Nos estamos acostumbrando a ver, cada día más, a futbolistas españoles en tierras británicas. Allí, tenemos una estrella. Cesc Fábregas es el camino a seguir. Pero no podemos descuidar a los demás. Entre otros, podemos nombrar a Almunia, Cuéllar, Fran Mérida, Reina, Riera, Mikel Arteta, Míchel Salgado... Todos ellos representan a nuestro país en la Premier. Hoy quiero darle la bienvenida al último que se ha subido al tren. Concretamente en el Birmingham de McLeish.
Míchel ha salido al campo en el minuto 64 sustituyendo a Lee Bowyer en el partido que enfrentaba al Birmingham con el Tottenham Hotspur. El resultado era de 0-1 en contra tras el gol de Jermaine Defoe con una asistencia (si podemos llamarla así) de Crouch. El debut ante su afición no le ha podido salir mejor. Desde el momento que ha pisado el césped de St. Andrews, Míchel ha perdido todo el nervio y ha dirigido a su equipo con total tranquilidad.
Junto a Barry Ferguson han movido a los Blues, siempre con internadas por las bandas. Los laterales doblaban y Wilson Palacios ya no daba más de sí. Pase a pase y metro a metro, el español se ha ido haciendo con el centro del campo. Y con la inercia del buen juego que imponía, en el minuto noventa de encuentro, Ridgewell hizo el empate. El fortín de St. Andrews sigue infranqueable para los grandes de la Premier. Sólamente siete goles han recibido en casa. Eso sí, llevan veintidós goles a favor en veintitrés jugados.
El Birmingham sigue con paso firme en el octavo puesto de la Premier. Recién ascendido y sin problemas por el descenso, se prevé una segunda vuelta muy tranquila. Lo mejor de todo, la incorporación de Míchel al equipo. Hoy ha demostrado que puede ser titular. El milagro de McLeish sigue siendo creíble. Y, mejor aún, demostrable.





