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25 de marzo de 2010

Anfield, leyenda y tradición

Hablar del Liverpool implica pensar en Anfield. Un equipo mítico bajo la historia de su estadio. Pocas veces un campo de fútbol ha sido tan importante. No corren buenos tiempos para los reds, pero eso nunca ha sido un problema para los scouses. Si hay un estadio memorable y acogedor para un partido de fútbol, ese es Anfield. Si hay una afición buena para un equipo, esa es la del Liverpool. Anfield, es el Prado o el Louvre de los campos de fútbol. Es un museo en toda regla. Le queda poco más de año y medio de vida. Ya sabemos que el dinero mueve al fútbol, y el Liverpool se está construyendo una mansión en lugar de seguir viviendo en su casa de toda la vida. Dejan la tradición para seguir evolucionando.


El césped se fusiona con las gradas para hacer la conexión perfecta entre equipo y afición. Los aficionados nunca fallan, sus voces se oyen a lo largo de los noventa minutos. Mejor dicho, se escuchan desde antes de empezar y hasta después de terminar. Es la canción perfecta para el lugar perfecto. Se crea una atmósfera de equipo, de partido de fútbol. La mítica grada The Kop se eleva y se eleva hasta perder los últimos asientos en la oscuridad. Mientras tanto, el interior de Anfield es un templo del fútbol. Todo aficionado al balompié deberá peregrinar a Inglaterra algún día. Mandamientos de este deporte. La imagen de This Is Anfield no hace más que presentar lo que se verá a continuación. Bienvenidos, disfrutad de Anfield.

Paradojas de la vida, Anfield era la casa del Everton desde su construcción en 1884 hasta 1892 cuando no supieron llegar a un acuerdo con los reds. A partir de ese momento, comenzó la historia del FC Liverpool siempre de la mano con su estadio. Las puertas de Shankly que están presididas por el emblema del club, You'll Never Walk Alone, te abren el camino hacia el terreno de juego. Los exteriores quedan decorados como si de museo histórico se tratase. No falta la estatua de bronce a Bill Shankly, ex-entrenador mítico del Liverpool, y un homenaje a las víctimas de la tragedia de Hillsborough donde murieron 96 hinchas del Liverpool y del Nottingham Forest. El monumento tiene una llama permanentemente encendida en memoria de los fallecidos como símbolo de su presencia eterna.


El primer partido del Liverpool como local en Anfield se disputó en 1983 con la presencia de 5.000 espectadores y terminó con la victoria de los de casa ante el Lincoln City. Desde aquel día no ha dejado de aumentar su capacidad, si bien nunca ha sido eso lo más importante en los scouses. Con pocos han cantado más que ninguno. No importa la cantidad sino la calidad del seguidor. Tras la tragedia de Hillsboroug, The Kop vio reducido su aforo de treinta mil personas a doce mil, por motivos de seguridad. Además de esto, Anfield ha sido testigo directo de la Eurocopa de 1996 llegando a albergar hasta cuatro partidos, y anfitrión en numerosos partidos de los pross. Y lo que es más importante, han disfrutado de cinco Champions League y dieciocho ligas de Inglaterra, además de muchos otros títulos.

Anfield puede ser, aparentemente, un estadio más. Banquillos incrustados en la grada, fútbol inglés y todo cuidado a la perfección. Pero nada más lejos de la realidad. En el momento en que llegan los aficionados y se acerca la hora del partido, el ambiente cambia y se torna legendario. Ya de por sí, Anfield desprende arómas históricos. Antes de cada partido, el público corea You'll Never Walk Alone. No importan rivales ni torneos, sólo importa que tu equipo esté arropado y que tengan en mente que nunca caminarán solos. Cada rincón tiene un secreto, cada imagen un sentido y el estadio en general significa sólamente FC Liverpool. En Anfield se respira leyenda y tradición.