Hace menos de un mes cerraban la tabla de Championship con un único punto. Además del pesimismo les golpeaba una falta de gol evidente: dos tantos en siete partidos. Su apañado estadio, Keepmoat Stadium, recogido por dentro, de asientos rojos a juego con la equipación del equipo, no había celebrado más que un gol en la temporada. Los análisis de las primeras semanas de competición ya los situaban como cantidatos claros al descenso... hasta que llegó Dean Saunders, actual entrenador del Doncaster Rovers.
El ex-futbolista galés llegó al banquillo del Doncaster tras una experiencia en Wrexham, equipo de Gales que milita en las catacumbas del fútbol inglés. Saunders ha inyectado optimismo en varias vertientes: realizó un cambio radical en las alineaciones del equipo, pasó a un definido 4-3-3 que ya se ha convertido en inamovible y desprende la alegría del nuevo proyecto en cada entrevista. El programa de la BBC 'The Football League Show' ya ha mostrado en muchas ocasiones su sonrisa al bajarse del autobús, su optimismo y su cercanía con los aficionados. En tres partidos ha cambiado la cara al equipo: dos victorias y un empate, cuatro goles a favor y colocados fuera de la zona de descenso.
Todo esto no habría sido posible sin materia prima. El mayor éxito del Doncaster reside en mantener a Billy Sharp, su mejor jugador, que regresó hace escasas fechas a los terrenos de juego por lesión. Llegaron a rechazar ofertas de 3 millones de libras por él: 30 goles en dos años son su medalla. Con el delantero marca goles James Hayter, su pareja perfecta el curso pasado. Y se han apoyado en las cesiones para crecer. En concreto dos: Jon Parkin, del Cardiff, y el jovencísimo Milan Lalkovic (1992), que pedía a gritos una cesión que le permitiese mostrar lo que ha insinuado en las inferiores del Chelsea. Lo que está claro es que Doncaster mira al fútbol de otra manera, ha olvidado el primer mes y medio de competición y ahora sólo puede mejorar.

