18 de diciembre de 2011

Bailar en el área


Puede que no seas más que un aficionado del Norwich City. Un simple seguidor que hace un par de años penabas en el anonimato por los campos de League One mientras tus chicos, también desconocidos para el resto del mundo, celebraban los tres puntos como si el mayor logro del club se tratara. Pasó el tiempo y tras dos ascensos consecutivos, después de agradecerle el mérito a Paul Lambert, ahí estás, jugando en la Premier League y dejando tu sello distintivo. El último detalle se ha quedado impregnado en Goodison Park, en la visita al Everton. Otra jugada para recordar, una danza de Holt frente a Heitinga. El movimiento propio de un nueve. Lo más sencillo, lo más efectivo. De espaldas, con el aliento del rival encima. Proteger, girar la cintura y cruzar el balón. Bailar y marcar. Un gesto técnico de ovación, cinco segundos de elogio al fútbol. El gol de Grant Holt.

15 de diciembre de 2011

Una de voces peculiares



Por alguna extraña razón, cada vez que escucho a Warren Zevon, como es el caso mientras escribo estas líneas, hago la misma relación de voces. La quebrada melodía de sus canciones, su tono distintivo y fácil de reconocer me lleva, sin yo quererlo, a los breves discursos de Sean Dyche, entrenador del Watford, de cada entrevista post-partido. Una voz que destaca por diferente, que capta tu atención y que, de una manera o de otra, terminas grabando en tu memoria por su tonalidad especial. Grave, entrecortada, pura y misteriosa. Como si le costase un esfuerzo vital alternar ritmos entre sus frases. Porque ya que a la hora de hablar de voces se puede recordar la polémica celebración de Rooney o la épica presentación de Juande Ramos, por qué no vamos a ampliar la lista de cosas inútiles de cara al fútbol pero curiosas para conocer el ambiente que le rodea. Ahora, con Sean Dyche hablando de fondo, me imagino cómo serán sus charlas en el descanso, si cuando sufre afonía continúa entrelazando palabras del mismo modo o si, por ejemplo, su garganta se lastima con las instrucciones desde la banda. Pensamientos inútiles, seguramente, pero que me presentan la personalidad de un entrenador, ex futbolista, sobre el que ya guardo cierta simpatía por escucharlo y porque, en cierto modo, ejemplifica una cultura con la que se siente relacionado este blog. Sólamente por su voz. Que el fútbol ya lo tratamos muy a menudo.

11 de diciembre de 2011

Kerim Frei ha llegado

Su cara de adolescente desvela la fecha de su nacimiento. Hace escasos días alcanzó los dieciocho y desde el mes de julio ha intervenido progresivamente con el primer equipo del Fulham. Kerim Frei ya ha escrito su carta de presentación. Primero en la fase de clasificación para la Europa League, en campos como el del NSI Runavik, donde el propio Frei comentó que “casi no había gente”. Después, en septiembre, le llegó la oportunidad de la Carling Cup, como titular, en Stamford Bridge. Esa noche contra el Chelsea es el punto clave para entender y descubrir al joven talento suizo de padre turco y de madre marroquí. Por último, este fin de semana en Swansea, donde Martin Jol decidió que jugase sus primeros minutos en la Premier League.


Describir a un jugador que te deslumbra desde sus primeros toques de balón siempre se convierte en una misión de complejo proceso digestivo. El hecho de no querer ponerle límites a veces condena las valoraciones. Lo cierto es que Kerim Frei, en apenas un puñado de partidos, ha dado motivos de sobra como para creer en él como una pieza pesada del Fulham a medio plazo. Saberse poseedor de un futbolista con potencial debería responsabilizar al equipo londinense para medir sus actuaciones. Y así parece que ha sido: después de varias convocatorias sin que llegase el debut, Kerim Frei hizo acto de presencia en la competición local. Tenía que llegar este momento.

Con no muchos minutos como profesional, lo que verdaderamente cuenta para un jugador son las sensaciones que deja una vez se ha visto el encuentro. Las de Frei han sido emocionantes, de un futbolista con un poder de desborde sobresaliente, una velocidad temible y un trato cuidadoso del balón. Ya se ha hecho habitual verlo con el balón en sus pies tirando diagonales, alternando el interior o el exterior, regateando a su lateral o ganando en velocidad a su par. Para muestra, un vídeo con los mejores detalles en sus primeras carreras como jugador del Fulham. Dieciocho años nada más. Es Kerim Frei.

7 de diciembre de 2011

El más feliz de todos

La posición del portero como espectador de los goles de su propio equipo no se puede decir que sea la mejor. A lo lejos, sin apreciar los detalles y esperando que los aficionados se levanten puño en alto celebrando el tanto. Porque para el guardameta del Wolverhampton, Wayne Hennessey, en el gol que empataba el partido contra el Sunderland, no era más que una jugada que transcurría a no sé cuántos metros de él. Pero lo celebró con rabia, quizás más que nunca en esta temporada. La razón es que hacía menos de sesenta segundos que había detenido un penalti. Y, precisamente en este momento del año, el galés tiene motivos de sobra para suspirar y enmendar de esta forma la mala fortuna que tenido desde agosto, combinada con errores básicos. Ahora Hennessey, por fin, celebra una victoria como si fuera más suya que de ningún otro.

Wayne Hennessey, 1987
La pérdida de Gary Speed convirtió la semana en un duro golpe moral para el portero titular de Gales y pieza clave en la selección que dirigía el propio Speed. Con 0-1 en el marcador, ocurrió una de las jugadas de la jornada. El árbitro pitó penalti. Hennessey, entonces, se acordó de su error contra el Manchester City o del gol en propia puerta contra el Liverpool. La mayoría de sus recuerdos de este año 2011/12 son errores o mala fortuna. Hasta que Larsson lanzó la pena máxima. Lo paró y celebró. Emocionado y concentrado. Pero lo hizo más aún cuando un minuto después su compañero Fletcher empataba el partido. Hennessey había salvado a su equipo. Por si fuera poco, Fletcher repitió fortuna dando la victoria a los Wolves en los últimos minutos. El portero galés estalló de alegría. El cúmulo de sensaciones negativas durante toda la temporada se marcharon, había conseguido tres puntos gracias a su actuación. Desde lejos, en la nefasta posición de espectador de un portero en los goles de su equipo, Wayne fue el más feliz de todos.

5 de diciembre de 2011

La aventura de un mediapunta

"Con la tendencia a jugar con 2 MC muy en línea del fútbol inglés, 
esa posición intermedia de Mata por dentro los destroza".

A raíz de un acertado comentario en Twitter de Dani Fernández me surgió la pregunta de cuántos equipos de la Premier League aprovechan los beneficios que él mismo menciona ejemplificándolo en Juan Mata. Es decir, cuántos son los conjuntos de la máxima categoría inglesa que explotan la zona de mediapuntas con un futbolista decisivo entre líneas. El español del Chelsea es uno de ellos, sin duda, a pesar de salir dibujado como extremo en el 4-3-3 de Villas-Boas. Lo mismo que David Silva en el Manchester City. Ambos son buenos ejemplos para estudiar esta tendencia en Inglaterra que, dicho sea de paso, también es utilizada por la selección nacional de la mano de Rooney.

Para ello se ha realizado una tabla explicativa con todos los equipos de la Premier League 2011/2012, sus alineaciones más comunes, sin que éstas sean exactas e inamovibles, y dos casillas que hacen referencia a la utilización que hacen del centro del campo. Resulta sorprendente que los mediapuntas habituales, por lo general, no sean jugadores ingleses, un tipo de futbolista que está importando Inglaterra debido a la escasez de ese estilo de juego. Mata y Silva son españoles, Formica es argentino, Van der Vaart nació en Holanda y Dembélé, en Bélgica. Ellos son algunos de los ejemplos más claros que utilizan sus respectivos equipos para atacar entre líneas a sus oponentes, en ese espacio que existe entre el centro del campo y la defensa.

* Alineaciones y jugadores cambiantes en función del partido
Existen dos conclusiones, en función de la tabla, muy esclarecedoras. Prácticamente el total de los equipos de la Premier League confían su centro del campo a dos o más jugadores. Únicamente el Chelsea, con Obi Mikel y recientemente Oriol Romeu, y el Wigan, ya sea con Watson o Diamé, han decidido que debe ser un futbolista quien ocupe ese espacio. Los interiores, en el caso del Chelsea, acompañan al mediocentro, algo similar a lo que ocurre en el Wigan, pero la zona de creación y de posición es para uno solo. Así, a la hora de defender, se convierte en una línea de tres, sumados a los jugadores de banda. Queda clara, de este modo, la tendencia a utilizar dos volantes centrales en Inglaterra.

Por otro lado, es cada vez más común la figura del mediapunta en Inglaterra, ya sea en una posición central muy definida, como Ramsey en el Arsenal o recientemente Ben Arfa en el Newcastle, o variable, como Mata o Silva, que parten de una banda para terminar en el medio. Los equipos más pequeños también se atreven con este esquema, siendo el Swansea el conjunto que más claras deja sus intenciones en la figura de Joe Allen, siempre por delante del balón entre la defensa y el centro del campo rival. Otro ejemplo similar es el de Dembélé cuando ha jugado en esa posición que, si bien es cierto, no ha sido siempre. Hoolahan, en el Norwich, o Formica, Blackburn, también nos sirven.


A continuación, dos breves ejemplos sobre cómo se ha llevado a cabo el perfecto uso de esta posición en recientes encuentros de la Premier League. El primero, Chelsea - Liverpool por obra de Mata, durante veinte minutos; el segundo, Wigan - Arsenal gracias a Ramsey, cuando el equipo de Roberto Martínez, con 0-2 en el marcador al descanso, se fue al ataque y terminó hincando la rodilla al recibir dos goles más.

1. En la segunda parte del Chelsea - Liverpool, con 0-1, Mata centró su posición y atacó entre líneas a la pareja Lucas-Adam. Durante 20 minutos, el español fue un dolor de cabeza, como se muestra en el gráfico, y el Chelsea empató. Dalglish reaccionó y metió a Henderson para tener tres jugadores en el centro y tapar la herida provocada por Mata.

2. El Arsenal iba ganando 0-2 al Wigan en el descanso. Los de Roberto Martínez, con Diamé de mediocentro, fueron al ataque dejando espacios y Ramsey no dudó en aprovecharlo con efectividad máxima en el pase y la recepción. En el segundo tiempo, el Arsenal hizo otros dos tantos para terminar con un 0-4.


En definitiva, ¿los equipos deben tratar de tomar forma desde el centro del campo, fortaleciéndose ahí con más jugadores, o buscar la ofensiva hacia el rival con un mediapunta entre líneas? ¿Se pueden utilizar ambos casos? En una competición como la Premier League, donde el box-to-box es cultura y corre el riesgo de perderse, ¿tienen cabida eficaz los talentosos jugadores entre líneas?

1 de diciembre de 2011

La dura vida sin Lucas

Durante el último año y medio, Lucas Leiva ha sido el mejor jugador del Liverpool. La progresión que ha protagonizado, a pesar de que sigue teniendo más críticos que seguidores, nos dirige hacia uno de los mejores volantes de contención de la Premier League. Aunque ahora los matices ya no importan, pues se ha lesionado para toda la temporada y en Anfield, además de llorar su ausencia, recogen propuestas e ideas para sacar el mejor once posible sin el brasileño. Hay numerosas variables que, aunque no alcancen el nivel de confianza que había demostrado Lucas, un jugador que estaba en el mejor momento de su carrera, invitan al optimismo para conocer el potencial real de la plantilla en cuanto a las figuras secundarias.

Opción 1: Sin caras nuevas
Esto pasa por no dar entrada a ninguno de los menos habituales, centrar la posición de Henderson y que Kuyt pase a ocupar la banda derecha. Con este esquema, Charlie Adam quedaría más atado y fijado en la posición de mediocentro, recordando a Xabi Alonso, Hendo conseguiría soltura ofensiva por delante del balón -no ha demostrado que pueda jugar detrás de él- y Kuyt retome el puesto que ha venido ocupando en los últimos años. Se pierde, como es lógico, el poder defensivo de Lucas y el testigo lo recogería un Adam que ya realizó esa labor en Blackpool. Un trabajo que, dicho sea de paso, realiza con claros y oscuros ya que su tendencia natural es la de lanzar y acompañar los ataques. Sería, sin duda, un once más ofensivo, perdiendo muchos puntos en el apartado de coberturas y correcciones a los compañeros.

Opción 2: Tiempo para Spearing
No se puede decir que Lucas tenga un relevo natural en el centro del campo para cumplir las mismas funciones. Sin embargo, el perfil más parecido que existe en la plantilla es el de Jay Spearing, quien apenas ha contado en la presente campaña para Dalglish. El curso pasado, el joven inglés fue una de las sensaciones de los últimos meses haciendo pareja con el propio Lucas. Muy intenso en sus funciones, tremendamente activo y correcto, incluso notable, con el balón. Recordar el partido contra el Arsenal en el Emirates sería lo más idóneo para enumerar sus cualidades. Con esta decisión se achicaría el centro del campo, Spearing cubriría las espaldas, Adam seguiría teniendo cierta libertad para sumarse al ataque y el apoyo de Henderson desde el volante no desaparecería. La más probable.

Opción 3: La vuelta de Shelvey
Horas después de conocer el alcance de la lesión de Lucas, el Liverpool acordó con el Blackpool (tenían pactado este punto) la vuelta temprana -terminaba en enero- de la cesión de Jonjo Shelvey del equipo de Ian Holloway. El internacional inglés ha tenido un gran rendimiento: nueve titularidades, seis goles y tres asistencias, además de que se convirtió en una pieza clave durante dos meses en el conjunto de Championship. Esta opción es similar a la anterior pero con las piezas inversas, pues Adam tomaría el control posicional, el estático y creador mientras que Shelvey se convertiría en el interior de recorrido para hacer gala de su notable llegada. Se ha criticado al joven jugador su poca concentración en labores defensivas y su dureza sobre el campo. Dicho de otra manera, no cumple los requisitos para contener a un equipo de piezas tan ofensivas como el actual Liverpool.

Opción 4: Esperar o confiar, improbable
Por último, existe una cuarta y remota posibilidad que se divide en dos. En primer lugar, esperar la vuelta de un Steven Gerrard que no tiene fecha de regreso de su lesión (habría que probar, igualmente, alineaciones hasta su vuelta) y cuyo estado físico, en la actualidad, deja que desear. Como segunda opción está la cantera. En los reservas juega Conor Coady (1993), que ya hizo la pretemporada con el primer equipo y que está considerado como una de los grandes activos del club. No pienso igual, pero ése no es el caso. Lo que está claro es que muy mal se tendrían que dar las cosas para que esta variante se llevase a cabo. Además de que pasaría por convertirse en una de las pocas líneas de dos box-to-box en toda la Premier League. Si ninguna de las anteriores rinde, lo más posible es que se acuda al mercado invernal.

30 de noviembre de 2011

El abrazo del ascenso

Grant Holt y Wes Hoolahan. Goleador y asistente. Ellos dos representan el último ascenso del Norwich City, el que les llevó desde Championship a la Premier League por la vía directa. Las plantillas evolucionan con los fichajes, se transforman y, de vez en cuando, cambian sus fichas indispensables. La transición de mayo a noviembre, tiempo que ha pasado desde el ascenso hasta la actualidad, ha empujado hacia detrás al que hace un año era el eje del club, el nueve, Grant Holt. La llegada de Morison y el buen rendimiento que éste ha dado junto a la preferencia por utilizar un único delantero, han llevado al capitán del Norwich al banquillo en más de una ocasión. No así ha ocurrido con Wes Hoolahan, el otro activo decisivo del equipo, que, sin embargo, sí que ha tenido que adaptarse a distintos cambios tácticos sin perder la titularidad. Desde partir por la derecha a jugar retrasado en el centro. Unas modificaciones que no han dañado su técnica individual y que lo han hecho mejor futbolista. Porque, un año más tarde, Hoolahan sigue decidiendo partidos y sumando puntos.


¿Que por qué es el momento de comentar la situación de los dos jugadores del Norwich? El sábado pasado, contra el QPR, con empate en el marcador, ambos salieron al campo desde el banquillo en el minuto 70. Los dos, juntos, recordando sus hazañas de la 2010/2011. Grant Holt fue directo a la punta del ataque, haciendo pareja con el que hoy está por delante de él, el ya mencionado Morison; y Hoolahan tomó las riendas de la mediapunta. Libertad absoluta para decidir, para mover y para pensar. Tres minutos después, el pequeño catorce recibió un balón en el borde del área, levantó la cabeza y vio a su compañero. Con esa pierna izquierda que tantos detalles ha dejado, colgó el balón directo al área pequeña, lugar en el que apareció Holt para anotar. La celebración posterior es una imagen que aún hoy muchos recordamos como un viaje en el tiempo, como un paso atrás en el calendario, volviendo a visualizar los partidos frente a Scunthorpe o Ipswich que les dieron el ascenso. La misma fotografía, ambos abrazados y sus compañeros rodeándolos.

Fuese o no el gol de la victoria, que lo fue, pasó a un plano secundario. Por primera vez en la temporada, los artífices del ascenso se encontraron para crear un gol entre ambos. No había ocurrido aún. Un gol que permitió dar un paso atrás en la memoria para retornar al presente pensando que, si ambos jugadores ofrecen un rendimiento parecido al del curso pasado, el Norwich debería permanecer un año más en la Premier League. Aunque sólamente sea por abrazos como el del sábado.

28 de noviembre de 2011

El noviembre de Gary Gardner

El mes de noviembre de 2011, ahora que se despide un año más, lo va a recordar el resto de su carrera. Ha sido inevitable no cruzarse con alguna noticia o un pie de página que hablase de sus actuaciones en los últimos días. Gary Gardner, de 1992, debutó en partido oficial con Inglaterra Sub 21 a primeros de mes, se exhibió poco después en la Next Gen Series, lo que propició su cesión al Coventry, y, en su debut en el fútbol profesional, marcó el único gol de su equipo. Todo ello en apenas tres semanas. Como para no dedicarle unas líneas al jovencísimo canterano del Aston Villa, hermano menor de Craig Gardner, jugador del Sunderland, con quien ya ha reconocido que sería un placer jugar en la selección absoluta.


La carrera del mediocentro inglés no puede ir mejor encaminada. Sus primeros coletazos en el centro del campo apuntan hacia un nuevo intento por revitalizar la definición de futbolista 'bot-to-box', cada vez más costosa de producir. El primero de los dos goles que marcó con Inglaterra fue un bellísimo lanzamiento de falta pocos minutos después de ingresar en el campo. Luego hizo el segundo de disparo lejano. Una semana más tarde marcó un hattrick en la llamada Champions League para menores. Detalles para todos los gustos: gol desde segunda línea, remate portentoso de cabeza después de provocar el fallo del rival, anticipación, definición ante el portero... Ello propició no sólo los elogios sino el atrevimiento del Coventry para conseguir su cesión. También hizo gol. El caso es que Gary Gardner ha irrumpido en el fútbol profesional y da la sensación, visto lo visto, que su debut con el primer equipo del Aston Villa no está muy lejano en el tiempo.

24 de noviembre de 2011

El Aston Villa de McLeish

Sin conocer la opinión del seguidor que va cada dos fines de semana a ver a los futbolistas que comparten sus colores, espero que en el Aston Villa hayan dejado de pensar en los últimos jugadores que han abandonado el equipo recientemente. La actualidad la dirige Alex McLeish y todo ha cambiado radicalmente desde agosto. La transformación, tal y como marca el carácter del técnico, ha sido hacia un conjunto mucho más defensivo, menos alegre y sorprendentemente conformista con lo mínimo. Los de Birmingham han perdido parte de su encanto; su entrenador así lo ha querido. No queda otra cosa, pues, que ver hacia dónde ha girado el Aston Villa y qué alternativas maneja para guiarlo con efectividad.


Supuestamente olvidadas las ventas de Ashley Young y Stewart Downing, el Aston Villa todavía sigue esperando la mejor versión de su mejor fichaje veraniego: N'Zogbia. En el once inicial desde el primer día, el ex del Wigan no ha sido indiscutible en las últimas semanas por su escaso rendimiento y por los cambios de esquema. Shay Given no ha tenido problemas para hacerse con la titularidad en la portería (llegó para eso) y Alan Hutton apenas tiene competencia para el lateral derecho. Jenas, por su parte, para terminar el breve resumen de las caras nuevas, aún no ha entrado en acción.


El Aston Villa no ha encontrado un once ideal que le sirva como base. Del 4-2-3-1 con el que empezó la temporada, y pasado por diversas variantes (4-1-3-2, 4-3-1-2...), se ha llegado a un convencional 4-4-2 con Agbonlahor y Bent en punta, los dos mayores activos del equipo. McLeish ha ido cambiando viendo que sus decisiones no fructificaban: Fabian Delph, tras siete partidos seguidos como titular, fue directo al banquillo; Bannan tenía que jugar en banda o, en el mejor de los casos, tenía minutos en la mediapunta; a Ireland pocos le esperan y Marc Albrighton está inexplicablemente inutilizado. Decisiones, todas ellas, de un Alex McLeish que no da con la tecla pero que se sigue manteniendo gracias a los decentes resultados.

Chris Herd, 1989
Sin embargo, en el último mes se ha establecido un patrón común que parece indicar lo que podemos esperar de este descafeinado Aston Villa, un equipo con un 42% de posesión media y 3 tiros entre palos por partido. El balance de goles tampoco es una maravilla, 16 en 12 partidos. Su actuación del lunes pasado frente al Tottenham fue la demostración de lo pasivo que puede ser este equipo (30% de posesión, sometido 90' al rival). No invita al optimismo, desde luego, pero su defensa retrasada y la velocidad para salir al ataque (protagonismo de Agbonlahor) se han sentado como las características principales de los villanos. El 4-4-2 es la base.

Para conseguir un mayor equilibrio en todas las líneas, McLeish se decantó hace unas semanas por introducir en el esquema titular a Chris Herd junto a Stiliyan Petrov en el centro del campo y el resultado colectivo e individual ha sido positivo, tanto como que el australiano ha recibido su primera llamada internacional y su rendimiento ha sido sorprendente e ilusionante para el que escribe estas líneas. Casi un 70% de acierto en el tackle, un buen despliegue físico y coberturas en banda son sus mejores actividades hasta la fecha. De este modo, Petrov queda más oxigenado para elaborar -Herd no participa en esta faceta debido a sus carencias con balón- y tiene una mayor libertad para sumarse al ataque. Los dos volantes han sido, recientemente, N'Zogbia y Heskey. El primero, eminentemente ofensivo, por la derecha, a banda cambiada, para buscar el interior y las subidas de Hutton. El segundo, mucho más físico y trabajador en defensa, readaptado a una posición antinatural para el veterano punta inglés.

Gabriel Agbonlahor, 1986
Pero en el aspecto ofensivo siguen reinando Bent y Agbonlahor. El primero de ellos lleva 5 goles en esta campaña (marcó 9 desde enero de 2011, cuando fichó por el Aston Villa, hasta el final de la temporada pasada). El ex del Tottenham rara vez participa en el juego de su equipo si no es en el remate, pero sus estadísticas lo avalan y tiene muchas papeletas para, incluso, ser el nueve titular de Inglaterra en la próxima Eurocopa. Por su parte, Agbonlahor ha recogido las semillas de los Milner, Young, Barry y Downing y se ha hecho cargo de los suyos. Un dato explica su importancia: de los 12 partidos disputados, únicamente en cuatro de ellos ha dejado de marcar (cinco goles) o dar una asistencia (seis). Es vital, Alex McLeish lo sabe, y se ha convertido en el principal baluarte a la hora de lanzar los veloces ataques. Sin ir más lejos, su última víctima, a quien destrozó, fue Kyle Naughton en la reciente victoria del Aston Villa sobre el Norwich.

Antes de dejar atrás el 2011 se verán las caras contra Manchester United, Liverpool, Arsenal (en casa) y Chelsea (a domicilio). Asumiendo que los puestos europeos son inalcanzables y en la Carling Cup están eliminados, el Aston Villa tiene equipo más que suficiente para terminar la temporada varios meses antes de mayo.

22 de noviembre de 2011

La sonrisa de Shane Long

"Los niños confían en todo el mundo. Confían en que les muestres el camino y no cuestionan los motivos". Con esta idea comienza el capítulo 6x08 de Dexter.


El delantero recibe de espaldas y se da la vuelta. El balón se le va largo y apura su zancada. El lateral rival, Alan Hutton, que corre a la cobertura, se tira al suelo y arrolla al pequeño atacante. Shane Long da media vuelta en el aire, cae violentamente y se retuerce de dolor en el suelo. Minutos después intenta volver al campo pero su rodilla no se lo permite: está lesionado, es inevitable. Era la tercera o cuarta falta que recibía en los primeros minutos de partido y ya había sido fulminado. Un niño inocente, un futbolista triste que tras varias semanas sin poder jugar reconoció que "Alan Hutton no tiene nada por lo que disculparse". No cuestionó los motivos. Tampoco le importan. Es como un niño y lo único que le preocupa es volver a jugar.

Vestido con un polo blanco, un jersey azul marino de pico y unos zapatos oscuros, Shane Long pasaría por un adolescente que asiste a clase a las ocho de la mañana escuchando 'Busted' en sus auriculares. El grado de empatía del punta irlandés es comparable a la amplitud de su sonrisa y a la calidad de sus travesuras. Su imagen representa a un niño que con 24 años se divierte y es feliz corriendo sobre el verde de los campos de la Premier League. Entrañable, pícaro y especial. En una falta se pega al portero para incomodarlo; en ataque juega con los centrales burlándose del fuera de juego; como no es lo suficientemente alto, aparece de imprevisto para saltar antes que su marcador. Su ritmo lo marcan unos desmarques endiablados, con unas piernas que se mueven a la velocidad del rayo. Si recibe una falta, como en el recreo del colegio, se levanta y continúa con el juego; si lo lesionan, como hace cuatro semanas, se resigna a una pronta recuperación. Una vez ha vuelto, marca, como el sábado, y recupera la sonrisa.

Shane Long es un niño feliz que divierte al aficionado del fútbol.

20 de noviembre de 2011

Conclusiones del Chelsea - Liverpool


Novedades en el Liverpool
La entrada de Bellamy y Maxi en el once del Liverpool fue sorprendente. El argentino llevaba 15 minutos disputados en la presente Premier League y Bellamy únicamente había entrado en la alineación titular en una ocasión. Pero hay razones de peso para defender esta decisión. El rendimiento de Downing, a pesar de haber brillado con la selección inglesa en la última semana, ha sido decepcionante en una valoración global. Algo parecido al caso de Henderson, que ha sido utilizado como volante con muchísima presencia en el interior. Su precio (veinte millones) nos sigue recordando que puede dar mucho más en el Liverpool.

David Luiz, titular
Se ha venido pidiendo su titularidad desde que llegase al Chelsea el invierno pasado. Pero lo cierto es que su fútbol sigue dejando dudas en muchos aspectos. No ser un defensa al uso tiene muchos puntos en contra y, aunque sea capaz de aguantar un 1x1 ante cualquier delantero y consiga sacar el balón en carrera con toda la claridad del mundo, no deja de dar argumentos defensivos para que se desconfíe de él. Contra el Liverpool, una vez más, dejó destellos brillantes y numerosas dudas en cuanto a la rentabilidad de alinearlo de inicio.

Maniobra de Villas-Boas
Con el control mayoritario de la posesión pero sin peligro alguno, el técnico portugués tomó una decisión de peso en el descanso. Quitó a Mikel, borró el 4-3-3 y metió a Sturridge. Pero la modificación se produjo en el esquema. Lampard y Ramires formaron pareja en el centro del campo y, lo más importante, se le dio libertad a Mata en la mediapunta de un 4-2-3-1 con Sturridge y Malouda en los volantes. Mejoró notablemente el Chelsea y empató el encuentro. Su posesión pasó de intrascendente a peligrosa. Hasta que se dio cuenta Dalglish.

Respuesta de Dalglish
A pesar de que Kenny Dalglish no se caracteriza por decisiones brillantes durante los partidos, en Stamford Bridge fue decisivo. Vio que Mata estaba volviendo loco al Liverpool entre líneas y metió a Henderson por Bellamy. El joven inglés presionó la salida del Chelsea (Lampard), sumó un activo en el centro y permitió que Lucas, en un fabuloso partido (y ya van...), centrase su actividad sobre Mata. El español quedó anulado entre el brasileño y Adam: el peligro entre la defensa y el centro del campo había quedado resuelto; el partido, dormido.

Glen Johnson y el gol
Es curioso cómo una jugada decisiva puede cambiar tan notoriamente la opinión sobre el partido de un jugador. El gol que marcó, que decidió el encuentro y dio los tres puntos, ahogó todas las críticas posibles hacia su rendimiento durante los 85 minutos anteriores. No extraña que el Chelsea hubiese explotado la banda de Glen Johnson para utilizar sus ataques, pues el lateral inglés no deja de evidenciar notables carencias en ese aspecto. En pleno debate sobre el lateral derecho de la selección absoluta, Glen Johnson ha ganado adeptos en Stamford Bridge por marcar un gol. Pero ha perdido muchos por los visibles defectos que constantemente golpean al Liverpool por su carril.

14 de noviembre de 2011

Blackpool, la cantidad y la estabilidad

Han sido dos bonitos años, los últimos, para los aficionados del Blackpool. Tras un paso fugaz por la Premier League, de la que se llevan el buen recuerdo que han dejado, vuelven a los campos de Championship con una plantilla debilitada: su buen rendimiento la temporada pasada incitó a los grandes equipos a fichar a sus jugadores más importantes (Adam, Vaughan, DJ Campbell) a pesar de que consiguieron mantener buena parte del bloque. Continúa Ian Holloway al mando del equipo, un entrenador peculiar, valiente y descarado que lleva desde 2009 en el mismo banquillo, siempre respaldado por la confianza de una afición que se ha entregado a su método de trabajo, ése con el que han triunfado en Inglaterra. Más de una imagen se ha impregnado en la memoria durante este tiempo: la eliminatoria contra el Nottingham Forest, la falta de Charlie Adam en Wembley, el fabuloso debut en Wigan, la temporada de David Vaughan, las dos victorias al Liverpool... y el inevitable descenso. Meses después, el Blackpool, ya lejos de la noticia, atraviesa una etapa de transición.


Cantidad por calidad
El Blackpool supera los treinta jugadores disponibles (muy cerca de cuarenta si se cuentan aquellos que están cedidos) en su plantilla. Un número muy elevado para un equipo profesional y un problema que se acentúa al conocer que en sus instalaciones únicamente disfrutan de dos campos de entrenamiento, lo que desemboca en un serio contratiempo para el ejercicio físico de un colectivo. Podría pensarse que, de este modo, tendrían un equipo reserva tan potente que ganarían la liga sin mayores problemas... Pero tampoco solicitaron la inscripción para dicha competición. En el pensamiento del equipo manager del Blackpool no existe el equipo reserva como nutriente de los futbolistas indispensables sino como las sobras restantes, un hecho que ha causado conflictos en el equipo técnico de Ian Holloway, que fue quien así lo decidió. El técnico inglés optó por pactar amistosos sin tener que ceñirse al calendario que marca la liga de reservas y así tener libertad de organización.


¿Por qué no ha calado esta idea en algunos sectores del club?
Una vez se han realizado más de una docena de contrataciones, lo mínimo que se pide es mantener la forma de estos jugadores. Argumentan, los contrarios a la metodología, que con una plantilla tan amplia había margen para jugar tanto amistosos como para disputar la liga de reservas. Además, se produce otro enfrentamiento: la progresión de los jóvenes. Si es complicado que todos los miembros del equipo puedan estar a disposición del entrenador, más difícil lo tendrán los futbolistas de la academia, que ven esta decisión como un muro infranqueable para ellos. Todo este proceso tiene un objetivo, como no podía ser de otra manera, y responde a la siguiente pregunta: ¿Por qué invertir millones en nuestra academia si podemos alimentarnos de los mejores descartes? Por ejemplo: Tom Ince, ex Liverpool. Sin embargo, surge la misma cuestión. Gestionar los minutos de estos jóvenes sigue siendo tarea difícil.


Política de fichajes
Las ventas de Charlie Adam (Liverpool), David Vaughan (Sunderland) o DJ Campbell (QPR) han dejado un vacío importante. Para su reemplazo han llegado dos fichajes notorios, como son Barry Ferguson y Kevin Phillips, ambos veteranos. El resto de compras del Blackpool pueden criticarse desde muchos aspectos, uno a uno, hasta llegar a las más de diez caras nuevas que presenta la plantilla actual, muchos aún sin haber disputado ni un minuto en Championship. Se ha confiado en la base que se mantuvo de la temporada pasada y hay un apoyo considerable de jóvenes/cesiones que están resultando muy económicas para el club. Así ha llegado Jonjo Shelvey (1992), cedido por el Liverpool, Callum McManaman (1991), por el Wigan, o Lomana LuaLua (1980), que se encontraba sin equipo. Por lo general y exceptuando lesiones, el once del Blackpool queda confeccionado del siguiente modo. Aunque con variantes tanto por lesiones como por polifuncionalidad de los jugadores.


Fútbol
Era evidente que la baja de Charlie Adam iba a condicionar a un equipo que dependía en un porcentaje altísimo de su juego. Ese ritmo descarado, ordenado y atrevido del Blackpool era posible gracias al centrocampista escocés, siempre acompañado por Vaughan, apoyado por Grandin y rematado por Varney y DJ Campbell. El buen toque en corto de los jugadores del centro del campo y el notable desplazamiento en largo hacían del equipo de Holloway un equipo imprevisible. Es (era) precisamente esto último uno de sus puntos más característicos: las diagonales en largo. Un movimiento que, obviamente, tenía a Adam como principal protagonista. Con su despedida han surgido dos cuestiones en el seno del equipo: bien continuar la idea cambiando al pasador o eliminar esta opción de salida.

Ian Holloway, reconocido admirador del Barcelona, aboga por el balón. Conocedor de que ha perdido a sus mejores jugadores para continuar por esta vía, desde el principio le dio total poder a Barry Ferguson para el inicio de la posesión. El dilema al que se enfrenta el Blackpool no es sobre él sino sobre sus acompañantes. La llegada de Shelvey le ha dado muchas variantes: pareja de Ferguson, interior en un 4-3-3, mediapunta en un 4-2-3-1, volante en un 4-4-2 y hasta delantero en un 4-3-3, como se vio durante el último partido frente al Leeds. En todos los esquemas posibles los laterales tienen una importancia muy destacada, una vez sabido que las diagonales largas han dejado de tener tanta efectividad como hace un año.

Barry Ferguson, 1978
Como últimos apuntes están las individualidades interesantes en el equipo. Un gran logro del Blackpool fue mantener a Gilks en la portería, a punto de marcharse en verano. La progresión de Craig Cathcart, por otro lado, es una evidencia y en esta temporada ya ha dado más de una exhibición. En pequeñas dosis, pero Callum McManaman ha demostrado detalles como extremo, más allá de la decepcionante selección Sub 20 del último mundial, al igual que Tom Ince, un año más joven pero algo irregular. Las lesiones de Grandin y Sylvestre, este último ya recuperado, han lastrado a un equipo que se encuentra a mitad de tabla y que tiene complicado alcanzar las mismas metas que hace un par de cursos. Además de Gary Taylor-Fletcher, el que seguramente sea, en la actualidad, el mayor activo del Blackpool. Un club que ha dicho adiós al éxito y que intenta reconducir su situación tanto internamente como en el campo.

8 de noviembre de 2011

Hay que conocer a Jacob Butterfield

Quise comentarlo en los ciento cuarenta caracteres que permite twitter cuando me enteré de la noticia pero me pareció un dato demasiado intrascendente. Según quien la lea, porque el que escribe gesticuló una pequeña sonrisa al conocerlo y no dudó en reafirmar esa apuesta mental con la que se debate cada semana: él jugará en Premier League más pronto que tarde. Raro sería que no lo hiciese desde agosto de 2012 aunque los más optimistas pensamos que este mismo enero podría dar el salto. Es muy posible. Un punto a favor de ello es que el próximo verano termina contrato y su futuro es incierto. Ya llegará su tiempo. El caso es que Jacob Butterfield ha sido llamado con Inglaterra Sub 21 y había que destacarlo de algún modo. Aunque fuese de manera breve y secundaria era necesario hacerlo.


Así las cosas, una convocatoria con una categoría inferior es argumento suficiente para sacar un par de párrafos y dar a conocer a este joven talento del Barnsley. Su irrupción en Championship, al margen de que su equipo sea incapaz de encadenar dos triunfos seguidos, ha sido apabullante. Empezó a despuntar escorado a una banda pero su trascendencia en el equipo lo han resituado en la mediapunta. Como no puede ser de otro modo, este talentoso diestro posee una técnica individual maravillosa acompañada de un golpeo de balón que ya ha exhibido en sus cuatro goles de la presente temporada. El caso de Butterfield, de 1990, no es nuevo para los aficionados del Barnsley, que vieron cómo hace aproximadamente un año tenían que despedirse de Adam Hammill, que partía hacia Wolverhampton en las mismas circunstancias: después de culminar una primera vuelta sensacional. Parece que el camino se conoce y únicamente queda esperar acontecimientos.

7 de noviembre de 2011

Algo cambia en Blackburn

Para hablar de evolución en el Blackburn hay que andarse con pies de plomo. No hay que entenderla como un cambio en su tipología de juego y tampoco como la consecución de una racha positiva (seis partidos sin ganar y una única victoria esta temporada). En este caso, para ser cautos, sabiendo que son un equipo por el que no apostaría ni un euro en el momento más saneado de mi economía, se puede hablar de un minúsculo progreso que, de continuar como se intuye, puede desembocar en una realidad mucho más interesante. Los resultados no hablan bien de ellos pero sí se pueden rascar cosas a su favor, como son los fichajes realizados y el buen trabajo de cantera. Su técnico, Steve Kean, está más que cuestionado pero algo está cambiando en el Blackburn Rovers. Lo parece. Aunque es posible que todavía no se note. Quizás por la obsesión que se tiene con el entrenador.


Para demostrarlo se ha cogido la alineación frente al Chelsea del pasado sábado y se ha comparado con el once utilizado, hace justo un año, en la temporada anterior. Permanecen únicamente cuatro jugadores con respecto a 2010 y, de los nuevos, ninguno llega a los veinticinco años. Bien, es un dato. Si se hace la media de edad de ambos equipos titulares sale que en 2010 era de 28'18. El jugador más joven era Phil Jones, con 18, y cinco de los futbolistas superaban la treintena. El cambio en 2011 es evidente puesto que la media de edad resultante es de 24'72, más de tres años de diferencia. El benjamín del once es Jason Lowe, con 20 años, y sólamente Robinson supera las 30 primaveras. Una simple señal, quizás, pero de la que se pueden sacar muchas conclusiones. La apuesta del Blackburn Rovers por la juventud ha quedado clara. Se podría añadir que otros de los jugadores más usados son Goodwillie (22 años), Hanley (19), Dann (24) o Petrovic (22), por poner algunos ejemplos.

El juego de los de Ewood Park sigue sin tener ningún misterio y en dos partidos, como quien dice, les has cogido las intenciones. Su presión sobre el pasador brilla por su ausencia y estrechar el espacio entre el portero y su defensa no parece importarles. Están cómodos en su campo, sus dos líneas de cuatro, bien rígidas, intentan responder los ataques rivales. Si hay un disparo desde la frontal, los dos centrales se tiran a rechazarlo como leones; si entran por banda, los volantes ayudan al lateral; y si no pasa nada de eso tampoco tendrán la posesión pero vivirán tranquilos. La velocidad y el físico son sus mejores aliados. Esta característica nos lleva directamente a Chris Samba, el mayor activo ofensivo en las jugadas a balón parado. Decir que el africano es el jugador más peligroso del equipo no sería cierto porque existe David Hoilett, pero si no fuese así, Samba, un central, sería el futbolista al que temerían los rivales. Es el Blackburn y son así. Entendiéndolos puedes llegar a disfrutarlos.

David Hoilett, 1990
Decía físico y velocidad. Sobre este segundo punto se han realizado varios de los cambios con respecto a la temporada pasada. Los de Steve Kean viven en defensa pero entienden el contraataque, la rapidez, como su arma destructora. La confianza en Rubén Rochina, cada vez mayor, es una buena noticia para el Blackburn. Sorprende lo seguro que se siente a sí mismo y su atrevimiento al encarar a un rival. La titularidad de Nzonzi, indiscutible desde agosto, puede explicarse también desde este aspecto. El congoleño es un jugador misterioso cuyo talento es difícil de medir. Posee un despliegue envidiable, un grandísimo disparo y alarga el campo: llegador en ataque y colaborador en defensa. Pero hay partidos en los que piensas que resta más que suma. Luego está David Hoilett, uno que cada partido que juega con el Blackburn debe disfrutarlo como si fuese el último porque no falta mucho para que abandone el club. Ciertamente, está para un nivel superior. Es el mejor. Veintiún años, juventud, lo que veníamos diciendo. Es un paso.

Mauro Formica, 1988
Y luego está, como en todo progreso bien llevado a cabo, la innovación. Es decir, la técnica, el gusto por el balón, por saber lanzar un contraataque o por mantener la posesión, eso que el Blackburn todavía no acierta a manejar. Un nombre: Mauro Formica. Es difícil que haya un jugador que pegase menos que el argentino en el Blackburn hasta que, desde el comienzo de temporada, se han empezado a introducir estos cambios. Ahora no es un alma solitaria, o sí, pero al menos tiene sentido.

El resultado contra el Chelsea en octubre de 2010 fue de 1-2 y el sábado pasado, un año después, terminaron 0-1. Dos derrotas, sí.

Podría decirse que poco ha cambiado en un año. Pero prefiero darle un voto de confianza, de curiosidad al menos, a un equipo que nunca me ha dado nada pero hoy, a diferencia que hace una temporada, me transmite algo. Aunque casi ni se note.

2 de noviembre de 2011

Agger, Carroll y el balón

Es un dato demoledor: Daniel Agger no juega cinco partidos completos consecutivos en la Premier League desde 2009. Es más, desde que llegó al Liverpool únicamente lo ha podido hacer en tres ocasiones. Esta temporada ya ha causado baja un mes por una fractura de costilla. Cuando no es eso aparecen los problemas musculares. No ha gozado de continuidad porque su físico no se lo ha permitido. Volvió a disfrutar de un partido completo contra el WBA el sábado pasado, con Skrtel a su lado, formando la que, probablemente, es la mejor pareja posible para Kenny Dalglish. No fue el mejor partido del Liverpool pero sí uno de los que más conclusiones se han podido sacar hasta la fecha. Por Agger y por Carroll, que también salió de inicio junto a Luis Suárez.


Para empezar tomaremos como apoyo el interesante análisis (último punto) de Michael Cox en The Guardian sobre la pareja Agger-Skrtel. En él destaca los pocos disparos que concede el Liverpool y, con el danés en el once, el progreso que se produce en la salida de balón. Se aprecia una notable diferencia en el rango de pases de ambos. Mientras que Skrtel es más plano y básico, con asistencias al lateral derecho o al propio Agger, éste varía más su destinatario: cambio de banda, apoyo al lateral o, lo que resulta de gran desahogo para el Liverpool, balón hacia los delanteros, donde entra en juego el papel de Carroll y su titularidad. Por este motivo, su porcentaje de error también es levemente más alto, compensado con una mayor velocidad de juego y diferentes alternativas en el inicio de la jugada, añadido a un punto de locura que lo convierten en un central de un altísimo nivel.


Pero todo tiene un inicio. En este aspecto, la función de Pepe Reina es clave. El portero español elige cómo va a comenzar la jugada el Liverpool. Como se puede comprobar, hay una tendencia a empezar desde la defensa con un pase en corto, bien hacia sus centrales -recordemos, Agger estaba en el campo- o bien hacia los laterales para que estos decidiesen el siguiente movimiento. Uno de los mayores beneficiados de esta decisión es José Enrique, a un gran nivel, ya que participa constantemente en la posesión de su equipo. Sin embargo, en el lateral también se evidencian los fallos más problemáticos del Liverpool: se ve obligado al balón en largo debido al asfixio y a la poca claridad en el inicio de la jugada. La otra vía para Reina es el pase largo, una faceta de la que puede presumir ser de los mejores en todo el panorama europeo.


Quedó una cosa clara contra el West Brom: el Liverpool tiene serios problemas en la creación. Esto se refleja en que la mayoría de pases del gráfico anterior están situados en la línea defensiva propia. Tanto Lucas como Adam, además de Henderson, que cumple un papel asociativo y no de volante en el esquema red, tenían que retrasar en exceso su posición para conseguir una salida limpia y clara. Menos cuando aparecía Carroll, claro. ¿Y quién activaba al delantero inglés? Daniel Agger. El posicionamiento del nueve del Liverpool muestra, en el mapa de calor, que, al contrario de la imagen que se tiene de él como un delantero de área, era de vital importancia para oxigenar el juego de los suyos. Recibir el balón, acomodarlo, protegerlo, dar segundos para que el equipo salga y continuar la jugada. Haciendo el símil, Carroll hizo, por momentos, de Forlán en la Copa América para Luis Suárez.


Llegado a este punto sólamente queda una pregunta por contestar: ¿Debe jugar el Liverpool con Luis Suárez y Andy Carroll en el once inicial o, por el contrario, debe jugar con un único delantero para que no se molesten el uno al otro? Yo lo tengo muy claro: ambos.

30 de octubre de 2011

Los sucesores de Rory Delap

Es un clásico de cada partido del Stoke City presenciar jugadas peligrosas procedentes de un saque de banda. Todas vienen ejecutadas por el mismo jugador, Rory Delap, que ha sellado su firma en esta curiosa especialidad. Un portentoso lanzamiento desde el costado que llega plano al área, complicando la vida al portero y los defensas rivales y que crea un peligro que los de Tony Pulis han descubierto cómo aprovechar. Según algunos entrenadores de Premier League, el Stoke tiene más de cinco jugadas ensayadas para cada saque de banda. A sus 35 años, Rory Delap ha patentado esta modalidad ofensiva, la explota a la perfección y ya ha comprobado la existencia de varios sucesores. No sería de extrañar que alguno de ellos terminase en el Britannia más pronto que tarde para seguir la línea continuista de este estilo y dejarle a Delap una tranquila jubilación.


Greg Halford: Pocas cosas me sorprenderían menos que una posible llegada de Halford al Britannia Stadium. Es joven y tiene todo lo que el Stoke pide para ser titular, además de un saque de banda portentoso. Es la definición de polivalencia llevada al extremo, de central a delantero pasando por lateral o volante, el jugador del Portsmouth tiene el estigma especial que le podría llevar a cambiar de equipo. Fuerte, alto, potente y muy físico, casi un relevo natural de Rory Delap. Ejemplo.

Aron Gunnarsson: Disputó el último Europeo Sub 21 con Islandia después de cuajar una gran temporada en el Coventry. Fichó por el Cardiff, un equipo que tiene el ascenso como objetivo, y ya se ha asentado en el mediocentro del once titular. De tan solo 22 años, Gunnarsson adora el tackle, tiene un potentísimo disparo, es agresivo (fue expulsado en el primer partido del Europeo por esto) y está perfectamente adaptado al estilo inglés. Por si fuera poco, internacional absoluto desde los 18. Casi nada. Carne de Premier League sin duda alguna. Ejemplo.

Morten Gamst Pedersen: Ya no es titular en el Blackburn Rovers, bien porque su físico no da más de sí o porque su rendimiento no era óptimo. Su golpeo delicioso con el pie es una de sus más preciadas cualidades, pero muchos también tienen en cuenta sus saques de banda. Es difícil que encaje en el esquema del Stoke, un equipo que duplica la fortaleza del Blackburn, a pesar de que estos últimos no van faltos de músculo precisamente. Ejemplo.

Connor Wickham: No se puede decir que la primera característica que se viene a la cabeza cuando hablamos de Wickham sea su saque de banda. Sería erróneo pensar eso de uno de los mayores talentos de Inglaterra, de alguien con un pasado reciente prácticamente inmejorable y un futuro todavía más esperanzador. Pero lo que sí es cierto es que el joven inglés, muy desarrollado físicamente, posee un gran lanzamiento desde el lateral y ya lo ha aprovechado el Sunderland en más de una ocasión.

26 de octubre de 2011

Apuntes de Carling

La Carling Cup no es el mejor torneo del mundo, eso se da por supuesto. Ni siquiera es la mejor competición de Inglaterra. Pero si hay algo en lo que destaca es en su facilidad para dar a conocer nuevos jugadores, para ver el funcionamiento de onces alternativos y, como último punto a favor, para buscar una vía diferente de acceso a Europa. Apenas dos sobrevivientes de Championship son los que quedan en los cuartos de final, que completarán otros seis de Premier League. Vamos a intentar rescatar lo más importante de cada encuentro que se ha disputado entre martes y miércoles.


Aldershot 0 - 3 Manchester United: El equipo más débil que quedaba recibió a todo un Manchester United. Duró poco el partido, el tiempo que tardó Berbatov en hacer el primero. Luego Owen y Valencia sentenciaron. Ben Amos defendió la portería de los de Ferguson y volvió Cleverley de su lesión. Aunque lo más interesante ocurrió en la segunda mitad, con los cambios, cuando entraron Paul Pogba, Ravel Morrison y Michael Keane. El primero jugó de mediocentro, sobrado físicamente y con proyección. El segundo estuvo mejor todavía, de mediapunta/interior, atrevido, bajando a recibir y dejando una gran imagen. Se espera mucho de él en el club si consigue resolver sus problemas extradeportivos. El tercero, Michael Keane, ocupó el lateral derecho sin mayores problemas.

Wolverhampton 2 - 5 Manchester City: Dorut de Vries ascendió con el Swansea siendo el portero titular. Se fue al Wolverhampton y ahora es suplente. Entró en el once en la Carling Cup y se llevó cinco goles del Manchester City, apabullante en tres minutos para darle la vuelta al gol de Milijas y redondear la victoria en la segunda parte. Dzeko lleva 11 goles en 12 partidos y Mancini no alineó a ninguno de los jugadores que vencieron en Old Trafford. Tuvo minutos al final del encuentro el español Denis Suárez. Fácil y a cuartos.

Arsenal 2 - 1 Bolton: Con la herida pasada de la final perdida en la temporada anterior afronta el Arsenal un nuevo asalto a la Carling. Una convocatoria llena de jóvenes jugadores, como es normal en Wenger, y un susto en el partido, ya que el Bolton se adelantó en el marcador. Owen Coyle dispuso de un once muy competitivo pero no fue suficiente para pasar ya que Arshavin, primero, y Park Chu-Young, después, se encargaron de poner el 2-1 final. Jugó Ignasi Miquel todo el partido y aparecieron Ryo Miyaichi, Daniel Boateng y Ozyakup en el segundo tiempo.

Stoke 1 - 2 Liverpool: Un grave error de Coates que propició el tanto de Jones puso a Dalglish a temblar. El Liverpool había empezado fabulosamente el encuentro pero se puso por detrás en el marcador. Hasta que lo arregló Luis Suárez. Primero, con un golazo después de tirar un caño; después, rematando de cabeza un centro. El uruguayo llevó a su equipo hasta los cuartos de final a pesar del empuje del Stoke en los últimos minutos. Jugó Carroll de titular y, durante los mejores momentos del primer tiempo, fue de lo más destacado de los reds.

Blackburn 4 - 3 Newcastle: Lo tenía hecho el Blackburn pero los de Pardew empataron a dos al final de los noventa minutos. En la prórroga respiró Steve Kean, muy cuestionado en las últimas fechas, y los locales ganaron el partido. Marcó Rubén Rochina, que fue titular, como Petrovic. Tuvieron minutos tanto Formica como Hanley, el ¿sucesor? de Phil Jones. En el Newcastle salió de inicio Santon, también Ben Arfa, que sigue poniéndose en forma, y una buena lista de suplentes encabezados por Danny Guthrie.

Everton 1 - 2 Chelsea: Hasta la prórroga llegó el mejor duelo de los octavos de final de la Carling Cup que terminó con victoria de los de André Villas-Boas gracias a un tanto de Sturridge, que salió de suplente. Antes habían marcado Kalou y Saha. Jugaron McEachran y Romeu para el Chelsea, como ya hiciesen contra el Fulham en la ronda anterior, mientras que David Moyes cambió el esquema del fin de semana pasado para retrasar a Fellaini y ponerlo en el centro del campo con Rodwell.

Cardiff 1 - 0 Burnley: Muchos titulares en los galeses y gran cantidad de jóvenes en los de Burnley. Ganaron los primeros con gol del joven Joe Mason. Jugó Aaron Gunnarsson de mediocentro, quien participase en el último Europeo Sub 21 y que está cuajando en su primera temporada como jugador del Cardiff.

Crystal Palace 2 - 0 Southampton: Dos de los conjuntos que mejor han empezado la temporada en Championship se vieron las caras. Remató Crystal Palace en la segunda mitad con tantos de Ambrose y Easter. Jugó Jonathan Williams en los londinenses, 1993 y convocado (sin debutar) con la absoluta de Gales. También lo hizo James Ward-Prowse, 1994, uno de los mayores talentos del Southampton.

24 de octubre de 2011

El Peterborough y lo modesto

Apenas superan los 10.000 espectadores cada fin de semana pero en Peterborough se han empeñado en demostrar que los juicios que se hacían en verano eran equivocados. No presumen de estadio, y tampoco lo pretenden, pues ese tono de madera reseca y pintura desgastada de los asientos deja en evidencia de dónde proceden y señala su pasado inequívocamente: les recuerda que hace escasos meses eran un equipo de League One. Superado el primer cuarto de competición, los 'Posh' llevan tantas victorias como derrotas, seis, y, sumando el empate en Millwall, pueden presumir de estar a nueve puntos del descenso. Un logro y una tranquilidad que pocos se imaginaban. Por muchos motivos.

A mediados de agosto redactaron su carta de presentación. En el partido en abierto por Sky Sports, el único de la jornada, el Peterborough le endosó un contundente 7-1 al Ipswich. Juego divertido, constantes llegadas al área, combinaciones en tres cuartos, laterales de mucho recorrido... en definitiva, un gran encuentro de fútbol. Una muestra de que, con sus recursos, escasos, los de las Midland habían llegado a Championship con el objetivo de quedarse. Un escenario, London Road, donde han sumado 12 de los 19 puntos que ahora tienen y que los posicionan en la zona alta de la tabla.

Como un proceso lógico de adaptación a la categoría, el Peterborough vio cómo marchaba su mejor jugador: Craig Mackail-Smith, máximo artífice del ascenso. Los más de dos millones de libras que dejó en las arcas del club no sirvieron para atraer caras importantes. Por eso se han apoyado en cesiones y en descartes, así como en apuestas del fútbol más modesto. No es de extrañar, pues, que su plantilla sea la tercera más joven de Championship y la primera menos valorada. Algún ejemplo: su delantero titular, Lee Tomlin, jugaba hace dos años en Conference (5ª categoría); el lateral izquierdo indiscutible, fichado este verano, John Alcock, procede de League One (3ª categoría); y el mayor refuerzo de ataque, Emile Sinclair, corría por los campos de League Two (4ª categoría).

Lee Tomlin, jugador del Peterborough
Para completar la plantilla han entendido que su misión, para mantenerse, es ofrecerle competitividad a los jóvenes más prometedores de los equipos más importantes. Con ese objetivo han llegado, fichados por cantidades menores, David Ball (1989) del Manchester City y Nicky Ajose (1991) del Manchester United. Además han conseguido diversas cesiones como las de Scott Wootton (1991) y el talentoso Ryan Tunnicliffe (1992) del Manchester United, Ben Gordon (1991) del Chelsea y Josh Thompson (1991) del Celtic. Futuro recogido del exterior y esperanza sembrada en casa, caso de Tommy Rose (1988).

Todo este engranaje de jóvenes y fichajes para arropar al mejor, para mantener en la plantilla a George Boyd, un jugador que estuvo cerca de marcharse al Nottingham Forest hace más de un año (pasó cedido varios meses casi sin participar) pero que, para sorpresa de algunos, no se ejecutó su compra. Con tan solo 26 años ya es una leyenda del club y es el referente actual del Peterborough. Fino como no los hay en Inglaterra, técnico, apoyo del delantero desde la mediapunta y, en definitiva, enganche que hace vibrar London Road con sus actuaciones. El mayor activo de su entrenador Darren Ferguson. Sí, el hijo de Sir Alex. Así de curioso es este Peterborough.

20 de octubre de 2011

Enfoque United (IV)

Todo talento
De pequeño era delantero. A medida que fue cumpliendo años retrasaba su posición. Primero, volante derecho; luego, mediocentro. Llegó al Blackburn a los ocho años y en la adolescencia lo colocaron de central. Más campo para él: mejor. Phil Jones ha llegado al Manchester United poco después de cumplir los 19 y le han sobrado once meses del año, desde su debut, para demostrar que es válido. Hay futbolistas que se asfixian cuando les llega su oportunidad pero éste no era el caso. Se encargó de dejarlo claro en cuanto tuvo opción. "El talento en Inglaterra está ahí, Phil es un ejemplo", dijo Sam Allardyce, entrenador del joven inglés en el Blackburn Rovers. Se podría hacer un listado de elogios en los últimos tres meses pero no es el objetivo.


Todo ha ido muy rápido en su vida futbolística. Debutó a los 17 contra el Chelsea, contra Drogba, se convirtió en titular a los 18 y con uno más se ha consagrado en su nuevo equipo y en la selección absoluta de Inglaterra. Resulta complicado elaborar en la actualidad una lista de Capello para la próxima Eurocopa 2012 en la que no figure Phil Jones. Así de importante ha sido su salto a la élite. De ese nivel estamos hablando. Intentar diseccionarlo sin que la emoción traicione es un verdadero reto.


Pertenece a este lugar
Condicionado por las lesiones continuas en la defensa del Manchester United, Phil Jones ha tenido que desenvolverse tanto de central como de lateral. Hasta de mediocentro. No es raro que haya rendido en las tres: su imperial físico aúna cualidades técnicas con el balón por las que pagarían muchos centrocampistas. Una cosa sí que ha quedado clara sobre su estilo: si le pones límites a su proyección pierdes al mejor Phil Jones. Las barreras aplastarían al futbolista que lleva dentro. Saber encontrar el equilibrio entre lo que suma y lo que resta, que a día de hoy aún se nota, es el camino a seguir para que, a corto plazo, si nada se lo impide, sea el mejor central de la Premier League. Porque todavía falla.


Como central se ha dado a conocer. Es su posición natural, la que debería de asumir como titular en el Manchester United más pronto que tarde. Con Phil Jones llega un defensa por encima del notable en el uno contra uno, suficientemente rápido como para aguantar un cara a cara con un extremo y dotado por cultura de un 'tackle' brillante, excelente, de levantarse de la silla y suspirar después de verlo ejecutado. Esto último no tiene ningún ápice de exageración. Por alto tiene un potencial exagerado y ya le ha tocado combatir contra el equipo más peligroso de la competición en esa faceta. Sirva como muestra que le encargaron la misión de cubrir al referente. Además, su control de balón hace de él un activo muy importante en la posesión de su equipo y de la selección. Con amplitud se anima. El fútbol lo agradece.

Es en el lateral derecho, sin embargo, donde ha dado el mayor recital desde que juega en Old Trafford. Fue contra el Bolton y serviría para explicar lo que es capaz de aportar desde esa posición. Profundo en ataque, igualmente eficaz en defensa. Una carrera en conducción del balón digna del mejor delantero, buen toque, visión, una alternativa para la salida y potencia física descomunal. Por los ojos entra igual de bien. Comprobadlo.



Precisamente el Manchester United es un club donde la competencia es extrema. A los contrastados Vidic y Ferdinand se les suma Chris Smalling, difuminado por la irrupción de Jones, pero de extraordinarias cualidades y también adaptable al lateral derecho. Jonny Evans es un escalón inferior... o dos. En los laterales, Fabio y Rafael son los rivales para la titularidad, porque Evra es fijo. Todo hace indicar que, tomando lo de Valencia en el lateral derecho como un parche, entre Jones y Smalling se repartiran el carril diestro en los partidos más importantes de la temporada.


Un techo incalculable
No lleva ni un año en la élite, como quien dice, y ya es uno de los diamantes del país. Confiar plenamente en un futbolista de menos de 20 años no es un simple acto de fe si éste ya ha demostrado unas cualidades sobresalientes. Algo parecido ocurre con Phil Jones, obligado a dibujar su futuro con un balón por medio y destinado a liderar equipos, bien por su actitud, ejemplar, o bien por su rendimiento, hasta el momento intachable. No seré yo quien le ponga límites a su progresión, pues estamos ante uno de los mejores defensas de la competición a nada que las cosas sigan su curso natural.


Para terminar, la llegada y adaptación de uno de los mejores futbolistas del mundo a la Premier League en Óptica Wenger: "Enfoque City (IV): El ecosistema de Agüero".

Aquí concluyen los contenidos del especial sobre el Manchester United y Manchester City que se han llevado a cabo en Óptica Wenger y Desde Anfield.
  • Si te perdiste algún artículo o quieres recordarlo, tienes el índice a tu disposición.

19 de octubre de 2011

Enfoque United (III)

El artista y su obra
El económico fichaje de Ashley Young responde a todos los interrogantes: Ferguson enriquece su plantilla con nuevas opciones, más cambios para ampliar variantes y darle riqueza al movimiento. El Manchester United se ha convertido en la paleta de un pintor, el técnico escocés, que tiene todos los colores mezclados, consiguiendo tonos que se distinguen a primera vista y otros que se conjugan con los principales. Con esta contratación adquiere el matiz individual que le faltaba para hacer rendir, aún más, a su mejor jugador, Wayne Rooney, y no es otro que la amplitud desde la línea de banda. Desde ahí funciona Young tan pronto como aterrizó en Old Trafford, volviendo a sus orígenes y dejando atrás el largo experimento de una temporada en el Aston Villa como mediapunta en la que no le fue mal.


Pero su llegada no es tan egoísta como para darle la única función de hacer mejor al genio. Tiene mucho más jugo que el de una simple pieza colectiva que engrase al resto. Ashley Young también es una alternativa individual, tal y como se ha visto en el Aston Villa, que puede ser decisivo en ataque, ya sea en velocidad o en estático, y que prima el bien del equipo por el personal: su capacidad de entrega defensiva es una de sus mejores virtudes. Sus movimientos son una goma en la banda izquierda, tensada y destensada según convenga, llegando hasta ambos extremos del largo del campo. Young ha llegado para que el Manchester United experimente nuevas fórmulas, para completar el 2x2 en la banda, para que ataque más espacios y para que, en definitiva, siga con su misma idea.


Young es de goma
Pegado a la orilla izquierda, Ashley Young ensancha las dimensiones del campo, favorece el juego interior y saca a la luz los espacios. Ampliar, ese concepto tan aprovechado en el Manchester United con el único objetivo de ser mejor equipo. En ataque, con el balón en posesión, el volante ocupa dos posiciones diferentes: la primera, totalmente sobre la línea de banda, generando así una opción para el pasador y eliminando un defensa rival; la segunda, ligeramente centrado para permitir la subida de Evra. En ambas situaciones su altura la marca la zaga contraria.


El origen de la jugada del Manchester United no tiene a Young como una pieza indispensable. El inglés no participa en ella aunque sí es una opción de pase en dos vertientes distintas: una recepción en corto (foto inferior), arrastrando al lateral rival y abriendo un espacio que aprovecha Evra para progresar, y una transición más veloz donde explota su punto vertiginoso, que lo tiene. Siempre con una condición: no ocupar más de un cuarto del campo, pisar el centro lo menos posible. Su misión es ensanchar y dar velocidad, porque para achicar y colaborar en la creación ya está Nani que, sin todavía ser un motor desde las zonas centrales, pasa cada vez más tiempo en ellas.


Pero el fichaje de Ashley Young también está pensado para aguantar la comparación defensiva con Park, el elegido por Ferguson para los duelos de alto nivel con el objetivo de armarse adecuadamente en su campo. El inglés es una goma que se tensa lo necesario como para llegar al 2x2 defensivo y pasar el suficiente tiempo en ataque como para ser una opción real de peligro. En este gráfico comprobamos cómo Young explota su banda de principio a fin mientras que Park tiende a participar mucho más en la zona medular. Por su parte, Nani es un futbolista con incidencia en la segunda mitad de campo con cada vez mayor protagonismo en el centro. Valencia se ha quedado ligeramente atrás en la carrera siendo utilizado en las últimas fechas como lateral ante las ausencias de los titulares.


El que sonríe con todos los cambios es, una vez más, Wayne Rooney. Sería impreciso hablar de mejoras en el Manchester United que no afecten en su juego. Que Young se abra a la banda le permite mayor movilidad en el centro para respirar tranquilo, para bajar al medio del campo cuando crea oportuno y no cruzarse con nadie. Eso no se lo da Park en plenitud. Quizás sea ésa la mayor diferencia entre el surcoreano y el inglés: potenciar a Rooney es la premisa y aquí Young es capaz de ejecutarla con más beneficios.



El Manchester City, por su parte, ha encontrado un filón en una nueva versión de Nasri: "Enfoque City (II): Nasri redescubre la asistencia", en Óptica Wenger.

Próxima entrega:
  • Enfoque City (III): El ecosistema de Agüero
  • Enfoque United (III): El talento llegó con Phil Jones