
Se marchó sin decir adiós. La vida no le dejó tiempo para despedirse de los suyos. Sin poder imaginarlo, de la noche a la mañana, fue noticia sin haberlo deseado. Aquella noche se le paró el corazón. La mañana del 15 de mayo amaneció con la triste noticia de la muerte repentina de Besian Idrizaj, delantero centro del Swansea City. No fue hasta la tarde cuando se confirmó la tragedia. Golpe bajo y punto de inflexión. Duro toque a la moral del fútbol. Con apenas 22 años y una larga carrera por delante, la trayectoria del austriaco se cortó en seco. Sin opción. Sin marcha atrás.
Su paso por Liverpool, donde estuvo tres temporadas, le hicieron un nombre en el mundo del fútbol. Un Hat-Trick en su debut presagiaba un futuro lleno de éxitos. Él mismo reconoció no haber demostrado todo lo que tenía, pero insistió en que nunca perdería la ilusión por jugar al fútbol. Tras varias cesiones como jugador red, el Swansea decidió hacerse con sus servicios este pasado verano. Besian tendría entonces la oportunidad de demostrar su valía en un conjunto menor. Mucho hemos comentado la temporada de los galeses este año, pero jamás había aparecido su nombre. No ha gozado de muchas oportunidades, pero formaba parte del grupo. De un grupo que ha rozado el ascenso a la Premier League.
Seguramente ahora esté pensando en la cantidad de cosas que le quedaban por hacer, en todas las ilusiones que tenía por cumplir. Como cualquier jugador, soñaría con ganar un título, con ser la estrella de su equipo. Como buen delantero, su meta sería ser el máximo goleador. Ahora su función ha cambiado. Consciente de no poder ayudar en el campo, lo hará allí arriba. En lo alto de Anfield y Liberty Stadium, será el invitado especial. Tendrá su palco exclusivo. Rematará los córners, lanzará las faltas, tirará penaltis. Nadie duda que Besian Idrizaj seguirá ligado al fútbol. Besian nunca se marchará para todos aquellos que le recuerdan como si estuviera.
Descansa en paz, Besian. You'll Never Walk Alone.