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15 de marzo de 2011

Una carrera de dos meses


Descartado de la lucha por la Premier League en el primer mes de competición, eliminado en Anfield de la Carling Cup en septiembre por el Northampton, apeado de la FA Cup en enero por el Manchester United y agarrado a la única opción que le queda en Europa League, el Liverpool tiene ante sí una situación dramática para la próxima temporada: entrar en Europa se ha convertido en un objetivo altamente improbable. Dos meses por delante para decidir el transcurso del próximo año.

El sexto clasificado -posición actual del Liverpool- de la Premier League no estará en Europa. ¿Por qué? Inglaterra dispone de cuatro invitaciones para disputar la Champions League y tres para la Europa League. En primer lugar, el Birmingham resultó campeón de la Carling Cup (se aseguró participación europea en 2011-2012) tras derrotar al Arsenal en Wembley, por lo que se redujo un puesto europeo en la tabla. Pero, además, la final de la FA Cup la jugará el Bolton o el Stoke (contra el Man Utd o Man City, que clasificarán a Europa por la vía directa), por lo que se reduce otra nueva posición. Es decir, los puestos europeos los ocuparán: Birmingham, Bolton / Stoke y quinto clasificado.

La situación del Liverpool actual filtra aún más sus posibilidades de clasificación a 1) ganar la Europa League y 2) quedar quinto en la Premier League. El problema no se queda en esto sino que las probabilidades de conseguirlo son más bien pequeñas. Para empezar, los reds deben sacar adelante su elimintoria frente al Braga en Anfield, ya que se trajeron un 1-0 en contra de Portugal. Además, la competencia en la Europa League es máxima, con equipos como Oporto, Villarreal / Bayer Leverkusen, Benfica o incluso el Dinamo de Kiev, si es que termina de rematar el 3-0 que consiguió ante el Manchester City. El mayor problema no está en los rivales sino en rendimiento del propio Liverpool, que a duras penas convence.

En Inglaterra las cosas no varían demasiado, si bien se puede ser 'algo' más optimista. A nueve partidos del final, los reds están a seis puntos del Tottenham (los Spurs con un partido menos) pero los reciben en Anfield en la penúltima jornada. Hay que tener en cuenta que el Liverpool también tiene que enfrentarse al Man City y Arsenal, que son los duelos más complicados que les restan. ¿Son seis puntos salvables para los de Dalglish? Se antoja como única solución para entrar en Europa en la próxima temporada y, lo más importante, dar la continuidad necesaria al nuevo proyecto deportivo y al desembolso que ha supuesto.

5 de noviembre de 2010

Un partido en el Triskel

A veces me pregunto qué motivo nos hace simpatizar por un equipo o por otro, cuál es la razón por la que elegimos uno y desechamos los demás. Llega un momento en el que comienzas a integrarte con los colores, a buscar los últimos resultados, alineaciones y goles; comienzas a saltar con las buenas jugadas, a pronosticar nuevos fichajes y a idear un once ganador para los tuyos. Supongo que una gran parte de los gustos tienen que ver con enlaces familiares, vínculos de amistad o simple curiosidad y simpatía. Puede ser por un detalle, una anécdota o una situación pero, una vez más, tengo motivos para explicar y razonar por qué me relaciono con el Liverpool a riesgo de jugar con la temática de esta página.


El bar es un lugar de culto para el disfrute del fútbol. Una tarde cualquiera, un jueves de Europa League, te reúnes con amigos para ver un partido acompañado de charlas, comentarios y alguna que otra celebración. Es la segunda vez que acudo al Triskel para ver al Liverpool, al contrario que Juan o Amador, fieles cumplidores con cada encuentro del equipo. Es en el piso de abajo del local donde una gran cantidad de personas, vestidas a juego con camisetas rojas, se sientan en grupo delante de una televisión. Cuando ni el partido, ni el resultado, ni el juego acompañan, bien recibidas son las historias pasadas, curiosidades del presente o proyectos futuros. Cualquier tema de conversación es bien recibido para combatir un mal encuentro.

A medida que avanza la segunda parte, las especulaciones sobre una hipotética clasificación saltan a la luz. ¿Y cuántos puntos tendría el Nápoles si nos gana? ¿Cómo va el Utrecht contra el Steaua de Bucarest? ¿Por qué Pacheco está en la grada? Juegas a ser entrenador, matemático, incluso apostante, y los nervios aumentan con los últimos veinte minutos. Un gol abajo en el marcador es la causa por la que Hodgson se ve obligado a meter en el campo a Steven Gerrard y a Lucas Leiva. La victoria es tan necesaria como complicada. Entonces se escucha de fondo cómo los allí presentes le empiezan a dedicar una canción al capitán del Liverpool mientras que Amador no tiene problema alguno en sumarse a ella. Suenan palmas y gritos de ánimo al mismo tiempo que el ambiente empieza a fusionarse con la remontada del Liverpool.


Primero, Gerrard aprovecha una mala cesión para, de rebote, empatar el encuetro. Minutos después, el propio Gerrard hace el segundo al transformar un penalti. Y un minuto más tarde, Lucas Leiva –en una jugada altamente elogiada por Juan- roba un balón en campo contrario para que, por tercera vez consecutiva, el capitán del Liverpool defina con una bellísma vaselina. Quince fueron los minutos que tardó el Triskel en colorearse de rojo ganador, el mismo tiempo en que los cánticos aumentaron en volumen y los abrazos y felicitaciones hicieron acto de presencia. Un mal partido -con un pésimo juego pero con quince minutos de rabia- sirvió para vencer (3-1), para acercar más aún la clasificación y, también, para unirme un poco más al dificultoso presente pero glorioso pasado que rodea al Liverpool. Por no hablar del post-partido.

12 de mayo de 2010

La noche de sus sueños

Esta noche será difícil de olvidar para todos los habitantes del barrio de Hammersmith and Fulham. Será una de las noches en las que el reconocimiento tiene su momento de gloria. Aquellas noches que cobran importancia conforme pasan los años y que se recuerdan con mejor gusto mucho tiempo después. Ese tipo de noches en las que todo lo bueno que has ido haciendo a lo largo de la temporada suma un valor mayor comprimido en noventa minutos. El partido para llegar a la gloria, para degustar el sabor de la victoria, para cambiar la historia del club. Jugar una final, habiendo conseguido previamente el objetivo marcado, se convierte en un homenaje a la tradición inglesa y a la historia de Craven Cottage.


El barrio más pequeño de Londres en la Premier League apenas llega a los doscientos mil habitantes. Una pequeña parte de la capital inglesa que tiene a su equipo de fútbol como máximo exponente y a su estadio como un museo del balompié. Un conjunto armado y unido que tendrá ahora su último partido de la temporada. Lo que antes era una utopía, ahora se ha convertido en una realidad palpable dentro unas pocas horas. Verse en la Europa League era más que un hito para un equipo que había estado a punto de descender la temporada anterior. Roy Hodgson mediante, el Fulham se encuentra escribiendo las páginas más brillantes de su larga historia.

El mérito de llegar a una final ya está conseguido. Conforme se ha ido subiendo el listón, el partido en Hamburgo se veía más posible. Por el camino, una larga serie de equipos han ido cayendo sucesivamente. Siempre dando la sorpresa, y casi siempre remontando el resultado. Unos temieron pisar Craven Cottage, como la Juventus; y otros no pudieron rematar la faena en su propio campo, como el Wolfsburgo. De una manera u otra, el Fulham ha terminado por levantar sus eliminatorias a base de coraje y pundonor. El equipo de barrio ha podido con los grandes europeos. Esta pasada noche, el Fulham ha soñado con un título, han soñado con una final europea. Es la primera vez en su historia que llegan tan lejos.


El sufrimiento en liga ha sido cosa de otros. Los Cottagers siempre han sido espectadores del espectáculo por el descenso desde posiciones superiores, de la misma manera que veían lejanas las opciones de repetir temporada europea. Está siendo su año, y sólo un partido les separa de multiplicar su éxito en esta temporada. El mérito de no preocuparse por la Premier y centrarse en Europa no es algo de lo que puedan presumir muchos. El Fulham es un conjunto sin líder claro donde cada jugador es tan necesario como su compañero. Las estadísticas de goles y asistencias no dejan lugar a la duda. Su año pasará a la historia, y no precisamente por su posición en liga.

Cuando has conseguido una meta mayor de la que todos esperaban, piensa que lo que haces está bien. Si ningún seguidor al fútbol te da como favorito en un partido en el que nadie esperaba que estuvieras, siéntete orgulloso. En el momento en el que sepas que puedes superarte de nuevo, hazlo sin pensarlo. La grandeza del Fulham no está en llegar a la final de la Europa League, sino en conseguir todo aquello que veía inalcanzable. Más de una vez he leído que el éxito no va unido a la victoria. Tener éxito no es sólo ganar títulos, al igual que perder no es fracasar. El Fulham todavía no ha ganado ni perdido; pero lo suyo ya ha sido un éxito pleno.

22 de abril de 2010

Por salvar la temporada

A las ocho de la mañana del martes, el Liverpool comenzaba a encadenar una serie de trenes y autobuses que, tras hacer noche en París, le traerían en la mañana del miércoles a Madrid. Durante un día, los futbolistas del Liverpool (como ya le pasara al Barcelona varios días antes) se han sentido personas normales. Ni vuelos de lujo, ni viajes express. Por un momento, se han olvidado de la cantidad de privilegios que te proporciona ser jugador de primer nivel. Más de 24 horas de camino para jugar noventa minutos al fútbol. Desde la web oficial del club, hemos podido seguir todas las curiosidades del viaje.


Mucho se ha hablado del trayecto y todo lo relacionado con el cansancio psicológico, pero lo realmente importante es el partido a jugar. No hay que olvidar que los reds apuestan Todo o Nada en la Europa League. El órdago sobre esta competición está echado. La ansiada cuarta posición en la Premier League es un objetivo poco viable, sin descuidar tampoco la sexta, ya que Aston Villa y Everton amenazan seriamente al mínimo error cometido. Si hay una faceta del fútbol que domina Benítez son las eliminatorias a doble partido. Tras la debacle de esta temporada en Champions, ahora se recuerda ese enfrentamiento contra el Real Madrid '09 o el Arsenal '08 en aquellos cuartos de final de infarto. El año pasado el Chelsea les dejó con la miel en los labios tras diez minutos finales de infarto en Stamford Bridge.

Ahora es la Europa League la que verá a los reds luchando en competición europea. La ausencia de Fernando Torres es notoria, y el Liverpool tendrá que manejar su pase a la final con una consistencia en el centro del campo que, con muchas papeletas, pondrán Mascherano y Lucas. Parafraseando a Jose A. Martín, Petón, “... el club precisa calidad para su once y lo ve todo el mundo, esa es la clave del triunfo, no hay éxito sin futbolistas y la ausencia de Xabi Alonso resuelve esta teoría.” Que N'Gog será titular es un hecho probable; que vaya a rendir es una hipótesis. El francesito tendrá en sus manos la última de sus oportunidades en esta eliminatoria a doble partido. Kuyt y Gerrard no faltarán en el once inicial mientras que el restante podría ser Benayoun, para aportar el dinamismo y la distinción que le falta a los reds, o Babel, poniendo así la mordiente y potencia con desborde en una banda.


En Madrid espera un Atlético con la Europa League como objetivo emparejado a la Copa del Rey. Los rojiblancos reciben a un equipo con el que están unidos en los últimos años. La venta de Fernando Torres, unida a la de Maxi Rodríguez en el último periodo invernal y sumado al doble enfrentamiento en la liguilla de Champions League del año pasado, hacen de este partido un reencuentro donde la irregularidad es el máximo exponente. Quique Sánchez Flores tiene puestas muchas espectativas en la competición europea, donde tendrá que batallar sin Agüero en el primer asalto. La ausencia de Tiago restará creación por lo que Raúl García entrará en su sustitución. Tanto Liverpool como Atlético jugarán sin sus dos mejores jugadores, lo que sigue dejando la eliminatoria en un fifty-fifty.

Pase lo que pase, quedará Anfield para dictar sentencia entre estos dos equipo. En los enfrentamientos a doble partido, marcar a domicilio es conseguir el objetivo. El año pasado, y sin ser eliminatoria, ya se vivieron partidos de altísimo nivel entre Atlético y Liverpool. Hoy no será menos.

6 de abril de 2010

El gran interrogante red

La incógnita está ahí y hay preferencias dispares. ¿Luchar por la cuarta posición en Premier League o intentar ganar la Europa League? Mientras que una (gran) parte de los seguidores reds prefieren entrar en la Champions League quedando cuarto en la Premier League y así consiguiendo todos los prestigios y beneficios económicos que eso conlleva, otros optan por ganar un título para sanar el mal momento que ha pasado el club durante toda la temporada. Un trofeo para calmar a las fieras, pero sin estar en la máxima competición europea la próxima temporada. ¿Qué es mejor? ¿Prestigio o victoria? ¿Beneficios o pérdidas en un futuro cercano? ¿Ganar a corto o a largo plazo?


El Liverpool se encuentra en la sexta posición a cuatro puntos del Manchester City, que ocupa la plaza en cuestión, con un partido más que los citizens. Por su parte, el Tottenham también está metido de lleno en la lucha ya que son quintos con sólo un punto menos que los de Mancini y los mismos partidos jugados. ¿Qué decidirá la clasificación? El calendario. Y en ese aspecto son los Spurs los que tienen la papeleta más importante. En las próximas tres jornadas se enfrentarán al Arsenal, Chelsea y Manchester United, para terminar la temporada con un duelo directo en The City of Manchester. Mientras tanto, el City se verá las caras con United, Arsenal, Aston Villa y el ya mencionado duelo contra el Tottenham.

¿Y el Liverpool? Los reds tienen el calendario más asequible, si bien cuentan con un partido más y varios puntos de menos. El Chelsea, en la penúltima jornada de liga, es el rival más duro contra el que tendrán que enfrentarse. El juego no invita al optimismo, mientras que las decisiones técnicas en cada semana lo confirman. En una línea paralela se encuentra la Europa League. Disputando los cuartos de final, y a la espera del partido de vuelta en Anfield del jueves, el Liverpool tiene en la competición europea un filón goloso para conquistar un título. Y es que el equipo de Anfield lleva sin ganar un título desde que ganara en 2006 la Copa de Inglaterra, FA Cup. Por lo tanto, hay dos opciones en el conjunto red.


La primera de ellas es luchar por el cuarto puesto en liga. Entrar en Champions League es un signo de grandeza, de poder luchar contra los mejores equipos de Europa. Pero la actitud de Benítez cambiando a Fernando Torres con toda la segunda parte por delante contra el Birmingham, deja poco lugar a la duda. ¿Pensaba en el Benfica? Hay que añadir que la distancia con la cuarta posición es salvable pero improbable. El juego demasiado irregular de los reds no invita a la confianza. Si hay algo extra por lo que interesa entrar en Champions League, eso es por los beneficios económicos que conlleva, que actúa de factor de atracción a los nuevos fichajes y como estímulo de continuación a los buenos jugadores que ya forman parte del equipo.

En segundo lugar, tenemos la opción de la Europa League. Ganar un título es algo que pocas veces se rechaza si se tiene opción a ello. Y el Liverpool la tiene. Bien es cierto que hay que remontar un resultado adverso en Anfield, y que las teóricas semifinales serían de mucho nivel. Pero la opción sigue intacta. Se cumplirían cinco años sin títulos, y en un equipo como el Liverpool un lustro es demasiado tiempo. No debemos olvidar el gran nivel que hay en la competición, y que ganarla sería toda una demostración de equipo grande. Hay opiniones para todos los gustos, y ambas serían buenas en caso de cumplirse. Pero es muy probable que sólo ocurra una de ellas o, sin querer ser negativo, ninguna. Ahora es vuestro turno, ¿Cuarto puesto y Champions League o victoria en Europa League?

19 de marzo de 2010

Vuelve Gerrard y a cuartos

Si la Champions League es la que pone el nivel (¿?), el dinero y los buenos equipos (¿?), la Europa League está poniendo la pasión, la emoción y el fútbol. Durante la tarde y noche de ayer, los aficionados al fútbol tuvimos un regalo para la vista en forma de partidos. Concretamente, ocho regalos completamente distintos pero con las mismas características. Anfield se vistió de gala para superar un partido a vida o muerte. El color rojo coloreó las gradas y las voces no dejaron de sonar. Anfield volvió a ser Anfield y el Liverpool ya está en los cuartos de final.


Un gol abajo en la eliminatoria, el conjunto de Rafa Benítez estaba obligado a ganar el partido y a intentar no recibir un gol. Pero las cosas se pusieron bien desde el principio cuando Steven Gerrard transformó un penalty, o caída leve, sobre Lucas. A partir de ese momento, sólo un par de ocasiones de los franceses en todo el encuentro. Hazard la tuvo en sus botas, pero Reina demostró por qué es, como mínimo, el segundo portero de la Selección Española. Pocas más noticias de peligro hubo en los franceses del Lille, que se hundieron tras verse por detrás en el marcador.

Si hubo algo importante durante el transcurso del partido, fue una cosa en general y varias en particular. En general, el rendimiento del Liverpool ha aumentado considerablemente, teniendo en cuenta que antes tocaba fondo. La mejora es evidente, aunque lejos aún de denominarlo como buen fútbol. En particular, reseñar el partido de Gerrard, los goles de Torres y la importancia de Reina en el equipo. El portero español se confirma, cada vez que tiene que demostrarlo, que no le regalan ningún billete para el Mundial. Mientras tanto, Fernando sigue haciendo lo que mejor sabe, marcar goles. Ayer sumó dos. Qué larga era su sombra hace un mes...


Pero ayer fue Gerrard el hombre del partido. El capitán de los reds cuajó su mejor partido en mucho tiempo. Se le echaba de menos, hacía demasiados encuentros que no se entonaba. Y ayer lo hizo en el mejor momento oportuno. Convirtió el penalti y el tercer gol se lo podemos adjudicar en parte. Por fín vimos ese regate en carrera uniendo potencia y precisión para terminar con un disparo potente. Ayer, ese tiro terminó en rechace y gol de Fernando Torres. En sus mejores momentos, los mete directos. La mejora está ahí, y el equipo y todos sus jugadores se van lanzando.

El lunes pasado fue el Portsmouth, y ésta vez ha sido el Lille francés el que ha sufrido el pequeño, pero notorio, cambio que está sufriendo el Liverpool. El domingo llega Old Trafford y el Manchester United. Una prueba que va a medir el nivel actual. No se va de favoritos, y esa es la manera perfecta para poder dar la campanada. La cuarta plaza aún es posible y hay que exprimir las opciones al máximo. Y por si alguien tenía dudas sobre la continuidad de Rafa Benítez, me despido y me sumo a la pancarta de los aficionados de ayer por la noche: Rafa you won't have to walk through a storm, we wil carry you.

12 de marzo de 2010

Muchos defectos y pocas soluciones

Que el Liverpool pierda partidos ha dejado de ser noticia para convertirse en rutina. Que sus partidos son aburridos y el juego mostrado es pésimo no es más que una realidad. Estamos acostumbrados a ver esto en la Premier League, pero la dinámica también se muestra por los campos de Europa. El Lille ha sido el último equipo en abusar del Liverpool, futbolísticamente hablando. No así por el juego mostrado, que fue igual de regular en ambos lados, sino por el resultado final obtenido. El gol de Eden Hazard marca las diferencias en una eliminatoria que se decidirá en Anfield.


Con toda la pólvora en ataque, el conjunto red no supo aprovechar todas las ocasiones que fabricó. Ya sea por fallo en el remate, o por el buen partido del meta local, Mickael Landreau. Ni Fernando Torres, ni Kuyt, ni Ryan Babel, ni Steven Gerrard, ni Lucas. Todos amarraron las opciones de hacer el primer gol. Y cuando perdonas tanto corres el riesgo de ser traicionado. El buen medio del campo del Lille, con Mavuba a la cabeza, tampoco pasó excesivos sobresaltos. Eden Hazard culminó su partidazo con un lanzamiento de falta que nadie consiguió rematar y que supuso el único gol de los franceses.

Ahora la eliminatoria llega a Anfield con las mismas incógnitas de siempre. Cuando la falta de fútbol es evidente en el centro del campo, lo lógico es hacer jugar a tu jugador con más técnica y visión de juego. Pues en el Liverpool se hace del revés. Aquilani no jugó un sólo minuto contra el Lille. Lo evidente para el público se hace invisible para los entrenadores. Ha quedado sobradamente demostrado que, cuando el italiano entra en el campo, la movilidad del equipo mejora ostensiblemente y la creación de (buen) fútbol es constante. Hay mucha diferencia entre Lucas y Aquilani, pero cada uno tiene su sitio bien marcado.


Otros interrogantes del equipo inglés residen en el rol que cumple Babel, el rendimiento que ofrece Gerrard o la posición de Carragher. El primero demuestra que es desequilibrante y aprovechable. A mi juicio, sería uno de los primeros suplentes del equipo. Gerrard no es Gerrard. No sabemos qué le ocurre a Steven, pero éste no es el capitán de los reds. Sobre Carragher está la cercanía del adiós. Se encomienda a una renovación a corto plazo o a dejar el equipo con el que ha conseguido las mejores cosas de su carrera. Sus carencias cada vez son más visibles y se ha convertido en un jugador del montón. La vuelta de Glen Johnson y una recuperación plena de Skrtel y Agger pueden ser el estocazo definitivo para el ex-internacional inglés.

El Liverpool no está pasando una de sus mejores temporadas, ni mucho menos. Todavía quedan varios meses de competición y un puesto por el que luchar. La cuarta posición está a la vista pero no se pueden permitir fallos como los del otro día contra el Wigan Athletic. Si se quiere aspirar a disputar la Champions hay que ser un equipo rocoso, serio y efectivo. Mientras tanto, la Europa League es un objetivo secundario pero que atrae. Hay que remontar un uno a cero en contra en Anfield ante el Lille. Es posible simepre que el Liverpool de una mejor versión.

19 de febrero de 2010

Por fín, apareció N'Gog

El Liverpool venció ayer por la mínima al Unirea Urziceni en la ida de la Europa League. Jugando como nos tiene acostombrados, pero con una mayor permisividad de los rumanos, el conjunto de Rafa Benítez no pudo poner de cara la eliminatoria hasta los últimos minutos de partido. Al final, un solitario gol de N'Gog le da un resultado muy favorable a los de Anfield, que irán a Rumania para sellar el pase a los octavos de final.


Frente a un rival, a priori, más débil, el Liverpool tenía la misión de conseguir un resultado digno para jugar la vuelta con tranquilidad. Con el Unirea encerrado atrás y saliendo muy rápido a la contra, los reds intentaban (que no siempre conseguían) mover el balón y entrar por las bandas. Riera no tuvo su noche y Kuyt en una banda es un ejemplo de lucha, no así de desborde. Aquilani y Mascherano eran la pareja en el medio con Gerrard y David N'Gog por delante. En la línea de defensa, Aager y Skrtel volvieron a cumplir sobradamente. Es decir, como casi siempre.

Ocasión tras ocasión, muchos corners lanzados, pero la defensa rumana estaba muy bien formada. Bien es cierto que las oportunidades no eran demasiado claras. En la segunda parte entraron los cambios. Ryan Babel sustituyó a un desafortunado Riera y Benítez le dio quince minutos al español Pacheco. La cosa era inamovible y el portero del Unirea no tenía que actuar demasiado. El holandés, ex del Ajax, buscaba desborde y demostró que le da un plus distinto a este equipo. Aunque no siempre esté entonado.


Corría el minuto ochenta cuando un balón largo llegaba al área pequeña. Allí estaba Pacheco que, de manera muy inteligente, sorteó al portero dando un pase de la muerte con la cabeza. Oportuno como nunca estuvo N'Gog para rematar la jugada. Era el uno a cero. Ochenta minutos después, el Liverpool conseguía adelantarse en el marcador. Sin un espectáculo de partido pero se llevan un resultado muy favorable.

Por fín, el francesito resulta importante para su equipo. Es el primer gol que le recuerdo en mucho tiempo y, aunque durante el partido fuera el de siempre, al menos estaba en el sitio oportuno en el momento oportuno. Al fin y al cabo, eso es lo que define a los delanteros. Puedes estar desaparecido un partido entero, pero arreglas tu noche marcando el gol de la victoria. Tras mucho tiempo esperándole, N'Gog le dio una alegría a Anfield.