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26 de abril de 2012

Herd y las primeras luces

Chris Herd celebra el gol marcado en Anfield
Las complicaciones a las que se ha enfrentado Chris Herd hasta llegar a tener continuidad en el primer equipo han durado casi tres años. El poco brillo de las primeras luces. No había oportunidades porque su puesto estaba más que cubierto con Milner, Barry, Petrov o Reo-Coker. Supo esperar, salir cedido y avanzar lentamente. Como lo hace en el campo, ya que la velocidad no es su mejor característica. Pero esta temporada llegó su turno, en una misión por darle a Stiliyan Petrov una creatividad de la que el Aston Villa carecía. Herd se encontró con la situación ideal, con un líder al que escoltar y un puesto de guarda que desarrollar. Sin excederse, sin hacer cosas que no fueran de su desempeño. Empezó a destacar a la sombra. Llegaba a todos los descuidos, iba al suelo para corregir los errores y por alto se erigió en el líder. Una injusta expulsión, a la postre rectificada, quiso interponerse en su camino en su segundo partido. Pero no lo consiguió. Esta vez, Chris Herd aguantaría al frente.

Chris Herd, 1989
Recibió su primera y merecida convocatoria con Australia poco antes de caer lesionado. Tras varios meses fuera de la competición, Herd regresó para seguir siendo titular y marcó contra el Liverpool su primer gol con el Aston Villa, que ilustra las primeras líneas de esta entrada. En cierto modo, la presencia de Herd no es más que un reflejo de cómo les van las cosas. Alguien que no destaca, que cumple, pero que no decide. Y en su posición es admisible, por restarle a él alguna culpa, pero cuando el resto tampoco funciona (y no puedes contar con Petrov y Bent), no pinta claro el asunto para un McLeish que está convirtiendo una prometedora generación en un mediocre equipo.

24 de noviembre de 2011

El Aston Villa de McLeish

Sin conocer la opinión del seguidor que va cada dos fines de semana a ver a los futbolistas que comparten sus colores, espero que en el Aston Villa hayan dejado de pensar en los últimos jugadores que han abandonado el equipo recientemente. La actualidad la dirige Alex McLeish y todo ha cambiado radicalmente desde agosto. La transformación, tal y como marca el carácter del técnico, ha sido hacia un conjunto mucho más defensivo, menos alegre y sorprendentemente conformista con lo mínimo. Los de Birmingham han perdido parte de su encanto; su entrenador así lo ha querido. No queda otra cosa, pues, que ver hacia dónde ha girado el Aston Villa y qué alternativas maneja para guiarlo con efectividad.


Supuestamente olvidadas las ventas de Ashley Young y Stewart Downing, el Aston Villa todavía sigue esperando la mejor versión de su mejor fichaje veraniego: N'Zogbia. En el once inicial desde el primer día, el ex del Wigan no ha sido indiscutible en las últimas semanas por su escaso rendimiento y por los cambios de esquema. Shay Given no ha tenido problemas para hacerse con la titularidad en la portería (llegó para eso) y Alan Hutton apenas tiene competencia para el lateral derecho. Jenas, por su parte, para terminar el breve resumen de las caras nuevas, aún no ha entrado en acción.


El Aston Villa no ha encontrado un once ideal que le sirva como base. Del 4-2-3-1 con el que empezó la temporada, y pasado por diversas variantes (4-1-3-2, 4-3-1-2...), se ha llegado a un convencional 4-4-2 con Agbonlahor y Bent en punta, los dos mayores activos del equipo. McLeish ha ido cambiando viendo que sus decisiones no fructificaban: Fabian Delph, tras siete partidos seguidos como titular, fue directo al banquillo; Bannan tenía que jugar en banda o, en el mejor de los casos, tenía minutos en la mediapunta; a Ireland pocos le esperan y Marc Albrighton está inexplicablemente inutilizado. Decisiones, todas ellas, de un Alex McLeish que no da con la tecla pero que se sigue manteniendo gracias a los decentes resultados.

Chris Herd, 1989
Sin embargo, en el último mes se ha establecido un patrón común que parece indicar lo que podemos esperar de este descafeinado Aston Villa, un equipo con un 42% de posesión media y 3 tiros entre palos por partido. El balance de goles tampoco es una maravilla, 16 en 12 partidos. Su actuación del lunes pasado frente al Tottenham fue la demostración de lo pasivo que puede ser este equipo (30% de posesión, sometido 90' al rival). No invita al optimismo, desde luego, pero su defensa retrasada y la velocidad para salir al ataque (protagonismo de Agbonlahor) se han sentado como las características principales de los villanos. El 4-4-2 es la base.

Para conseguir un mayor equilibrio en todas las líneas, McLeish se decantó hace unas semanas por introducir en el esquema titular a Chris Herd junto a Stiliyan Petrov en el centro del campo y el resultado colectivo e individual ha sido positivo, tanto como que el australiano ha recibido su primera llamada internacional y su rendimiento ha sido sorprendente e ilusionante para el que escribe estas líneas. Casi un 70% de acierto en el tackle, un buen despliegue físico y coberturas en banda son sus mejores actividades hasta la fecha. De este modo, Petrov queda más oxigenado para elaborar -Herd no participa en esta faceta debido a sus carencias con balón- y tiene una mayor libertad para sumarse al ataque. Los dos volantes han sido, recientemente, N'Zogbia y Heskey. El primero, eminentemente ofensivo, por la derecha, a banda cambiada, para buscar el interior y las subidas de Hutton. El segundo, mucho más físico y trabajador en defensa, readaptado a una posición antinatural para el veterano punta inglés.

Gabriel Agbonlahor, 1986
Pero en el aspecto ofensivo siguen reinando Bent y Agbonlahor. El primero de ellos lleva 5 goles en esta campaña (marcó 9 desde enero de 2011, cuando fichó por el Aston Villa, hasta el final de la temporada pasada). El ex del Tottenham rara vez participa en el juego de su equipo si no es en el remate, pero sus estadísticas lo avalan y tiene muchas papeletas para, incluso, ser el nueve titular de Inglaterra en la próxima Eurocopa. Por su parte, Agbonlahor ha recogido las semillas de los Milner, Young, Barry y Downing y se ha hecho cargo de los suyos. Un dato explica su importancia: de los 12 partidos disputados, únicamente en cuatro de ellos ha dejado de marcar (cinco goles) o dar una asistencia (seis). Es vital, Alex McLeish lo sabe, y se ha convertido en el principal baluarte a la hora de lanzar los veloces ataques. Sin ir más lejos, su última víctima, a quien destrozó, fue Kyle Naughton en la reciente victoria del Aston Villa sobre el Norwich.

Antes de dejar atrás el 2011 se verán las caras contra Manchester United, Liverpool, Arsenal (en casa) y Chelsea (a domicilio). Asumiendo que los puestos europeos son inalcanzables y en la Carling Cup están eliminados, el Aston Villa tiene equipo más que suficiente para terminar la temporada varios meses antes de mayo.