El dinero maneja y mueve el deporte. En el mundo del fútbol, lo hace con cantidades astronómicas. Ser mejor significa cobrar más. La diferencia entre los buenos y los malos la marca una cifra en tu cuenta corriente. Tu futuro puede arreglarse con un gran contrato. Quedan pocos románticos a día de hoy. Jugadores que nacen, pelean y se retiran en un mismo equipo, siempre lejos de cualquier tentación económica. Por suerte, tenemos excepciones. Cuando el dinero es el signo más claro de poder y de caché, rechazarlo es una decisión de valentía. Un ejemplo de deporte por amor al arte. Matthew Le Tissier era un artista.

Ni ha jugado en un equipo grande, ni ha cobrado millonadas, ni ha sido un referente de su selección. El triunfo de la humildad vive su máxima expresión en Matt. Dieciséis años de carrera deportiva siendo fiel a su equipo, a los colores que le dieron la oportunidad de jugar. El Southampton tuvo la suerte de disfrutar de un jugador diferente. Otro genio en cuestión. The Dell le consideraba un ángel bajado del cielo, el mismo Mesías, “Le God”. Le Tissier se lo ponía fácil a todos aquellos que quisieran admirarle.
Carrera limpia, con el balón siempre controlado. Cabeza arriba e inteligencia. Un disparo maravilloso con ambas piernas. Y siempre algo de imaginación. Muchos de sus goles fueron con toques distintivos de su calidad. Perfecto lanzador de penaltis, sólo falló uno de cincuenta en su carrera deportiva, y temible en las faltas directas. También remataba de cabeza. Su toque era estético y siempre buscaba la innovación. Porque para los artistas, hacer las cosas fácil es lo más vistoso. Verle jugar, era una delicia. Tenerle en tu equipo, un placer futbolístico.

Sus vitrinas jamás tendrán trofeos importantes. Ni podrá presumir de haber jugado en el mejor equipo del mundo. Pero en la memoria de los aficionados queda su paso por los Saints. El mejor jugador que ha pisado The Dell y St. Mary's. Rechazó ofertas millonarias por ser fiel a sus colores. En lugar de pelear por ganar la liga, prefería hacerlo con los suyos por el descenso. Salvar a su equipo y mantenerlo en la Premier era el máximo trofeo que podía llevarse. Hacer vibrar a sus aficionados y deleitarles con su juego era su objetivo. Jugaba para el fútbol.
Años después de su retirada, sigue siendo recordado como uno de los mejores jugadores que ha dado Inglaterra en los últimos años. Entre Matthew Le Tissier y el Southampton hay y habrá un matrimonio perfecto. Fieles el uno con el otro, confianza en la pareja y cariño, mucho cariño. Por suerte para el fútbol, todavía quedan jugadores que no se mueven por el dinero, sino por la respuesta a los colores que te vieron nacer. Todavía queda algo de sentimiento en este deporte, aunque cada vez sea menos. Jugadores que dedican su vida por y para el fútbol. Matthew Le Tissier.

Ni ha jugado en un equipo grande, ni ha cobrado millonadas, ni ha sido un referente de su selección. El triunfo de la humildad vive su máxima expresión en Matt. Dieciséis años de carrera deportiva siendo fiel a su equipo, a los colores que le dieron la oportunidad de jugar. El Southampton tuvo la suerte de disfrutar de un jugador diferente. Otro genio en cuestión. The Dell le consideraba un ángel bajado del cielo, el mismo Mesías, “Le God”. Le Tissier se lo ponía fácil a todos aquellos que quisieran admirarle.
Carrera limpia, con el balón siempre controlado. Cabeza arriba e inteligencia. Un disparo maravilloso con ambas piernas. Y siempre algo de imaginación. Muchos de sus goles fueron con toques distintivos de su calidad. Perfecto lanzador de penaltis, sólo falló uno de cincuenta en su carrera deportiva, y temible en las faltas directas. También remataba de cabeza. Su toque era estético y siempre buscaba la innovación. Porque para los artistas, hacer las cosas fácil es lo más vistoso. Verle jugar, era una delicia. Tenerle en tu equipo, un placer futbolístico.

Sus vitrinas jamás tendrán trofeos importantes. Ni podrá presumir de haber jugado en el mejor equipo del mundo. Pero en la memoria de los aficionados queda su paso por los Saints. El mejor jugador que ha pisado The Dell y St. Mary's. Rechazó ofertas millonarias por ser fiel a sus colores. En lugar de pelear por ganar la liga, prefería hacerlo con los suyos por el descenso. Salvar a su equipo y mantenerlo en la Premier era el máximo trofeo que podía llevarse. Hacer vibrar a sus aficionados y deleitarles con su juego era su objetivo. Jugaba para el fútbol.
Años después de su retirada, sigue siendo recordado como uno de los mejores jugadores que ha dado Inglaterra en los últimos años. Entre Matthew Le Tissier y el Southampton hay y habrá un matrimonio perfecto. Fieles el uno con el otro, confianza en la pareja y cariño, mucho cariño. Por suerte para el fútbol, todavía quedan jugadores que no se mueven por el dinero, sino por la respuesta a los colores que te vieron nacer. Todavía queda algo de sentimiento en este deporte, aunque cada vez sea menos. Jugadores que dedican su vida por y para el fútbol. Matthew Le Tissier.