia su éxito.

I want to be someone to believe
El éxito no se mide por las personas que te siguen sino por la dedicación con la que lo hacen. La cantidad, en el fondo, es secundario. El triunfo no por menos conocido pierde su significado. La pasión lo alimenta. Lo cierto es que el Manchester United señala hacia Phil Jones. Es el futuro. Quizás también de Inglaterra pero eso es cuestión de que el tiempo decida. Ya creen en él; el paso está dado. La progresión ha cambiado su panorama: de facilitarle las opciones para creer en él mismo a que sea el entorno quien se entregue a su juego. Ilusión, al fin y al cabo. De eso habla el fútbol a todos los niveles. Y de eso habla 'Mr. Jones', una canción que trata los mismos principios y que un día me dio por relacionarla con el central del Manchester United.

26 de septiembre de 2011

La sombra de David Silva

Nadie que haya visto el comienzo de temporada del Manchester City duda en afirmarlo: David Silva es uno de los tres hombres más en forma del comienzo de la Premier League. El puesto que ocupa varía según la opinión. He aquí el motivo por el que el Everton, en el encuentro del pasado sábado, eligió la opción de parar al español con un marcaje al hombre. El seguimiento de Jack Rodwell a Silva ya es uno de los movimientos defensivos del presente curso inglés. El centrocampista 'toffee' persiguió de esquina a esquina a su oponente, en un ejercicio mental de un esfuerzo brutal, olvidándose de la pelota y del juego de su equipo con el único objetivo que se le había encomendado: que David Silva no se luciese. Puede decirse que aprobó el examen en su duelo particular durante casi todo el encuentro. Y digo casi porque fue el '21' del Manchester City quien, finalmente, en dos movimientos, directa e indirectamente, decidió el partido.


La estrategia de David Moyes funcionó a la perfección durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Silva se vio desplazado del volante derecho y se movió hacia el carril central. Limitado a jugar al primer toque, el español no estuvo a gusto y lo obligaron a cambios bruscos de dirección en su carrera para zafarse de Jack Rodwell. No lo consiguió. El Everton había planeado una defensa por acumulación en la que no había espacios para la sorpresa, para la genialidad de un equipo rival que posee una fuente inagotable de imaginación. Esto explica que en muchas fases del encuentro, los visitantes acumulasen a sus once jugadores por detrás de la pelota, todos en un tercio del campo, agolpados en su propio área. Así las cosas, la lentitud del juego del Manchester City, unido a la poca participación de Silva y a la congestión de intereses entre Kun Agüero y Dzeko en la punta del ataque, hicieron que el partido se fuese con empate al descanso.


El cambio de planes de Mancini llegó con la entrada de Balotelli, que sustituyó a un gris Dzeko. El delantero italiano cayó a banda derecha, lugar desocupado por Silva debido al exhaustivo marcaje de Rodwell y aprovechado en algún momento por las internadas de Micah Richards. Por ese carril consiguió el Manchester City la superioridad y, posteriormente, las ocasiones. Y aquí, en una situación favorable, entró en acción el español de los citizens. En el primer gol ejecuta un movimiento desde la frontal hasta la portería rival, facilita el pasillo para el Kun, que se asocia con Balotelli -sale a aprovechar el espacio generado por Silva- y define desde la frontal. En el segundo tanto, Silva se encuentra con un mal pase de Drenthe, ataca el campo rival, espera, se detiene, observa el desmarque de Milner y lo asiste al espacio de una forma en la que pocos saben hacerlo. Dos acciones que terminaron decidiendo, dos detalles que dieron la victoria.


Tema al margen es el papel de Jack Rodwell. La experiencia que le tocó vivir bien explica su situación actual. Hablamos de un futbolista llamado a dominar su equipo que tuvo que hipotecar su encuentro en función del rival. Su evolución como jugador está siendo compleja ya que no encuentra -o no le encuentran, o quizás no le dan continuidad- su posición adecuada. En los últimos dos años, Rodwell ha jugado de mediocentro, de mediapunta por detrás de un único delantero, de interior, de volante en un 4-4-2 y, como pudimos ver, de actor secundario para detener al rival. Demasiadas imprecisiones, no en su fútbol sino en sus intereses. ¿Debería fijársele un objetivo? ¿Es un mediocentro o un mediapunta? ¿Llegará a ser un jugador para liderar a un equipo? Deberían empezar por contestar esas preguntas. El potencial que tiene dentro pide que se encuentre una respuesta.