7 de mayo de 2010

La ciudad no es para mí

La ciudad no es para mí. Esa es la conclusión a la que llega Agustín Valverde (Paco Martínez Soria) en su viaje a Madrid para visitar a su hijo. Defensor a ultranza de que los valores más puros residen en lo tradicional, en lo natural, en lo rural, mientras que todo lo urbano, moderno o sofisticado es, de alguna manera, perjudicial. Los problemas que tenía en el pueblo que le vió nacer no son comparables a los que ahora observa como espectador en la familia de su hijo. Definitivamente, Calacierva es el mejor lugar para pasar el resto de sus días. Nada relacionado con lo urbano, moderno y sofisticado. El olor a rústico con sabor tradicional es la mejor elección posible.


Extrapolado al ámbito del fútbol, la ciudad pasa a ser Manchester y los Citizens el club. El equipo que tiene los millones como forma de gobierno y el talonario como recurso para mejorar. A lo largo del verano pasado, comprobamos que el dinero todo lo puede. Una oferta de magnitudes impensables y un número seguido de infinitos ceros en tu cuenta corriente se convierten en un motivo más que suficiente para hacer las maletas y cambiar de rumbo. Uno tras otro, han ido aceptando el dinero y dejando sus anteriores equipos. Muchos se excusan alegando un paso hacia delante. Para bien o para mal, el dinero ha ganado la primera batalla.

Llegados al día de hoy, comprobamos como el equipo en cuestión quedará en quinta posición de la Premier League. En este asalto, los millones no se proclamarán vencedores. No servirán las inversiones ni los jugadores nuevos. Éstos se han hecho con posiciones obligadas en el once titular relegando a los tradicionales, si es que quedan, a un segundo plano. Nuestro Agustín Valverde particular se personifica en Stephen Ireland, con la única diferencia de su procedencia. Al contrario que el protagonista de la película, Stephen lleva más de diez años en el club. Polémico como muchos, pero realmente útil como pocos. Quizás, una utilidad desaprovechada. ¿Motivos? Lesiones en un primer lugar, fichajes y, altamente relacionado, el poder del dinero.


En la presente temporada han sido dieciséis los partidos que el irlandés ha jugado con los Sky Blues. Su posición como mediocentro se complicó con la llegada de Gareth Barry, de la misma manera que le afectó tener dos entrenadores que apostaban por la consistencia. Por eso, Ireland siempre se encontró en un lugar inferior a De Jong, Vieira o, incluso, Vincent Kompany. Adam Johnson y Craig Bellamy le cerraban cualquier opción a reconvertirse con el único objetivo de participar. Sus oportunidades se vieron reducidas proporcionalmente con el grado de confianza. Así ha llegado al final de temporada y ayer salían sus declaraciones sobre una posible salida del club.

El Manchester City seguirá caminando por su senda del dinero. Muy probablemente, los jeques y las ofertas sigan fructificando y atrayendo a los mejores jugadores. Y más seguramente, algún día ganarán la batalla de la Premier. A la larga o a la corta, para lo bueno o para lo malo, el poder económico vencerá en la batalla con lo tradicional. Stephen Ireland proclamó sus intenciones de abandonar la ciudad que evoluciona a un ritmo más alto que el de sus aspiraciones. No sabemos el destino que le espera, ni tampoco el camino que desea seguir. Al fin y al cabo, y tirando de poética, la ciudad más grande es la que sus pasos crearán al caminar.

5 de mayo de 2010

Un pequeño gran proyecto

Ya hacía tiempo que tenía la intención de escribir sobre el Sunderland. Su comienzo de temporada fue realmente bueno, consiguiendo ganar cinco de los siete primeros partidos disputados en el Stadium Of Light (Arsenal y Liverpool entre ellos), y pasando las dos primeras rondas de Copa contra Norwich y Reading, respectivamente. Pero conforme avanzaba la temporada, el colapso propio de los equipos que no van a luchar por las posiciones delanteras se iba haciendo más notorio. Siempre tranquilos en la mitad de tabla, con márgenes suficientes como para no preocuparse por ellas, es decir, lo normal en un equipo de nivel medio, victorias y derrotas con un porcentaje parecido. Nada fuera de lo corriente.


Sin miedo a caer en el pozo, los meses de marzo y abril han sido talismanes para los Black Cats ya que han conseguido alejarse de las plazas de descenso, que estaban a seis puntos vista. Diecisiete de veintisiete puntos en este período permitieron respirar y mostrar su mejor versión. Buena culpa de ello tiene la fantástica racha de su goleador particular, Darren Bent, siendo el tercer máximo goleador de la Premier con 24 goles. Pero como pasa en la mayoría de equipos, el mérito no es sólo de un jugador sino de la plantilla que le acompaña y consigue que destaque. Por esos motivos, podríamos decir que el Sunderland ha creado un proyecto joven y con una buena base. Y esta base es la realmente venía intencionado a comentar.

Empezando por la portería, el escocés Craig Gordon está siendo uno de los mejores cancerberos de esta segunda vuelta. Memorable su partido contra el Birmingham City en un duelo de grandes guardametas contra Joe Hart. La zona defensiva suele estar cubierta por Alan Hutton (cedido por el Tottenham) y que viene rindiendo a muy buen nivel, y el paraguayo Paulo Da Silva. A su vez, la pareja de centrales está formada por Michael Turner y John Mensah. Estamos, sin duda, ante la línea más débil del equipo y dónde habría que reforzarse si se quiere aspirar a cotas más altas.

En la línea del centro del campo no echan en falta ningún tipo de jugador. De perfil serio para el pivote encontramos al jovencísimo Lee Cattermole (de baja buena parte del año por lesión), o al albanés Lorik Cana. En las bandas tienen la compañía de Kieran Richardson, ex del United, y del prometedor y realidad Jordan Henderson. Con sólamente diecinueve años, ya tiene asegurado su puesto como titular y ha sido una de las revelaciones de la temporada. Si hablamos de centrocampistas en el Sunderland, nunca podríamos olvidar al jugador diferente e innovador que debe haber en cada equipo. Y ese no es otro que Steed Malbranque. En las segundas partes, siempre tenemos opción de ver al incombustible Bolo Zenden como revulsivo.


Si ya hemos visto la calidad que hay en la línea medular, no será menos en la ofensiva, donde reside toda la dinamita y efectividad del equipo. En primer lugar, por importancia y méritos propios: Darren Bent. 24 goles en un equipo como el Sunderland, es como para que sea destacado. En un segundo escalón colocamos al compañero de fatigas del 9 inglés, como es Frazier Campbell. Su punto álgido ha sido en la segunda mitad de año ya que, en un comienzo, Kenwyne Jones (8 goles, y segundo artillero) era el otro delantero. Incluso aún lo sigue siendo. Depende del rival. Como alternativa diferente quedará Benjani, cedido por el Manchester City.

El Sunderland es un equipo en proceso. Parte de la columna vertebral son jugadores cedidos, pero poco a poco se van haciendo con futbolistas muy interesantes. No deberíamos olvidar a todos los que están cedidos como Jack Colback (Ipswich, 20 años, ya hablamos de él) o David Healy, también en el Ipswich de Roy Keane. El final la presente temporada ha caído para los equipos que no se juegan nada. Para el año que viene, el equipo de Steve Bruce está destinado a no sufrir en la Premier. Su plantilla no es de descenso ni mucho menos. Tampoco de Europa, pero mucho cuidado como sean más regulares a lo largo del año.


4 de mayo de 2010

La dignidad del fútbol

Este escrito ha sido elaborado por un grupo de bloggers dolidos a causa el maltrato que existe hacia los aficionados al fútbol desde ciertos medios. El objetivo es mostrar la unidad de la afición contra la dejadez periodística, y esperamos que el resto de aficionados al fútbol lo secunden, lo apoyen y lo difundan en la medida de lo posible. Muchas gracias y ánimo.


Después de años de retransmisiones televisivas, parece que más que evolucionar hacia un formato mejor para el espectador y cliente, involuciona de manera que el perjudicado no es sólo este último, sino el fútbol en sí mismo. Hablo de las calamitosas retransmisiones que en los últimos años nos han ofrecido emisoras nacionales como Telecinco o La Sexta, pasando por Antena 3, TVE y todas las autonómicas. No es la intención de este escrito el desmerecer como profesionales a los que se han encargado de ello, pero sí el recordarles a quién se deben y a qué propósito sirven, que no es otro que el de hacer más amenas, divertidas y didácticas las retransmisiones tanto de fútbol como de otros deportes.

La gota que colmó el vaso, la puntilla, la puso la lamentable retransmisión que Telecinco hizo del partido que enfrentó al Liverpool FC contra el Atlético de Madrid. Lamentable, por muchos motivos, pero en especial por el maltrato hacia el espectador, no sólo hacia el aficionado del Atleti, que supone el hecho de la inexistente cobertura brindada al encuentro, tanto en el pre-partido -¿alguien vio el “You’ll Never Walk Alone?”- como en el post-partido. Durante los minutos en los que transcurrió el choque, tanto JJ Santos como Guillermo Amor regaron a la audiencia con mentiras, como la supuesta mudanza que el Liverpool llevará a cabo la próxima temporada, una mudanza de estadio que sólo existe en la imaginación del narrador o en Wikipedia. Otra falta de respeto y de rigor cometida por JJ Santos consistió en hablar sobre un jugador del Liverpool, Babel en concreto, situándolo en una posición en la que ha jugado sólo un puñado de veces en su carrera deportiva. Estos ejemplos sirven para ilustrar acerca de la incompetencia que rodea a las retransmisiones futbolísticas, y serían anecdóticos si no se repitieran de forma sistemática, haciendo hervir la sangre del aficionado al fútbol, que ve y oye cómo intentan tomarle el pelo delante de sus narices.

Hoy en día, el mundo de la comunicación evoluciona hacia una mayor intercomunicación e interactividad en los diferentes medios. Se acabaron los tiempos de quejas por correo, basta con que un profesional cometa un error gramatical para que ya se comente en las distintas redes sociales. No hay que tomar estos avances en la tecnología como enemigos, sino como un medio para mejorar y acabar con numerosos errores frecuentes en los medios de comunicación, especialmente en aquellos que se dedican al deporte, que es lo que tratamos aquí.

Si hace 4 ó 5 años, un narrador de fútbol daba un dato erróneo, pronunciaba mal un nombre o decía vulgaridades del tipo 'échale huevos, Atleti, échale huevos' (JJ Santos dixit) no pasaba nada. Una decena de telespectadores mandarían un mail y dejarían su queja a la televisión en cuestión. ¿Trascendencia de la queja y de los despropósitos del profesional en cuestión? Cero.

Hoy día, centenares, millares de aficionados se hacen eco de los atentados hacia a la profesión, hacia el periodismo. No entramos a valorar si fulanito nos gusta más o si menganito nos cae mejor, tampoco se trata de críticas “por sistema”. Si se hacen constantemente comentarios –nada positivos- sobre las narraciones de los JJ Santos, Sergio Sauca, Antonio Esteva y cía no es porque sean “por sistema”, sino porque, lamentablemente, abundan y mucho. Nos hemos familiarizado con despropósitos tales como forofos delante de un micrófono, informaciones erróneas (como puede ser decir que el Liverpool inaugurará estadio el año próximo) o ciertas cosas que denotan una falta de interés absolutamente. ¿Cómo puede ser que JJ Santos se siga refiriendo al Fulham con esa pronunciación? Se puede entender que alguien se equivoca, pero no que no rectifique y siga cayendo en el mismo error una y otra vez.

Mención especial al comportamiento del ente público con la Premier League, que nuestro dinero nos ha costado (porque el presupuesto de RTVE sale de nuestros bolsillos), quizás demasiado para el trato que está recibiendo.

¿Que nos hayamos familiarizado con estas dantescas situaciones debe hacer que sigamos impasibles ante ellas? ¿Podemos hacer algo, los telespectadores, para evitar que esto continúe así? Lo dudamos.

Como se ha dicho, no se duda de la profesionalidad, sino de la ética de algunos comunicadores que se ponen delante de un micrófono con el objetivo de transmitir una información que no poseen, de venderse como conocedores de algo que no conocen. Quizás lo hagan sin maldad, pero desde luego esta práctica no es más que un engaño y una falta de respeto hacia la audiencia, que, desde luego, no es tonta.

Basta con palpar un poco por el mundo del periodismo deportivo “indie” para darse cuenta de que hay mucho joven cualificado con ganas de desarrollar esta profesión, con rigor (palabra fundamental en el periodismo) y profesionalidad impecable. De esta manera, los aficionados al fútbol, como oyentes, espectadores, y si quieren clientes, pedimos por favor que el nivel de interés sea equitativo por parte del aficionado y la emisora hacia las retransmisiones.

Si la información deportiva (principalmente en las televisiones generalistas) deja mucho que desear, el periodismo en general tampoco se salva. Cada vez más gente se manifiesta en contra de todo esto. La Libreta de Van Gaal es un referente y pionera en este asunto. Grupos de Facebook como “Por el despido de Eduardo Inda de Marca y su expulsión del periodismo” (más 21.000 seguidores en apenas 2 meses de vida) reportan una gran difusión a este “movimiento”.

Todos tenemos algo en común: queremos que cambie, para bien, el periodismo en general y las retransmisiones deportivas en particular.


Publicado en:


http://futbolperez.blogspot.com/

http://www.thekidtorres.com/

http://ladoblevisera.wordpress.com/


http://sergio-planetadelfutbol.blogspot.com/

http://desdeanfield.blogspot.com/


http://cavernasmediaticas.blogspot.com/

http://mipremierleague.blogspot.com/


http://pokegol.wordpress.com/

http://humildeaficionado.blogspot.com/

http://otraveseiro.blogaliza.org

http://factoryfootball.blogspot.com/

3 de mayo de 2010

Se terminó su sueño

No pudo ser. El Swansea luchará un año más en la segunda categoría del fútbol inglés tras haber tenido en sus manos las llaves que abrían las puertas del Play Off. Después de una temporada coqueteando con los puestos de ascenso, los dos últimos meses de competición han terminado por condenarles a ver la fase final como espectadores. Falta de gol, cansancio y lesiones han sido los mayores problemas de un equipo que se ha venido abajo en el momento decisivo. El proyecto de Roberto Martínez, continuado por Paulo Sousa, tendrá que seguir intentando conseguir el sueño de jugar en la Premier League.


Se la jugaban todo en su última oportunidad. Tras haber perdido su partido anterior contra el Sheffield United y viendo que el Blackpool les superaba en puntos, lo que les dejaba fuera de los puestos de Play Off, sólo cabía la posibilidad de esperar un fallo rival y ganar en casa al Doncaster. Al Blackpool, por su parte, le bastaba con igualar el resultado que consiguieran los galeses en el Liberty Stadium. Su rival, el Bristol City, estaba en la misma situación que el Doncaster y no se jugaba absolutamente nada en el último partido de la temporada. Swansea soñaba con el milagro a las dos de la tarde, momento en que comenzaron los partidos de Championship.

El sueño cobraba vida con el primer gol del Bristol en casa del Blackpool. La sexta plaza ardía por momentos y el Swansea estaba a un sólo gol de llegar a su objetivo. Los dos partidos anteriores como locales habían terminado con cómodas victorias por 3-1 y 3-0 al Barnsley y Scunthorpe respectivamente, pero era el momento decisivo y la pelota decidía no entrar. Posesión sin peligro y disparos lejanos eran las soluciones que iban encontrando. Se llegaba al descanso en ambos partidos con la derrota momentánea del Blackpool y el pobre empate de los galeses en su campo. Había cuarenta y cinco minutos para obrar el milagro y conseguir un puesto en Play Offs.


Un gol. Eso es lo único que hacía falta en el Libery Stadium para que el sueño se tornara posible. Pero golpeó antes el Blackpool haciendo el empate en su campo. Quedaba más de media hora para que todo se decidiese y el problema seguía siendo el mismo. Un sólo gol podía darle la vuelta a la clasificación. En ese momento Paulo Sousa quitaba al finlandés Kuqi (?) y metía todo lo que le quedaba en el banquillo para buscar la machada: Trundle, Gorka Pintado y Craig Beattie. Las radios asomaban en Bloomfield Road desconfiados de su equipo y temerosos por un gol de los Swans. Gol que, por cierto, no llegó.

Los diez puntos de los últimos treinta y tres han terminado por condenar al Swansea. La plantilla ha terminado quedándose escasa en los últimos partidos, cosa que han acusado notoriamente. Los 40 goles en 46 partidos son una marca demasiado pobre para un equipo que lucha por los Play Off. Con el año terminado, no queda otra opción mas que pensar en el siguiente. El proyecto tiene buen sabor, y está comandado por un entrenador continuísta del éxito, lo cual siempre es bueno. Viene un verano por delante, se debe reforzar la plantilla y hay que volver a aspirar a estar en lo más alto. El objetivo estuvo cerca, pero se falló en la parte necesaria: ganar el partido propio.

1 de mayo de 2010

La vieja guardia del United

La edad es un problema relativo para la práctica del fútbol. Cuando eres bueno no hay discusión. Los años te quitan esos aspectos que la juventud ofrecía, mientras que pesan cuando actúan como impedimento para desarrollar tus mejores cualidades. Fondo físico o velocidad han sido los problemas más conocidos. Sin embargo, los años en la élite enseñan a utilizar tu juego en el mejor sentido posible conforme has ido sumando temporadas. Y ahí estas tú. Pocos hay con más años, y pocos los hay mejores. A partir de una cierta edad se te comienza a mirar de otra manera. Ése es el momento donde debes actuar con efectividad para seguir teniendo confianza. Ellos aún la tiene. Por algo será.


¿Os imagináis un Real Madrid con Raúl, Roberto Carlos, Morientes y Zidane todavía en el club? ¿Creéis que sería posible juntar de nuevo a Fowler, Kewell, Hyppia y Gerrard? ¿Qué tal Del Piero, Nedved, Trezeguet o Deschamps? ¿Incluso una de Elber, Effemberg, Kahn o Janker? Arriba o abajo, podríamos decir que todos estos futbolistas compartieron generación con los protagonistas de hoy. Todas estas relaciones de jugadores quedarán marcadas en la memoria de los aficionados como pasado del fútbol. Por suerte, hay un grupo de jugadores de los que todavía podemos seguir disfrutando. En el Manchester United siguen al pie del cañón los de la vieja guardia.

Suman 146 años entre ellos. Si dividís entre cuatro, la media es escalofriante. Los tenemos en todas las posiciones. Un portero, un lateral, un centrocampista y un extremo que, con el paso de la edad, se ha reconvertido a la posición que le puedan exigir. Cosas de hacerse mayor. Todos ellos han ido renovando con el paso de la temporada al ver que el gusanillo del fútbol sigue recorriendo su cuerpo, al mismo tiempo que el final del año futbolístico comienza a disipar su último partido. Son emblenas del club y su retirada será recordada de la misma manera que todos sus logros en Old Trafford. ¿Ejemplos? Basta con mirar su Palmarés en conjunto.


Todavía no habíamos entrado en el año 2010 cuando fue Ryan Giggs el primero en tomar el camino de la renovación. Más de ochocientos partidos con el Manchester United y 36 años a las espaldas. Dos meses más tarde, los 40 años de Van der Sar que defienden la portería del Teatro de los Sueños también se deciden a firmar una temporada más. Su año intercalado por problemas personales le habían dejado falto de sabor. Hace poco más de diez días, también conocíamos la noticia de que Paul Scholes se vincularía con los red devils hasta el fin de 2011. 35 años y más de seiscientos partidos con la camiseta roja, siempre a las órdenes de Sir Alex. El pelirrojo ha sido indiscutible hasta hace muy poco en el once titular del Manchester.

Gary Neville ha sido el último en sumarse al carro de los viejos rockeros. Con 36 años afrontará su décimonovena temporada al lado de sus compañeros de toda la vida. Sería injusto terminar de dedicarles este día sin nombrar a los que hoy faltan en el equipo. La foto que ilustra el Twitter de Nicky Butt lo dice todo. David Beckham está en el dique seco tras su lesión en el talón mientras que Phil Neville es un insustituíble en el Everton. Nicky Butt, por su parte, ha dado sus últimas carreras con los Urracas de St. James que el año que viene volverán a la Premier. Los Fergie's Fledglings no se han ido. A pesar de la edad, siguen aquí.