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7 de septiembre de 2011

Gales, la nueva generación

Tampoco va a ser 2012 el año en que Gales vuelva a participar en una Eurocopa. Sus tres puntos en seis partidos no son suficientes. Sin embargo, y a pesar de haber fallado en los encuentros decisivos de la fase de clasificación (perdieron en Cardiff contra Bulgaria, por ejemplo), los de Gary Speed dejan unas vibraciones que hacen presagiar que una nueva generación de mucho talento se está apoderando de la plantilla galesa. Quién sabe si de cara a 2014 esta regenerada Gales puede optar a participar en el Mundial de Brasil, cita a la que no asiste desde 1958, o a la Eurocopa de 2016, en la que no participa desde 1976. El primero de los escalones que afrontó Gales para dar el salto de nivel fue darle la capitanía a Aaron Ramsey, allá por el mes de marzo, en el encuentro que los enfrentaba a Inglaterra. Un gesto para la esperanza en el que se recogían todas las características de esta nueva generación: gusto refinado por la posesión, técnica depurada e individualidades decisivas. Es por eso por lo que Gareth Bale es la imagen más significativa de Gales. No hay más de tres jugadores en el mundo que sean capaces de igualar al del Tottenham en su mejor nivel, con un regate en carrera prácticamente imparable -si bien habría que discutir su regularidad, aunque ese tema ya se tratará- y, por lo tanto, con poquísimos defensores que puedan plantarle cara. Así las cosas, Ramsey y Bale dominan y ejemplifican a Gales.


"No digo que vayamos a clasificar para cada torneo, pero queremos estar compitiendo por todos", aseguraba Gary Speed, técnico galés. El entrenador comentaba que quiere seguir el modelo de la República de Irlanda, una selección que con pocos recursos se presentó, entre otras cosas, al Mundial de Corea y Japón de 2002, y que tiene altas posibilidades de estar en la próxima Eurocopa de 2012. No es una locura creer a Gary Speed si comparamos el nivel de las plantillas de ambas selecciones. La última convocatoria de Gales se reparte de la siguiente manera: 14/24 jugadores de Premier League, 8/24 en equipos punteros de Championship y 2/24 provenientes del Celtic de Glasgow. Más notorio es aún si nos detenemos en las edades, pues la de Gales tiene una media de edad de 24'8 años (únicamente cuatro mayores de 30 años entre los 24 seleccionados), lo que hace pensar que hay un amplio margen de mejora y que el grado de madurez les llegará para las citas que ya hemos comentado, 2014 y 2016. Aunque tampoco hay que perder la perspectiva porque, al fin y al cabo, no dejan de ser una selección menor y todo lo que sea conseguir estas clasificaciones ya supondría un éxito.



Piezas clave

Gareth Bale (1989, 22 años), Tottenham Hotspur: poco que decir del mejor jugador de Gales. Examinado al máximo nivel y dando un resultado de sobresaliente, el zurdo es uno de los futbolistas más codiciados de toda Europa. Tras su salto de nivel en la primavera del 2010, ya ninguna de sus exhibiciones puede pillarnos por sorpresa.

Aaron Ramsey (1990, 20 años), Arsenal: debutó a los 17 años con la selección absoluta y fichó por los gunners a los 18, después de una memorable FA Cup con el Cardiff City. Su lesión en el Brittania Stadium ha estancado su progresión. Esta temporada, en la que será un jugador importante para el Arsenal, le servirá para recuperar el tiempo perdido.

Wayne Hennessey (1987, 24 años), Wolverhampton: una de las irrupciones más importantes de la pasada Premier a nivel de guardametas. Su titularidad no se discute y, como se suele decir, "hay portero para rato" tanto en los Wolves como en Gales.

Joe Ledley (1987, 24 años), Celtic: emigró a Escocia después de que el Cardiff perdiese la final del playoff contra el Blackpool hace dos temporadas. Allí se hizo con la titularidad en el centro del campo y guió a los suyos a la segunda posición de la Scottish Premier League.



Jugadores importantes - Presente

Craig Bellamy (1979, 32 años), Liverpool: está en este grupo por cuestión de futuro, ya que Bellamy no es el jugador sobre el que se edificará esta nueva generación. A pesar de todo, su reciente fichaje por el Liverpool hace presagiar que aún tiene varios años de fútbol al más alto nivel. Máximo goleador galés en activo.

David Vaughan (1983, 28 años), Sunderland: dejó el Blackpool después del descenso y se asentó en Sunderland. Ha demostrado tener nivel suficiente para permanecer en la Premier League y eso motivó su cambio de equipo. Todavía no se ha hecho un hueco en el esquema de Steve Bruce, pero los buenos terminan entrando.

Ashley Williams (1983, 28 años), Swansea: lidera la defensa del equipo galés en su primera temporada en la Premier League. Un jugador que llegó cuando el club aún visitaba los campos de League One. Les costará muchos disgustos mantenerse en la categoría.

Robert Earnshaw (1981, 30 años), Cardiff City: segundo máximo goleador en activo de Gales. Es la referencia en punta, posición menos potente del combinado galés. Su historia, sin embargo, es de las más curiosas entre las de todos sus compatriotas.

James Collins (1983, 28 años), Aston Villa: es titular indiscutible en el equipo de Birmingham compartiendo zaga con Richard Dunne. Destacado por su envergadura (1'93m), se encuentra en la edad perfecta para alcanzar la madurez definitiva como futbolista.


Jugadores importantes - Futuro

Jack Collison (1988, 22 años), West Ham: una lesión le dejó en el dique seco toda la temporada pasada. Este curso, con la salida de Scott Parker y el objetivo del ascenso de los hammers, Collison se ha hecho con un puesto indiscutible en el once titular de su equipo.

Andy King (1988, 22 años), Leicester: el pequeño mediapunta es titular en el equipo que más ha gastado de Championship en este verano de la mano de Sven Goran Eriksson. Seleccionado en el once ideal de la pasada campaña, Andy King es uno de los futbolistas por los que un aficionado paga una entrada.

Joe Allen (1990, 21 años), Swansea: el mayor talento del equipo recién ascendido no es titular en la presente temporada. No lo es por una sencilla razón: es un suicidio jugar con Britton y Allen en un 4-2-3-1 en la Premier League y el primero está por encima de él en cuanto a experiencia.

Chris Gunter (1989, 22 años), Nottingham: habitual de sus equipos desde los 17 años. El ofensivo lateral diestro -no es raro verlo en la izquierda- creció en el Tottenham y explotó en el Nottingham Forest, donde ahora es titular indiscutible. Su mayor defecto: repetidos errores defensivos.

Neil Taylor (1989, 22 años), Swansea: se hizo con un puesto en la temporada pasada. Fue el protagonista negativo de las semifinales del playoff, ya que vio una tarjeta roja en el minuto uno. El Swansea terminó ascendiendo y está asentado en una plantilla en la que tendrá sus oportunidades.

26 de marzo de 2011

Una semilla sobre Ramsey


Que Inglaterra pasase por encima de Gales entraba dentro de lo predecible. El Millenium Stadium, que se llenó para la ocasión, era consciente de las pocas posibilidades de victoria ante sus vecinos británicos, que se bastaron de quince minutos para decidir el partido. Más allá del resultado, separando la derrota del punto de inflexión que ha supuesto, y en un gesto para definir las directrices que llevará Gales en los próximos años: Aaron Ramsey debutó como capitán. Gary Speed, técnico galés, anunció en la previa del partido que el joven del Arsenal estrenaría brazalete y echó a un lado cualquier tipo de crítica sobre la idoneidad de plasmar en un tipo de veinte años la presión de una selección de fútbol. Pero Aaron Ramsey ya es mayor.

Se hace difícil no pensar en su dramática lesión cuando se habla de él; más complicado aún es no catalogarlo como una de las mayores esperanzas del panorama mundial. Apenas ha superado la treintena de partidos con los 'gunners' en Premier League pero se confía en él como un bastión importante de cara a un proyecto de tiempo presente. Aquel día en el Brittania, en aquella acción frente a Ryan Shawcross, el galés sufrió un batacazo moral que golpeó mucho más fuerte que el dolor físico. Su periodo de recuperación ha sido lento y necesario, apoyado en una confianza extrema por parte del Arsenal. Después de su vuelta, y tras dos breves cesiones en el Nottingham Forest y Cardiff City, el equipo que le vio nacer, Ramsey ya forma parte de la realidad del 'gunner'.

Decía Gary Speed antes del partido frente a Inglaterra: "Estoy muy contento y él está muy feliz. Tomé la decisión (de convertirlo en capitán) porque pensé que era mejor para el equipo y el futuro del mismo". Ahora se dibuja una selección galesa al mando de una idea en torno al fútbol que es capaz de generar el centrocampista del Arsenal. Ramsey ha camuflado su cicatriz, reflejo del recuerdo de su lesión la temporada pasada, con un tatuaje en su pierna. Gareth Bale es más decisivo y Craig Bellamy lleva más tiempo, pero la semilla de su país se ha colocado sobre Aaron Ramsey. El hecho de haber sufrido una lesión tan grave lo ha catapultado en el plano moral, y también en lo futbolístico: "Espero dar ejemplo con mi forma de jugar". Es un tema de futuro y no de jerarquía porque la barrera de la edad la destroza con su proyección. Gales lo espera.

30 de noviembre de 2010

De idas y venidas

27 de febrero de 2010. No es ninguna fecha marcada en rojo por el calendario, ningún partido destacado por llegar y nada que nos pueda parecer importante. Además, ni siquiera es una fecha futura pues hace ya ocho meses que tuvo lugar. Primavera, verano y otoño, tres largos periodos del año escondido a la sombra, apartado de cualquier tema de actualidad con el único objetivo de ser uno mismo. O mejor dicho, de volver a ser uno mismo. De recuperar sensaciones, de recobrar la vida de un futbolista, de borrar todos los detalles de aquel escabroso recuerdo y de creer de nuevo. Eso, creer de nuevo en lo que era y en lo que puede llegar a ser.

Ramsey debuta con el Nottingham Forest
Actualizamos acontecimientos: 29 de noviembre de 2010. Aaron Ramsey se viste de corto en un partido profesional defendiendo los colores del histórico Nottingham Forest. Su fichaje sorpresa, cerrado días atrás, viene motivado por una búsqueda de la recuperación plena. El galés permanecerá ligado a las East Midlands hasta el 3 de enero, día en que finalizará su cesión. Serán ocho partidos –un mes de competición- para medirse la temperatura, para comprobar que lo que un día consiguió no era un sueño, para hacerse ver que su juventud es su baluarte más preciado y para creer de nuevo. Eso es, para creer de nuevo.

Hace pocos días, Aaron Ramsey jugaba con los reservas del Arsenal; ahora tendrá que luchar por meterse en Play Offs con un equipo cuyo objetivo es un posible ascenso. Se podría decir que Championship es un campeonato duro, tosco y físico. No sería erróneo. Cierto es que el Forest se presenta ahora con un once titular donde la brusquedad brillará por su ausencia, lo que no significa que vaya a ser un ejemplo del Arsenal a pequeña escala. Ni mucho menos. Seguramente, la clave para Ramsey no sea cambiar a un equipo para liderarlo; más que nada porque no tiene tiempo. Su intención es dar un paso hacia detrás para, a muy corto plazo, dar dos hacia delante. Eso es, para creer de nuevo.

Carragher después de ser asistido
Creer o, quizás, confiar es lo que necesita Carragher para afrontar la lesión que se produjo el pasado domingo frente al Tottenham. Un hombro dislocado es la causa por la que los servicios médicos del Liverpool están pensando seriamente las posibilidades de una operación. Serían tres meses de baja, además de unirse a Daniel Agger como central lesionado. Treinta y dos años, en una cuesta hacia abajo evidente, y con una curva cerrada que se aprecia a escasos metros. Frenar, tomarla bien y salir acelerando es completamente necesario si no quiere verse adelantado por el grupo perseguidor, que lo hay. Aunque no se quiera ver, lo hay. Y también se habla de fichajes.


Confirmado: Jamie Carragher estará tres meses de baja.

23 de abril de 2010

Les cambió la vida

Les cambió la vida. Si fue para bien o para mal ya lo veremos, pero aquella entrada ha sido un punto de inflexión en sus carrera. De momento ha sido para mal, en varios aspectos. Uno de los centrales con mayor proyección de las Islas quedará marcado por un hecho de dureza. Es muy posible que ya no se le mire con los mismo ojos, que sus acciones buenas sean utilizadas como equivalentes a lo malo que hizo. La mala suerte se cebó con él en febrero. No quiero decir que la entrada no fuera excesiva, pero si diré que no era a conciencia. Sólo aquellos jugadores sin sensibilidad harían eso intencionadamente. Aquel día sufrí de la misma manera por Ryan y Aaron. Dos jóvenes talentos que fueron compañeros en un desafortunado lance del juego.


El próximo martes 27, se cumplirán dos meses de aquel fatídico día. Desde entonces, y aunque suene cruel, ninguno de los dos ha vuelto a jugar al fútbol. El caso de Ramsey todos lo conocemos. Hasta la temporada que viene le estaremos esperando. En el Arsenal ya se estaba ganando su posición en el equipo titular y como pareja de Cesc y Nasri era de lo más ilusionante. Con un medio centro de posición como podrían ser Diaby o Song, el galés formaba una dupla fascinante con Cesc. Una patada y año terminado. Aaron era, y sigue siendo, uno de los cracks en potencia que tiene la escuela de los Gunners. Apenas 19 años y el primer batacazo a su corta carrera. Y menudo batacazo. Dure lo que dure su lesión, y tarde lo que tarde en recuperarse, todos esperaremos el regreso al fútbol de Aaron Ramsey, el chico que, con 17 años, llevó al Cardiff a una final de la FA Cup.

Sin embargo, el caso de Ryan es diferente. La entrada fue terroríficamente dura, superando con creces la barrera de lo deportivo. Fue justamente expulsado y asumió su entrada con toda la humidad. Si te vas llorando del campo es porque reconoces tu error, no hay que darle vueltas al asunto. No todos lo hacen, gesto que le honra. Capello decidió llamarle para el partido amistoso contra Egipto justo después de toda la polémica. ¿Fue un acierto? ¿Debería haber esperado hasta que el debate hubiera terminado? Buena pregunta. Pero Fabio se lo llevó a pesar de no sacarle ni un minuto. Es, en cierta parte, entendible ya que Ryan Shawcross es uno de los centrales posibles para ir con su selección a Sudáfrica. Ahora, con casi total seguridad, ya no.


Con aquella entrada en su retina, y la tarjeta roja asumida, Ryan Shawcross abandonó llorando el Brittania Stadium. Quizás no pensaba que tardaría tanto tiempo en volver a pisarlo. Días después se lesionaba en el tobillo y aún sigue en el dique seco. Ya nadie se acuerda de él. Su presencia en Sudáfrica es prácticamente nula por falta de forma física. Ahora vive como aquel central duro que lesionó a Aaron y le partió la pierna en dos. Muchos dicen que lo justo hubiera sido una sanción tan larga como dure la lesión que provocó. Esa justicia sería injusta. El ojo por ojo y diente por diente pocas veces es la solución. Diez partidos para una acción tan dura habrían sido, más o menos, una sanción correcta. Ryan ha sufrido lo mismo que Aaron desde que pasara toda esta historia. Ambos fuera del terreno de juego y ambos lesionados.

Comparar lesiones y maneras de sufrirlas es la diferencia entre el caso de Ryan y Aaron. Uno fue el actor y el otro la víctima. No quiero ponerlo al mismo nivel, pero dos de los mejores proyectos de jugadores están fuera de los terrenos de juego. Todas las lesiones de gravedad nos parecen injustas a quien las sufre. Nadie se merece aguantar una lesión como la que sufrió Ramsey, pero mucho menos él. Pero tampoco Ryan Shawcross merecía ser el actor principal. Su imagen se ha manchado y será difícilmente renovable. Su acciones correctas ahora tendrán que ser dos veces correctas mientras que las malas multiplicarán por tres. Tendrá la etiqueta de “el que lesionó a Ramsey”. A día de hoy, sólo nos queda tener la confianza de que la juventud de ambos les pondrá de nuevo en el sitio que se merecen.