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30 de enero de 2013

Camino difícil para Suso

A finales del mes de julio de 2012, Suso Fernández volvió a Liverpool como campeón de Europa Sub 19. Además fue titular en todos los partidos. Todavía no había debutado con el primer equipo, pero la afición ya empezaba a pedirlo. A su regreso, el joven español tuiteó sus sensaciones: "Liverpool... Volvemos al equipo reserva el jueves... Nada cambia". Se intuía algo de fatiga por tanta espera sin recompensa, deseando entrar de lleno en los planes de Brendan Rodgers durante la temporada. El técnico se lo llevó a la gira por Estados Unidos. Y semanas más tarde, contra todo pronóstico, debutó en el intermedio del partido de Anfield contra el Manchester United. Todo lo que Suso quería y antes de cumplir los 19 años. Un reto muy grande.

Rápido se hizo con la titularidad gracias a sus notables actuaciones. Sus 45 minutos contra los de Ferguson, la victoria contra el Young Boys o su partido contra el Norwich son buenos ejemplos de ello... pero los encuentros de mucha intensidad o de ritmo muy alto le pasaban por encima. Contra el Everton y el Stoke fue sustituido en el descanso y contra el Wigan, en el primer tiempo. Con la misma velocidad que irrumpió en el primer equipo, empezó a diluirse y a quedarse sin minutos.

Ahora también se queda fuera de las convocatorias. La recuperación de Borini y las llegadas de Sturridge y, más recientemente, de Coutinho cierran las puertas de Suso. Y si no las cierran, al menos las complican. A pesar de todo, y con un contrato de larga duración firmado hace meses, el español sigue siendo del agrado de Rodgers. Un mediapunta tirado a banda, de pase fácil, con visión en tres cuartos que gusta al técnico del Liverpool. Sólo tiene 19 años pero la competitividad, algo que no había al principio de la temporada, todo lleno de jóvenes, ha aparecido en el vestuario de Anfield. Si quiere jugar más tendrá que mejorar. Y esperar, también esperar.

28 de octubre de 2012

Cinco apuntes de la jornada

 

Chelsea: Primera derrota de la temporada en la Premier League. Llega contra un rival directo, el Manchester United, y en Stamford Bridge. Durante buena parte del encuentro fueron mejores, liderados por un inconmesurable Mata, pero por entonces ya perdían 0-2. Luego, la polémica y dos expulsiones hicieron el resto. De momento no han ganado ningún encuentro contra los rivales más fuertes... pero son líderes.

Liverpool: El descanso o, mejor dicho, Brendan Rodgers, le dio la oportunidad de puntuar en su visita a Goodison Park. El cambio a una defensa con tres centrales, dos carrileros y dos delanteros fue decisivo: Wisdom sufrió menos (muy superado por un sobresaliente Mirallas en la primera parte), Skrtel estuvo impecable, Allen fue el mejor de la segunda parte y Luis Suárez sigue sumando goles. Queda la duda de cómo rendirán Sahin o Suso en partidos tan intensos, pero el Liverpool acumula cuatro partidos en liga sin perder, algo necesario tras un inicio de curso tan mediocre.

Aston Villa: Intolerable ausencia de actitud en la segunda mitad contra el Norwich. Al final, los de Lambert sacaron un punto y deben dar gracias porque pudieron perder. Benteke se afianza como nueve titular por delante de Bent: todos los balones le llegan a él, los gana por alto y Agbonlahor lo aprovecha. Pero los goles (7 en 9 partidos) y los puntos (solo 6) no llegan y el calendario que se viene es como para preocuparse: Sunderland, Manchester United, Manchester City y Arsenal. Están metidos en el pozo.

Ross Barkley: Empieza su segundo mes como cedido en el Sheffield Wednesday (en principio solo iba a ser uno, pero amplió el acuerdo) con un doblete. El canterano del Everton ya suma 3 goles en Championship y, sobre todo, deja las buenas sensaciones que todos esperamos ver cuando Moyes le dé la oportunidad. Interior de técnica sobresaliente, distribuidor y llegador. Hasta diciembre no cumple 19 así que podemos estar tranquilos para cuando le llegue el turno: Ross Barkley se va a salir.

Peterborough: Son el equipo más modesto de Championship pero con tres victorias en cinco partidos intentan salir del descenso. El año pasado estuvieron a punto de perder la categoría y en éste pelearán por el mismo objetivo. Sin embargo, hay cosas muy rescatables. Por ejemplo, la oportunidad como cedido para Saido Berahino, la capitanía y liderazgo de Tommy Rowe, el talento del fichaje Kane Ferdinand, llegado desde League Two, la proyección de la joya del equipo, Joe Newell, los goles de Tyrone Barnett o, por supuesto, la magia y la imaginación de George Boyd.

Menciones

Jack Wilshere: La noticia del fin de semana. Un año y tres meses después... Volvió.

Papiss Cisse: Su primer gol del año llega a finales de octubre. Se le echaba de menos, aunque si repite sus números de la segunda mitad de curso de la temporada pasada no creo que en Newcastle vayan a tener muchas quejas con él.

Bryan Ruiz: "Ver al Fulham en la segunda parte fue como ver a los Harlem Globetrotters", dijo McDermott, técnico del Reading, tras el empate 3-3. Una segunda mitad que revolucionó Bryan Ruiz, que entró desde el banquillo, suplió a Rodallega y envalentonó a su equipo. Gran actuación individual junto a la de Berbatov.

Generación '93: Algún día trataremos con más detenimiento este tema, pero en esta temporada está llegando la explosión definitiva de la gran hornada campeona de la Euro U17 2010. Wisdom, McEachran, Butland, Barkley, Berahino, Morrison...

Eddie Howe: El jovencísimo entrenador de 34 años volvió al Bournemouth, club donde es ídolo, tras un breve paso por el Burnley. Cambia Championship por el que era colista de League One y, a su llegada, dos triunfos y un empate.

8 de octubre de 2012

Cinco apuntes de la jornada


Leighton Baines: El mejor lateral zurdo de la Premier League. Cada partido que pasa queda un poquito más claro. Recital ante el Wigan como principal foco de ataque de su equipo. Ha formado un triángulo con Pienaar y Fellaini en el costado izquierdo que es una delicia de ver. Siempre llega hasta el área, genera peligro en cada internada y tiene un golpeo para babear. PD: Qué manera de tirar y marcar su penalti.

Liverpool: Pasan las semanas y Rodgers sigue sacando cosas positivas de su equipo ("Conseguimos dejar la portería a cero por primera vez este año")... menos victorias. Son seis puntos en siete partidos. Cierto es que el Stoke se empleó con mucha dureza pero el Liverpool, ahora que el calendario afloja, debería ir empezando a sumar de tres en tres. Que además toca un doble enfrentamiento decisivo contra el Anzhi.

Reading: Se encontraron con el empate ante el Swansea de milagro. Su regreso a la Premier League no entusiasma demasiado. Proponen poco, son un equipo reactivo y su mejor cualidad, la velocidad en las bandas, no la han podido poner aún a pleno funcionamiento (Kebe volvió la semana pasada). La mejor noticia, quizás, es que Mariappa ya se ha asentado como titular, que Karacan en el medio es inamovible (no así Guthrie, que ha perdido el puesto) y que Pogrebnyak asegura una cuota de goles.

Leicester City: Tras varios intentos y el gran desembolso del año pasado, se les debe considerar como candidatos claros al ascenso. Su comienzo ha sido potente: cinco victorias seguidas y 21 puntos en diez partidos. Ya hablamos de algunos de sus refuerzos, pero Vardy y Knockaert también han causado un gran impacto. Además, confían plenamente en Liam Moore, un joven defensa a quien muchos equipos de la Premier ya han puesto en sus agendas. Y tienen a Andy King, que es una maravilla.

Birmingham: De estar en el playoff por el ascenso a vérselas un puesto por encima del descenso con casi un cuarto de temporada disputada. La llegada de Lee Clark no está siendo fácil: "Tres o cuatro jugadores no hicieron nada durante el primer tiempo (contra el Huddersfield)", dijo al terminar el partido. Perdieron 0-1 en casa. Algunas deficiencias de plantilla. No tienen un buen mediocentro, alguien que sepa tomar las riendas del equipo, y sus goleadores... no dicen mucho. Zigic es suplente y Marlon King, con 4, es el que más tantos ha anotado en lo que va de campaña.

Menciones

Ki Sung-Yeung: Ya tiene su hueco en el Swansea y el sábado dejó su primera gran actuación. Llegando, disparando desde lejos y ordenando y lanzando los ataques.

Connor Wickham: Cero minutos y sólo tres veces convocado. Contando las semanas para que llegue la cesión del que se decía y se esperaba que fuese uno de los mejores delanteros ingleses y que ahora va convocado con la selección U21 sin merecerlo.

Adel Taarabt: Igual en el verano que más han fichado su mejor compra es la recuperación de la mejor versión de Taarabt. Dos goles (golazos) en dos jornadas y de nuevo titular, algo que no pasaba desde el primer fin de semana del curso.

Troy Deeney: Ha vuelto. Terminó la temporada en plena forma (11 goles en total) pero fue condenado a 10 meses de prisión por una pelea nocturna callejera. Tras ser absuelto con solo tres de los meses cumplidos, volvió la semana pasada, chutó al palo y este fin de semana, ya como titular en el Watford, anotó su primer gol del año.

Jerome Sinclair: Hace unos días se convirtió en el futbolista más joven en jugar con el Liverpool (16 años y 6 días). Este sábado marcó un muy buen gol con el equipo U18.

24 de septiembre de 2012

Cinco apuntes de la jornada


Liverpool: La parte negativa sale fácil: dos puntos en cinco partidos y situados en los puestos de descenso. No se puede decir que se esperase, porque el proyecto apuntaba mucho más alto, pero sí es justo decir que el Liverpool tiene menos puntos de los que merece por imagen mostrada. Contra el Manchester City merecieron ganar (terminó 2-2) y contra el Manchester United, como poco, no merecieron perder. La parte positiva es que el mes de octubre tiene que servir de lanzadera. Norwich, Stoke, Reading son rivales como para optar a un 9/9 antes de visitar Goodison. Brendan Rodgers tiene trabajo y decisiones que tomar. Por lo pronto: las lesiones de Agger y Borini, seguir esperando a Sahin, resolver los casos de Downing y José Enrique, mejorar el ratio de goles y comprobar si lo de Suso va a tener continuidad o no.

Southampton: Primeros tres puntos para los Saints (4-1 vs Aston Villa). Han llegado en la jornada cinco pero entraba dentro de los planes, después del calendario complicado que tenían. Hubo un cambio de plan: 4-2-3-1 con Gastón Ramírez de mediapunta (gran asistencia en el gol de Clyne) y Lallana, por fin, de extremo izquierdo. Remontaron en la segunda mitad con un Rickie Lambert que no nota el cambio de categoría. Ya lleva 4 goles. Aún quedan cosas por mejorar, como la concentración defensiva o el tema de la portería, ya que debutó Gazzaniga, paradón incluido con 0-1 todavía, y han contratado a Boruc, además de Davis, que venía siendo titular. "Adkins es un entrenador top-class", opinó Harry Redknapp.

Fellaini: Teniendo en cuenta el bajón de Hazard en los últimos dos partidos, el belga del Everton se convierte sin ninguna duda en el mejor jugador de las primeras cinco jornadas de la Premier League. Con 3 goles en su casillero, el sábado participó activamente en los tres tantos frente al Swansea. En el primero dio la asistencia (con la mano), en el segundo habilitó a Pienaar con un pase en profundidad y el tercero lo marcó él. Fellaini ahora juega de mediapunta, recibe todos los balones por alto y de espaldas y es el auténtico dominador del juego aéreo en cada partido que disputa. Moyes ya ha dicho que puede salir en invierno si llega una oferta interesante.

Arsenal: Ofrecen una estabilidad que no siempre habían demostrado. Aún no han perdido, solo han recibido dos goles y ya han librado contra rivales como el Manchester City o el Liverpool, ambos a domicilio. El comienzo de temporada es completamente opuesto al del año pasado. Aún faltan por concretar varias cosas como por ejemplo quién será el nueve en los momentos decisivos, ya que de momento están rotando entre Gervinho, Podolski y Giroud, y cómo se organizará el equipo cuando regrese Wilshere. ¿Se mantendrá Diaby? Además, empieza a no ser novedad ver a Walcott en el banquillo, algo noticiable a pesar de los fichajes.

Brighton: Cinco victorias seguidas los colocan en lo más alto de la clasificación de Championship. Los de Gustavo Poyet van en serio este año, el segundo en la categoría, en busca del ascenso ya que el curso pasado se terminaron diluyendo en los últimos meses. Mackail-Smith repite como goleador y ya suma 6 tantos en su haber. A pesar de haber perdido a Noone mantienen la base clave: Bridcutt, Buckley y los fichajes, donde Orlandi ya es titular y Dobbie siempre genera peligro. Bruno y Vicente también son habituales. La única pega, por poner alguna, es no sacarle partido al prometedor central Dunk, relegado al banquillo con respecto a la temporada pasada.


Menciones


- Steven Fletcher: Ya ha marcado cuatro goles y sigue amortizando su fichaje. Contra el West Ham, golazo en dos toques: control con la izquierda y zurdazo al palo largo.

- Nani: ¿Conseguirá algún día ser regular y rendir como se espera de él?

- Romelu Lukaku: Primera titularidad con el West Brom y segundo gol.

- James Tomkins: Que alguien lo saque del banquillo y lo ponga de titular, que viendo el rendimiento de Collins uno se tira de los pelos perdiendo a un jugador así.

- Jack Butland: Recibe cinco goles y hace un notable partido. ¿Es posible? Creedme que sí. Ridículo absoluto de la defensa del Birmingham City el pasado sábado.

14 de abril de 2012

La justicia de Carroll

Andy Carroll celebra el gol de la victoria ante el Everton
Los millones pesan. Para Andy Carroll están siendo más dificiles de soportar que un defensa corpulento y pesado que se te sube a la espalda y golpea su rodilla en tu espalda en cada salto. Aunque esa comparación también la conoce el bueno de Andy, acostumbrado al juego de espaldas y al duro combate con el central de turno. Así se han escrito sus mejores partidos, así ha llegado al máximo nivel y así le ha dado al Liverpool dos victorias seguidas en los últimos minutos. La poca delicadeza que muestra en sus gestos contrasta con la efectividad en cada uno de ellos, aclarando los ataques, bajando el balón y dejando las segundas jugadas servidas con esmero. Contra el Everton fue un salto en parado. Carroll subió más alto que nadie para contactar con el balón casi de espaldas y desatar la locura. Pocos días antes, el Blackburn sufrió al Carroll más salvaje, lanzándose a por todas en un balón cruzado. El día a día de un nueve.

Andy Carroll, 1989
Pero la justicia de la definición no le había dado la palabra hasta este año 2012. Toda la rabia de la desesperación, del error constante, se podía expresar en cada mueca y gesto de Andy Carroll cuando las cosas no le salían bien. Que si fuera de los onces iniciales, que si remates desviados, que si más recordatorios sobre su precio. Todavía no está en los números que se le exigen como delantero -algo tiene que sostener a los defensores de Carroll-, pero en juego y aportación lleva varios meses como para pensar que, ni mucho menos, el Liverpool cometió un error cuando decidió ficharlo.

11 de abril de 2012

La felicidad en una parada

La mejor foto que guardaba en su memoria era una en la que sostenía, con el traje empapado de la celebración, el trofeo de campeón de la Carling Cup. Hasta el pasado martes, el paso de Brad Jones por el Liverpool venía acompañado de alguna lágrima de más. Sobraban penas y faltaban sonrisas. Que no fuera ni la segunda opción para defender la portería era un problema con el que podía enfrentarse, algo menor, pero nada comparable a lo que la vida tenía preparado para su hijo Luca, a quien le fue diagnosticada una leucemia en el verano de 2010. Era época de Mundial, el foco de atención se encontraba en Sudáfrica y Brad Jones estaba concentrado con la selección australiana. Junto al resto de sus compañeros recibió la fatídica noticia y tuvo que volver a Inglaterra para asumir un duro e inesquivable golpe familiar. Meses después firmó por los de Anfield.

Momento posterior al penalti durante el Blackburn-Liverpool

Pasaron los días y cumplió un año como jugador del Liverpool, aunque no tenía nada que celebrar. En noviembre de 2011 y a los seis años de edad, el pequeño Luca dejó la última mirada de su vida y se fue junto a su enfermedad. Murió sin poder presenciar la noche en que su padre fue la imagen de la victoria. Salió de suplente, de rebote, siendo secundario, algo de lo que ya se ha acostumbrado como red. Sin Reina y con Doni expulsado, Brad Jones entraba al campo con el objetivo de parar un penalti. Miró al frente, se apretó los guantes y se lanzó a la derecha. El balón le llegó manso, lo aseguró entre sus brazos y apuntó su vista al cielo, recordando a su hijo fallecido. Emocionante imagen que sus compañeros celebraron como el logro de la noche. El Liverpool ganó en el descuento y Brad provocó otro penalti, pero la suerte que la vida le negó a Luca se la cedió a su padre para erigirse como héroe del encuentro y de una hinchada entregada.

Brad Jones, 1982
Puede ser el del próximo sábado uno de los encuentros más importantes que vaya a jugar Brad Jones en su vida, una semifinal de la FA Cup en Wembley frente al Everton. Un partido trascendental para su equipo en el que será titular ante la baja por amonestación de sus compañeros. Y lo será con un recuerdo enternecedor de Luca y con la sonrisa de su segundo hijo, nacido hace pocos días bajo el nombre de Nico Luca Jones, en memoria de su hermano. Brad Jones será la representación de la felicidad de una familia a la que la fortuna ya mira de frente, aunque por el camino hayan desbordado demasiadas penas.

26 de marzo de 2012

La cantera del Liverpool: ¿nivel o tiempo?

En la competida carrera por hacerse con los mejores talentos de Inglaterra, el Liverpool ha cogido un ritmo alto, sostenido y confiado. Puede que esté motivado por las carencias del producto regional o por las limitaciones que éste tiene, pero en los últimos años han llegado a las instalaciones de la Academia jugadores de otras canteras fichados con la vitola de estrella. La competitividad por hacerse con estos futbolistas es extrema, por lo que sus adquisiciones se traducen en elogios merecidos hacia la gestión del equipo. Una gestión que, paralelamente, ha sido utilizada en el primer equipo con un criticado sobreprecio, como fueron los casos de Andy Carroll o Jordan Henderson. ¿Hasta qué punto hay que invertir cuando se puede desarrollar lo propio? Las contrataciones de jóvenes futbolistas en plena adolescencia han estado recientemente relacionadas con la polémica. En la memoria está el debate que surgió con Daniel Sturridge y su cambio desde el Manchester City al Chelsea o, en el plano internacional, la llegada de Kakuta a Stamford Bridge.

Steven Gerrard, en 1999

Desde finales de los noventa, cuando Gerrard y Carragher entraron de lleno en el Liverpool, nadie ha cogido el testigo generacional. Ahora que se acerca el final de sus carreras urge un relevo que no llega. Que no llega y se espera. Y surgen preguntas: ¿La cantera no ha producido lo necesario? ¿No daban el nivel exigido? ¿Han tenido oportunidades? Parte de lo primero, otro tanto de lo segundo y bastante de lo tercero. Queda la sensación de que la última pregunta se responde antes que las otras dos cuando debería ser al revés. Es decir, si primero debería medirse el nivel y luego el número de oportunidades. Se mantiene la duda de si la dirección técnica confía en los productos que ellos fabrican porque no paran de darse casos que hacen cuestionarse este punto.

Martin Kelly, 1990
Los ejemplos más recientes de chicos ingleses que han crecido en la cultura liverpudlian y se han consolidado en la primera plantilla son Jay Spearing, nacido en Liverpool, y Martin Kelly, en las inferiores desde antes de cumplir los 10 años. Ambos están experimentando un crecimiento notorio por las posibilidades que, por una circunstancia u otra, se les han presentado. Por abajo asoman nuevos jugadores que todo indica que se quedarán en el club a corto plazo y que se tendrán que enfrentar al problema de las oportunidades, como es el caso de Flanagan, Robinson o Conor Coady, criados en Anfield.

Pero el Liverpool está actuando sobre su cantera contratando futbolistas que llegan contrastados a sus respectivos niveles. Ante la falta de talento, lo compran. Han reforzado hasta cuatro generaciones con fichajes consolidados de otras canteras por los que se han peleado los mejores equipos del país.

Jonjo Shelvey, 1992

Hace dos veranos, previo pago de 2 millones de euros, llegó directo a la primera plantilla Jonjo Shelvey. Con la única experiencia de jugar en el Charlton, donde sigue teniendo el récord de precocidad como jugador, el inglés dispuso de varias oportunidades en la Premier League y gozó de la titularidad en Europa. Sin llegar a consolidarse, el Liverpool lo cedió al Blackpool en la presente temporada, equipo con el que cuajó diez partidos sobresalientes que le valieron para regresar a cubrir la baja de Lucas. Shelvey es un habitual de las categorías inferiores, centrocampista con un buen golpeo de balón y gran disparo, pero que aún no goza de continuidad al primer nivel. Tiene más de lo que ha mostrado.

Raheem Sterling, 1994
La joya de la cantera procede del Queens Park Rangers y costó, inicialmente, 600.000 euros. Llegó hace dos años y su futuro apunta muy alto. Raheem Sterling, de cuerpo fino, mirada al frente y piernas ágiles, es el futbolista más decisivo del equipo de reservas siendo el más joven y, aunque todavía no ha cumplido 18 años, debutó el sábado pasado contra el Wigan. Tiene desborde y acostumbra a jugar en la izquierda, a banda cambiada, donde su velocidad y regate hacen el resto. Además posee mucho gol, como ya ha demostrado. Es la sensación, la esperanza, el mayor potencial del Liverpool. En la selección también es un fijo.

Jordon Ibe, 1995
Por su parte, Jordon Ibe es un adelantado a su generación. Llegó el pasado diciembre procedente del Wycombe. En su anterior club jugó bastantes minutos en League One, hasta participó en la Carling y ahora en el Liverpool se ha consagrado en el equipo U18 como uno de los más jóvenes del interesante once titular. Esto supone bajar varios escalones para encauzar una correcta progresión. Ibe siempre ha ido dos pasos por encima del resto. Ha participado en la Next Gen Series. Responde a la figura de un extremo, a pesar de que también puede ser delantero, de gran potencia y con un punto de gravedad bastante bajo.

Sheyi Ojo, 1997
Ejemplo perfecto de niño prodigio. La llegada de Sheyi Ojo estuvo envuelta por la noticia que supone contratar a un chico de 14 años. Todos querían hacerse con él. Con su anterior club, el Milton Keynes Dons, era conocido por jugar con tres o cuatro generaciones superiores. Por ejemplo, participaba con los U18 cuando tenía 13 años. El centrocampista, de físico portentoso, se convirtió a su llegada en uno de los primeros schoolboys del Liverpool en conseguir una convocatoria con la selección inglesa. Se sabe poco más de él, pero las expectativas son indudablemente altas. La cantidad de su fichaje no se hizo pública, como la de Ibe.

Ellos cuatro son ejemplos de cómo el Liverpool está actuando dentro de sus fronteras. Pero ahora también quiere ampliar su rango de actuación y tiene en el punto de mira la Next Gen Series, de la que fueron apeados en semifinales por el Ajax para terminar, finalmente, en un digno tercer puesto en el primer año de competición. "Como club, apoyamos totalmente esta competición", dijo Frank McParland, director de la Academia. Y no es para menos, ya que durante ese torneo, el cual han seguido con mucho interés tanto Kenny Dalglish como Damien Comolli, se han hecho con otro jugador, Joao Teixeira, del Sporting portugués.

En definitiva, una estrategia que está funcionando en el fútbol base pero que todavía no ha visto sus frutos en el primer equipo. Y si no se solucionan los problemas de confianza, a pesar de las intenciones inversoras, seguirá quedándose en una idea interesante pero no en un proyecto ganador, que es el objetivo del plan que teje el Liverpool.

25 de febrero de 2012

Bellers

Craig Bellamy no se atreve a pronunciar el nombre de Gary Speed. En cada entrevista, sus respuestas mencionan un simple y sentido "él". Todo fue demasiado rápido. Su pérdida, irremediablemente dolorosa. La digestión está resultando dura y lenta. Tampoco tiene fuerzas para mencionar el hecho de su trágica muerte (supuesto suicidio), de la que intenta hablar como "eso". Las lágrimas de Bellamy todavía siguen cayendo en la memoria de los aficionados que recuerdan el emotivo minuto de silencio antes del partido contra el Chelsea. Más de dos meses después, las heridas siguen abiertas. En la final de la Carling Cup, el jugador del Liverpool se enfrenta al Cardiff, su ex equipo. Son de Gales, su tierra. También la del difunto Gary Speed, el ídolo de Bellers.  
Minuto de silencio en memoria de Gary Speed
Dentro de la semana más emotiva, Bellamy afronta el partido más complicado de su vida. Un encuentro en homenaje a "él" contra Costa Rica, el 29 de febrero. Uno estará sobre el césped pero el otro no. "Todavía no lo he superado y creo que nunca lo haré". Tres días antes disputa la final de la Carling Cup contra la ciudad que lo vio crecer y el equipo en el que militó la pasada temporada. En la memoria, Speed, otro galés. Siempre él. Cuenta Bellers que habla cada semana con sus hijos, hoy sin padre, porque así se acuerda de él: "Es necesario recordar lo que tienes". El delantero del Liverpool ha tenido un papel vital en el camino hasta aquí. Dos asistencias contra el Chelsea, en cuartos, y un gol decisivo al Manchester City, en la semifinal.

Craig Bellamy, 1979
La mala suerte ha acompañado a Bellamy en el pasado. Sin ir más lejos, en el último playoff de ascenso jugando en el Cardiff, se rompió a los quince minutos de empezar el partido. No pudo ser el héroe de aquella tarde. La presión podía con él, si no ganaba era un fracaso, no soportaba ese peso sobre su persona. Pero eso ya no le ocurre gracias a Steve Peters, un psicólogo. "Cuando empiezo a jugar asumo que puedo perder, pero siempre intento ganar. ¿Cómo vas a jugar bien si te estás poniendo toda la presión?", dice el galés. El domingo se cierra el círculo de Bellamy, lleno de relaciones de amor y odio y que se completa contra el equipo de su vida.

Pero si la suerte vuelve a ser esquiva con Bellers, él pensará en Sierra Leona, país en el que está participando en distintas campañas caritativas: "Que haya sido capaz de ayudar a gente en peor situación me da más satisfacción que lo que el fútbol me ha dado. Consiga o no consiga algo en el deporte, algún día podré volver a ver Sierra Leona y comprobar lo que he podido ofrecer". Porque si algo le ha dado la experiencia es que sus derrotas ya no las ve como un fracaso, las minimiza, y sigue aprovechando lo que el fútbol le está dando.

16 de enero de 2012

El primer viaje a Liverpool

Todo se explica cuando llegas al Everton Park, una explanada que te encuentras antes de llegar a Anfield y que te recuerda cada matiz que guarda el fútbol. El del tono verde lleno de barro pisoteado por niños que no alcanzan los diez años y que apenas son capaces de levantar el balón del suelo, el del entrenador con chándal y botas empozadas en charcos mientras grita desesperado a sus chicos para que bajen a defender una portería con el larguero curvado, el del árbitro adolescente que soporta el frío de la mañana para ganar unas libras y tomarse unas pintas esa misma tarde con sus amigos, o el del cielo gris y viento helado que congela las manos de los padres que han acompañado a sus hijos al partido que llevan esperando toda la semana. Es sábado y toca jugar, es el momento esperado de los últimos siete días. Las ganas de los pequeños nos contagiaron y terminamos viendo sus carreras y sus infructuosos intentos por marcar gol. Porque goles no vimos ninguno. Lo que no pensábamos es que cuatro horas después íbamos a estar presenciando la misma fotografía en un partido de primer nivel como el Liverpool - Stoke.


El camino desde St John's Gardens, el parque del este de la ciudad que marca el final del centro neurálgico, hasta Anfield no guarda ningún secreto más allá del Everton Park, la Universidad y un par de mercadillos que combaten el frío con el que Liverpool nos recibe el fin de semana. Tres preguntas a los vecinos para coger orientación, periódico en mano con portada para Gibson y su fichaje por el club de Goodison y, a lo lejos, antes de atravesar uno de tantos barrios abandonados que decoran el despoblado recorrido, Anfield. Todavía no hay onces iniciales y el autobús del equipo no ha llegado. Poca gente, mucha foto y más comida. En una de las esquinas del estadio se colocan varios puestos de hamburguesas, perritos calientes y patatas fritas que te intentas comer sin guantes en un acto de heroicidad, intentando disimular que llevas horas queriendo ponerte un abrigo. Los más valientes llevan manga corta desde primera hora bebiendo en el abarrotado The Albert, justo antes de la mítica entrada a The Kop. Poco después salen a calentar los equipos. Alarma. Dalglish se ha inventado algo, pero esta vez, en mis focos de interés, pasa a un segundo plano. Pulis, por su parte, no necesita de inventos y se contenta con el temor de sus rivales.


Sentados en una esquina del graderío todo se ve de otro modo. Lo cierto es que estábamos avisados de que no es oro todo lo que reluce y que, durante el partido, Anfield canta menos de lo que cuenta la leyenda, 'You'll never walk alone' aparte. La hinchada de Stoke se tomó los noventa minutos a modo de homenaje irónico coreando el 'Boring Liverpool' o 'You'll never win again', mientras que los reds rozaron la locura con el primer saque de esquina del partido que ejecutó Gerrard. Me preguntaba que por qué estaba esperando una victoria si la tónica de la temporada dicta que reina el empate y que cuantos menos goles se marquen, mejor. Visto así no extraña el cero a cero. Llegó el final, las últimas vistas panorámicas del campo y de vuelta al exterior, cuando recibí un mensaje con el resto de resultados. "El Tottenham nos ha reventado la combinada", nos dijimos en uno de los quinientos William Hill que abarrotan la ciudad, pensando que el marcador podía haber sido un error de escritura.

Al volver la oscuridad era total. Algo nada extraño, por otro lado, porque a eso de las cuatro de la tarde ya no hay luz solar. De regreso al centro de Liverpool volvemos a dejar atrás un solitario Everton Park entre la masa de aficionados que regresan a sus casas. Las porterías siguen ahí y esperan al próximo sábado, al próximo niño rubio rebozado en barro con unas piernas tan delgadas que su tiro más potente no recorrería seis metros, a la siguiente mochila con las botas, medias y espinilleras listas para mezclarse con el césped. Para formar, en definitiva, el matiz que no fuimos a buscar en Liverpool pero que, camino de nuestro objetivo, Anfield, dimos con él y, días después, todavía lo recuerdo como uno de los mejores momentos del primer viaje a Inglaterra.

1 de diciembre de 2011

La dura vida sin Lucas

Durante el último año y medio, Lucas Leiva ha sido el mejor jugador del Liverpool. La progresión que ha protagonizado, a pesar de que sigue teniendo más críticos que seguidores, nos dirige hacia uno de los mejores volantes de contención de la Premier League. Aunque ahora los matices ya no importan, pues se ha lesionado para toda la temporada y en Anfield, además de llorar su ausencia, recogen propuestas e ideas para sacar el mejor once posible sin el brasileño. Hay numerosas variables que, aunque no alcancen el nivel de confianza que había demostrado Lucas, un jugador que estaba en el mejor momento de su carrera, invitan al optimismo para conocer el potencial real de la plantilla en cuanto a las figuras secundarias.

Opción 1: Sin caras nuevas
Esto pasa por no dar entrada a ninguno de los menos habituales, centrar la posición de Henderson y que Kuyt pase a ocupar la banda derecha. Con este esquema, Charlie Adam quedaría más atado y fijado en la posición de mediocentro, recordando a Xabi Alonso, Hendo conseguiría soltura ofensiva por delante del balón -no ha demostrado que pueda jugar detrás de él- y Kuyt retome el puesto que ha venido ocupando en los últimos años. Se pierde, como es lógico, el poder defensivo de Lucas y el testigo lo recogería un Adam que ya realizó esa labor en Blackpool. Un trabajo que, dicho sea de paso, realiza con claros y oscuros ya que su tendencia natural es la de lanzar y acompañar los ataques. Sería, sin duda, un once más ofensivo, perdiendo muchos puntos en el apartado de coberturas y correcciones a los compañeros.

Opción 2: Tiempo para Spearing
No se puede decir que Lucas tenga un relevo natural en el centro del campo para cumplir las mismas funciones. Sin embargo, el perfil más parecido que existe en la plantilla es el de Jay Spearing, quien apenas ha contado en la presente campaña para Dalglish. El curso pasado, el joven inglés fue una de las sensaciones de los últimos meses haciendo pareja con el propio Lucas. Muy intenso en sus funciones, tremendamente activo y correcto, incluso notable, con el balón. Recordar el partido contra el Arsenal en el Emirates sería lo más idóneo para enumerar sus cualidades. Con esta decisión se achicaría el centro del campo, Spearing cubriría las espaldas, Adam seguiría teniendo cierta libertad para sumarse al ataque y el apoyo de Henderson desde el volante no desaparecería. La más probable.

Opción 3: La vuelta de Shelvey
Horas después de conocer el alcance de la lesión de Lucas, el Liverpool acordó con el Blackpool (tenían pactado este punto) la vuelta temprana -terminaba en enero- de la cesión de Jonjo Shelvey del equipo de Ian Holloway. El internacional inglés ha tenido un gran rendimiento: nueve titularidades, seis goles y tres asistencias, además de que se convirtió en una pieza clave durante dos meses en el conjunto de Championship. Esta opción es similar a la anterior pero con las piezas inversas, pues Adam tomaría el control posicional, el estático y creador mientras que Shelvey se convertiría en el interior de recorrido para hacer gala de su notable llegada. Se ha criticado al joven jugador su poca concentración en labores defensivas y su dureza sobre el campo. Dicho de otra manera, no cumple los requisitos para contener a un equipo de piezas tan ofensivas como el actual Liverpool.

Opción 4: Esperar o confiar, improbable
Por último, existe una cuarta y remota posibilidad que se divide en dos. En primer lugar, esperar la vuelta de un Steven Gerrard que no tiene fecha de regreso de su lesión (habría que probar, igualmente, alineaciones hasta su vuelta) y cuyo estado físico, en la actualidad, deja que desear. Como segunda opción está la cantera. En los reservas juega Conor Coady (1993), que ya hizo la pretemporada con el primer equipo y que está considerado como una de los grandes activos del club. No pienso igual, pero ése no es el caso. Lo que está claro es que muy mal se tendrían que dar las cosas para que esta variante se llevase a cabo. Además de que pasaría por convertirse en una de las pocas líneas de dos box-to-box en toda la Premier League. Si ninguna de las anteriores rinde, lo más posible es que se acuda al mercado invernal.

20 de noviembre de 2011

Conclusiones del Chelsea - Liverpool


Novedades en el Liverpool
La entrada de Bellamy y Maxi en el once del Liverpool fue sorprendente. El argentino llevaba 15 minutos disputados en la presente Premier League y Bellamy únicamente había entrado en la alineación titular en una ocasión. Pero hay razones de peso para defender esta decisión. El rendimiento de Downing, a pesar de haber brillado con la selección inglesa en la última semana, ha sido decepcionante en una valoración global. Algo parecido al caso de Henderson, que ha sido utilizado como volante con muchísima presencia en el interior. Su precio (veinte millones) nos sigue recordando que puede dar mucho más en el Liverpool.

David Luiz, titular
Se ha venido pidiendo su titularidad desde que llegase al Chelsea el invierno pasado. Pero lo cierto es que su fútbol sigue dejando dudas en muchos aspectos. No ser un defensa al uso tiene muchos puntos en contra y, aunque sea capaz de aguantar un 1x1 ante cualquier delantero y consiga sacar el balón en carrera con toda la claridad del mundo, no deja de dar argumentos defensivos para que se desconfíe de él. Contra el Liverpool, una vez más, dejó destellos brillantes y numerosas dudas en cuanto a la rentabilidad de alinearlo de inicio.

Maniobra de Villas-Boas
Con el control mayoritario de la posesión pero sin peligro alguno, el técnico portugués tomó una decisión de peso en el descanso. Quitó a Mikel, borró el 4-3-3 y metió a Sturridge. Pero la modificación se produjo en el esquema. Lampard y Ramires formaron pareja en el centro del campo y, lo más importante, se le dio libertad a Mata en la mediapunta de un 4-2-3-1 con Sturridge y Malouda en los volantes. Mejoró notablemente el Chelsea y empató el encuentro. Su posesión pasó de intrascendente a peligrosa. Hasta que se dio cuenta Dalglish.

Respuesta de Dalglish
A pesar de que Kenny Dalglish no se caracteriza por decisiones brillantes durante los partidos, en Stamford Bridge fue decisivo. Vio que Mata estaba volviendo loco al Liverpool entre líneas y metió a Henderson por Bellamy. El joven inglés presionó la salida del Chelsea (Lampard), sumó un activo en el centro y permitió que Lucas, en un fabuloso partido (y ya van...), centrase su actividad sobre Mata. El español quedó anulado entre el brasileño y Adam: el peligro entre la defensa y el centro del campo había quedado resuelto; el partido, dormido.

Glen Johnson y el gol
Es curioso cómo una jugada decisiva puede cambiar tan notoriamente la opinión sobre el partido de un jugador. El gol que marcó, que decidió el encuentro y dio los tres puntos, ahogó todas las críticas posibles hacia su rendimiento durante los 85 minutos anteriores. No extraña que el Chelsea hubiese explotado la banda de Glen Johnson para utilizar sus ataques, pues el lateral inglés no deja de evidenciar notables carencias en ese aspecto. En pleno debate sobre el lateral derecho de la selección absoluta, Glen Johnson ha ganado adeptos en Stamford Bridge por marcar un gol. Pero ha perdido muchos por los visibles defectos que constantemente golpean al Liverpool por su carril.

2 de noviembre de 2011

Agger, Carroll y el balón

Es un dato demoledor: Daniel Agger no juega cinco partidos completos consecutivos en la Premier League desde 2009. Es más, desde que llegó al Liverpool únicamente lo ha podido hacer en tres ocasiones. Esta temporada ya ha causado baja un mes por una fractura de costilla. Cuando no es eso aparecen los problemas musculares. No ha gozado de continuidad porque su físico no se lo ha permitido. Volvió a disfrutar de un partido completo contra el WBA el sábado pasado, con Skrtel a su lado, formando la que, probablemente, es la mejor pareja posible para Kenny Dalglish. No fue el mejor partido del Liverpool pero sí uno de los que más conclusiones se han podido sacar hasta la fecha. Por Agger y por Carroll, que también salió de inicio junto a Luis Suárez.


Para empezar tomaremos como apoyo el interesante análisis (último punto) de Michael Cox en The Guardian sobre la pareja Agger-Skrtel. En él destaca los pocos disparos que concede el Liverpool y, con el danés en el once, el progreso que se produce en la salida de balón. Se aprecia una notable diferencia en el rango de pases de ambos. Mientras que Skrtel es más plano y básico, con asistencias al lateral derecho o al propio Agger, éste varía más su destinatario: cambio de banda, apoyo al lateral o, lo que resulta de gran desahogo para el Liverpool, balón hacia los delanteros, donde entra en juego el papel de Carroll y su titularidad. Por este motivo, su porcentaje de error también es levemente más alto, compensado con una mayor velocidad de juego y diferentes alternativas en el inicio de la jugada, añadido a un punto de locura que lo convierten en un central de un altísimo nivel.


Pero todo tiene un inicio. En este aspecto, la función de Pepe Reina es clave. El portero español elige cómo va a comenzar la jugada el Liverpool. Como se puede comprobar, hay una tendencia a empezar desde la defensa con un pase en corto, bien hacia sus centrales -recordemos, Agger estaba en el campo- o bien hacia los laterales para que estos decidiesen el siguiente movimiento. Uno de los mayores beneficiados de esta decisión es José Enrique, a un gran nivel, ya que participa constantemente en la posesión de su equipo. Sin embargo, en el lateral también se evidencian los fallos más problemáticos del Liverpool: se ve obligado al balón en largo debido al asfixio y a la poca claridad en el inicio de la jugada. La otra vía para Reina es el pase largo, una faceta de la que puede presumir ser de los mejores en todo el panorama europeo.


Quedó una cosa clara contra el West Brom: el Liverpool tiene serios problemas en la creación. Esto se refleja en que la mayoría de pases del gráfico anterior están situados en la línea defensiva propia. Tanto Lucas como Adam, además de Henderson, que cumple un papel asociativo y no de volante en el esquema red, tenían que retrasar en exceso su posición para conseguir una salida limpia y clara. Menos cuando aparecía Carroll, claro. ¿Y quién activaba al delantero inglés? Daniel Agger. El posicionamiento del nueve del Liverpool muestra, en el mapa de calor, que, al contrario de la imagen que se tiene de él como un delantero de área, era de vital importancia para oxigenar el juego de los suyos. Recibir el balón, acomodarlo, protegerlo, dar segundos para que el equipo salga y continuar la jugada. Haciendo el símil, Carroll hizo, por momentos, de Forlán en la Copa América para Luis Suárez.


Llegado a este punto sólamente queda una pregunta por contestar: ¿Debe jugar el Liverpool con Luis Suárez y Andy Carroll en el once inicial o, por el contrario, debe jugar con un único delantero para que no se molesten el uno al otro? Yo lo tengo muy claro: ambos.

15 de marzo de 2011

Una carrera de dos meses


Descartado de la lucha por la Premier League en el primer mes de competición, eliminado en Anfield de la Carling Cup en septiembre por el Northampton, apeado de la FA Cup en enero por el Manchester United y agarrado a la única opción que le queda en Europa League, el Liverpool tiene ante sí una situación dramática para la próxima temporada: entrar en Europa se ha convertido en un objetivo altamente improbable. Dos meses por delante para decidir el transcurso del próximo año.

El sexto clasificado -posición actual del Liverpool- de la Premier League no estará en Europa. ¿Por qué? Inglaterra dispone de cuatro invitaciones para disputar la Champions League y tres para la Europa League. En primer lugar, el Birmingham resultó campeón de la Carling Cup (se aseguró participación europea en 2011-2012) tras derrotar al Arsenal en Wembley, por lo que se redujo un puesto europeo en la tabla. Pero, además, la final de la FA Cup la jugará el Bolton o el Stoke (contra el Man Utd o Man City, que clasificarán a Europa por la vía directa), por lo que se reduce otra nueva posición. Es decir, los puestos europeos los ocuparán: Birmingham, Bolton / Stoke y quinto clasificado.

La situación del Liverpool actual filtra aún más sus posibilidades de clasificación a 1) ganar la Europa League y 2) quedar quinto en la Premier League. El problema no se queda en esto sino que las probabilidades de conseguirlo son más bien pequeñas. Para empezar, los reds deben sacar adelante su elimintoria frente al Braga en Anfield, ya que se trajeron un 1-0 en contra de Portugal. Además, la competencia en la Europa League es máxima, con equipos como Oporto, Villarreal / Bayer Leverkusen, Benfica o incluso el Dinamo de Kiev, si es que termina de rematar el 3-0 que consiguió ante el Manchester City. El mayor problema no está en los rivales sino en rendimiento del propio Liverpool, que a duras penas convence.

En Inglaterra las cosas no varían demasiado, si bien se puede ser 'algo' más optimista. A nueve partidos del final, los reds están a seis puntos del Tottenham (los Spurs con un partido menos) pero los reciben en Anfield en la penúltima jornada. Hay que tener en cuenta que el Liverpool también tiene que enfrentarse al Man City y Arsenal, que son los duelos más complicados que les restan. ¿Son seis puntos salvables para los de Dalglish? Se antoja como única solución para entrar en Europa en la próxima temporada y, lo más importante, dar la continuidad necesaria al nuevo proyecto deportivo y al desembolso que ha supuesto.

16 de febrero de 2011

31 de enero de 2011

Cómo será con Carroll

En una operación fugaz, fruto de la ansiedad que ha supuesto la marcha de Fernando Torres al Chelsea, Andy Carroll llega a Liverpool en un lavado de imagen del equipo que se ha cocinado durante el mercado invernal. Su discutido precio, si bien es entendible la crítica, no debe empañar las cualidades que dibujan a un delantero llamado a ser el referente de Inglaterra a corto plazo junto con Rooney. Sumado a la contratación de Luis Suárez, los de Anfield se reinventan y venden a su delantero estandarte para hacerse con una delantera, valga la redundancia, envidiable.

Ejercicio de contextualización: 22 años recién cumplidos, 191 cm de altura y experiencia aún pobre a nivel Premier League. Máximo artífice del ascenso del Newcastle en la temporada pasada con 17 goles y más de una decena en la campaña actual. En el Liverpool lo conocen bien, sólamente hay que recordar su partido en St James Park de hace varios meses. Esa actuación, precisamente aquella, es Andy Carroll.

Andy Carroll a su llegada a Liverpool

¿Qué ha fichado el Liverpool?

Andy Carroll es fútbol directo, ideología actual del equipo de Dalglish. Carroll es juego de espaldas, recibir un balón alto y bajarlo con el pecho. Carroll es un juego aéreo brutal, potentísimo, sobresaliente y diferencial. Carroll es un control orientado, así como un disparo potente. Carroll es un referente ofensivo, un objetivo al que enviar balones y un activador absoluto de la segunda jugada. Carroll también es gol.

El Liverpool demanda y ofrece todas y cada una de las características que engloba Carroll. Difícil encontrar un jugador que se acople mejor a un contexto de juego. Reina es el primer atacante de un equipo que no mantiene la pausa en posesión, que costosamente es capaz de manejar el devenir de un partido. El propio portero atesora un saque en largo prodigioso, hecho a imagen semejanza del futbolista que llega para ser el nueve. La continuación de la jugada es fruto de su decisión. No son pocos los jugadores en el Liverpool que le llegarám de apoyo, que entren en segunda jugada y que tengan un gran disparo lejano.

Ahí es donde reside su función; y por eso se adecúa tan bien al Liverpool actual. Porque los 'reds' demandan un jugador de las cualidades de Carroll y él una posición que le ofrezca garantías para explotar las suyas. La baja de Fernando Torres es suprema, tanto cualitativa como moralmente, que parece haber sido difuminada, en ningún caso borrada, por una doble contratación atacante: Luis Suárez y Andy Carroll.

30 de diciembre de 2010

Cuando no importa el desorden

Derrota contra los colistas y una imagen difícilmente repetible. A cinco puntos de la última posición y a once de un puesto europeo. La afición pide la –improbable- vuelta de Rafa Benítez y expulsa sus críticas tanto a jugadores como a Roy Hodgson. Así se encuentra el Liverpool a punto de comenzar el nuevo año 2011. Pero, ¿qué es lo que vendrá? ¿Sobre quién recae la culpa? Dejaremos apartado los temas institucionales para apuntar el ‘Debe’ de un equipo que no existe cuando salta al terreno de juego, que se diluye y que no es capaz de trazar pases con el mínimo sentido de la lógica y el peligro.


Comenzando por atrás, y después del grave error de Skrtel + Kyrgiakos en el gol de los Wolves, ¿qué problema tiene el Liverpool? La decisión de poner o no a Carragher (ahora lesionado) cuando vuelva Agger –teórico titular indiscutible- se antoja elemental. El danés, eterna baja por lesión, es a los Reds lo que Vermaelen al Arsenal o King al Tottenham: un gran central siempre lastrado por sus problemas físicos, los cuales no le dejan rendir a un nivel óptimo durante varios partidos seguidos, pero enormemente superior a Carragher. No estaría de más, tampoco, recordarle a Glen Johnson la importancia de la zona defensiva en el lateral, algo de lo que suele pecar su compañero Konchesky.

¿Hasta cuándo vamos a esperar para ver a Meireles en una posición natural? Para escorarle a la banda derecha y perder todas y cada una de sus virtudes lo mejor es optar por Joe Cole o incluso seguir sumando oportunidades para Jovanovic o Babel. Es una lástima comprobar cómo el portugués se ve obligado a moverse hacia el centro, a abrir espacios entre dos líneas del rival para poder recibir un balón. Leiva ya se ha asentado en el mediocentro y Gerrard parece su compañero perfecto (?) por lo que habría que reconstruir un once donde se pueda ubicar decentemente a Raúl Meireles. ¿Y Maxi? Justo cuando había encadenado varios partidos decentes lo quita jugando en casa, a pesar de lo mucho que lo he criticado. ¿Qué rol ocupa el argentino?


¿Torres acompañado o Torres en solitario? En diciembre todavía no hay una respuesta, ya sea por las lesiones del español o por la cantidad de pruebas que se hacen en las alineaciones. Esta vez le tocó a N’Gog ser la pareja de ataque y no lo hizo nada mal. Pero… ¿seguimos dejando, entonces, a Kuyt en banda sin remedio? Teniendo a dos hombres en ataque, como ocurrió frente a los Wolves, minas la importancia del centro del campo siempre que la pareja sea Gerrard-Leiva puesto que no son dos jugadores hechos para la creación, por lo que los atacantes tienden a no estar abastecidos.

Se han probado muchas alternativas durante la mitad de temporada que ya se ha disputado pero ninguna parece satisfacer a Roy Hodgson, que sigue empeñado en cambiar el esquema semana tras semana. Y todo esto por no hablar de las oportunidades a canteranos, que brillan por su ausencia salvo algún minuto a Eccleston y los obligados a Martin Kelly. Además, también omitiremos la nula respuesta del equipo cuando el resultado es adverso, así como añadir el triste número de tiros a puerta. A la espera de más opciones aquí dejamos nuestra propuesta favorita.

(Click para ampliar)

11 de noviembre de 2010

Síntomas de recuperación en el Liverpool

Una serie de seis partidos sin perder (Premier League + Europa League) han cambiado el mal ambiente reinante en el Liverpool. Si bien es cierto que el juego no ha sido brillante, en ningún momento, sí que podemos comprobar algunas modificaciones que se están produciendo y que son el motivo principal de este cambio de ritmo. A la vista está la transformación, puesto que del 18º puesto se ha subido al 9º y, actualmente, sólo un punto separa a los de Anfield de los puestos europeos. Insisto, sin buen juego, pero con pequeñas dosis de mejoras.


1. Si queremos ensalzar este levantamiento que está sufriendo el Liverpool, mucho se debe al cambio de actitud de Gerrard y a la manera en la que ha vuelto Fernando Torres a la delantera. Cuatro goles del español en los últimos seis partidos por los tres del internacional inglés. Si uno está en ese punto en el que todo lo que le llega lo convierte, el otro –habiendo retrasado su posición para hacer pareja con Lucas- se muestra mucho más participativo, creador y, sobre todo y más importante, llegador. Su hattrick al Nápoles así lo confirma. ¿Y Meireles? El gran debate sobre su posición se ha solventado colocando al portugués de interior. Si Hodgson no pretende salir del 4-4-2 no tiene otra salida. Se le ve encerrado, escondido y con poco margen para el lucimiento. El mejor fichaje de esta temporada no debería estar protagonizando un papel secundario. Y Pacheco sigue sin conocer lo que es tener opciones de entrar en el once y/o rotaciones. Cosas de entrenadores.

2. Calendario. Quizás el mayor punto a favor para la nueva versión del Liverpool haya sido el calendario favorable del que han disfrutado. Blackburn, Bolton, un Nápoles en horas muy bajas y el Chelsea, que se presentó en Anfield sin sus mejores jugadores por problemas físicos. Para fomentar este punto podríamos decir que las dos siguientes paradas son Stoke y West Ham, para luego enlazar partidos de mayor importancia como Tottenham, Steaua –para firmar el pase en la Europa League-, Aston Villa y Newcastle.

3. Se ha pasado de ser dominados en los partidos, de tener contadas ocasiones y de verse encerrado en su campo sin ninguna otra alternativa a saber llevar el control del encuentro si es necesario (vs Wigan), poder atacar cuando más se necesita (vs Nápoles) y conseguir que tu defensa sea el mejor argumento para ganar (vs Chelsea). Del mismo modo, el Liverpool solamente ha recibido 3 goles en los últimos 6 partidos, lo cual dice bastante del buen trabajo defensivo.


4. ¿Cuál es el mayor ejemplo del trabajo defensivo? El estado de forma de Lucas Leiva. Hay que puntualizar varios detalles para valorar el rendimiento del brasileño. Ni es ni será un motor del juego. Es decir, Lucas no va nunca a construir al Liverpool ni le va a dar vida y movimiento, sin embargo, podrá cortar las acciones del rival, podrá suplir a sus compañeros en banda y le dará a su compañero en el centro del campo –Gerrard- la libertad necesaria para subir al ataque. El partido contra el Chelsea fue de sobresaliente. La victoria frente al Nápoles le debe buena parte. Lo que no debe extrañar es que esté errático en el pase, que no controle la precisión de un pase largo y que, combinativamente, no sea un ejemplo. Se le pide en cuestión de sus capacidades.

5. Glen Johnson lleva varios partidos lesionado, aunque ya se especula con su vuelta, y su puesto lo ha ocupado Martin Kelly. El lateral inglés de 21 años, renovado por tres años más la semana pasada, ha sorprendido a todo el que no le conocía. Su buen hacer en defensa –muy destacable el partido del miércoles contra el Wigan- y su capacidad para incorporarse, si es necesario, han confirmado que, cualquier lesión que tenga tanto Johnson como Carragher (habituales en el puesto de lateral) puede ser cubierta por un joven de la cantera.

5 de noviembre de 2010

Un partido en el Triskel

A veces me pregunto qué motivo nos hace simpatizar por un equipo o por otro, cuál es la razón por la que elegimos uno y desechamos los demás. Llega un momento en el que comienzas a integrarte con los colores, a buscar los últimos resultados, alineaciones y goles; comienzas a saltar con las buenas jugadas, a pronosticar nuevos fichajes y a idear un once ganador para los tuyos. Supongo que una gran parte de los gustos tienen que ver con enlaces familiares, vínculos de amistad o simple curiosidad y simpatía. Puede ser por un detalle, una anécdota o una situación pero, una vez más, tengo motivos para explicar y razonar por qué me relaciono con el Liverpool a riesgo de jugar con la temática de esta página.


El bar es un lugar de culto para el disfrute del fútbol. Una tarde cualquiera, un jueves de Europa League, te reúnes con amigos para ver un partido acompañado de charlas, comentarios y alguna que otra celebración. Es la segunda vez que acudo al Triskel para ver al Liverpool, al contrario que Juan o Amador, fieles cumplidores con cada encuentro del equipo. Es en el piso de abajo del local donde una gran cantidad de personas, vestidas a juego con camisetas rojas, se sientan en grupo delante de una televisión. Cuando ni el partido, ni el resultado, ni el juego acompañan, bien recibidas son las historias pasadas, curiosidades del presente o proyectos futuros. Cualquier tema de conversación es bien recibido para combatir un mal encuentro.

A medida que avanza la segunda parte, las especulaciones sobre una hipotética clasificación saltan a la luz. ¿Y cuántos puntos tendría el Nápoles si nos gana? ¿Cómo va el Utrecht contra el Steaua de Bucarest? ¿Por qué Pacheco está en la grada? Juegas a ser entrenador, matemático, incluso apostante, y los nervios aumentan con los últimos veinte minutos. Un gol abajo en el marcador es la causa por la que Hodgson se ve obligado a meter en el campo a Steven Gerrard y a Lucas Leiva. La victoria es tan necesaria como complicada. Entonces se escucha de fondo cómo los allí presentes le empiezan a dedicar una canción al capitán del Liverpool mientras que Amador no tiene problema alguno en sumarse a ella. Suenan palmas y gritos de ánimo al mismo tiempo que el ambiente empieza a fusionarse con la remontada del Liverpool.


Primero, Gerrard aprovecha una mala cesión para, de rebote, empatar el encuetro. Minutos después, el propio Gerrard hace el segundo al transformar un penalti. Y un minuto más tarde, Lucas Leiva –en una jugada altamente elogiada por Juan- roba un balón en campo contrario para que, por tercera vez consecutiva, el capitán del Liverpool defina con una bellísma vaselina. Quince fueron los minutos que tardó el Triskel en colorearse de rojo ganador, el mismo tiempo en que los cánticos aumentaron en volumen y los abrazos y felicitaciones hicieron acto de presencia. Un mal partido -con un pésimo juego pero con quince minutos de rabia- sirvió para vencer (3-1), para acercar más aún la clasificación y, también, para unirme un poco más al dificultoso presente pero glorioso pasado que rodea al Liverpool. Por no hablar del post-partido.

15 de octubre de 2010

Duelo de heridos

"Si los dados son mis dados y los tiro mal tirados, ésa es sólo mi cuestión"

Goodison Park, domingo, 14.30h. Con el miedo que supone la quema del descenso, con la inseguridad de no creerse capaz de nada, los dos equipos del Mersey se citan en un duelo para no hacerse más heridas de las que ya tienen. El Everton recibe en casa a su máximo rival, mientras que el Liverpool ha vuelto a sumergirse -con más estrépito, si cabe- en su propia burbuja de problemas internos y fiel reflejo exterior. Si David Moyes sigue con su dinámica de empezar mal para terminar en progresión ascendente, Roy Hogdson desprende desconfianza en un proyecto que no parece un objetivo a lograr y, ni siquiera, una ruta a seguir.

Creer que existe un callejón sin salida, pensar que no habrá más oportunidad que la que se dispone, proponer ideas que no se las lleve el viento. Es equivocado dejarse reventar por querer cambiar tu paisaje, y así hacer un nuevo equipaje con vistas al futuro. El estado de ánimo es tan frágil que un partido puede engañar la situación real. Pensar que el dolor terminará algún día, que las críticas pasarán de actualidad y que la moral puede renovarse jugando al fútbol. Dejar todo de lado y subirse a un nuevo tren, aunque quizás el bueno se marchó hace ya tiempo.


No es la primera vez que ambos equipos se encuentran tan mal posicionados en la clasificación. Lo que realmente destaca es su complejo de inferioridad, consumado en no ser capaces de afrontar un partido a tu máximo nivel. Factores externos en el Liverpool (cambio de dueños, nuevo entrenador y fichajes) y la historia mil veces repetida –de menos a más en cada temporada- de David Moyes. Los Toffees no pudieron ganar, ni marcar, en los dos partidos de la temporada pasada frente al Liverpool (0-2 y 1-0). Sin embargo, no hay nada más imprevisible que un duelo entre dos equipos venidos a menos, empequeñecidos y tímidos ante situaciones favorables.

Una sola victoria en siete partidos (sacando un valioso 3-3 frente al Manchester United en un final memorable) es el pésimo balance inicial de los locales. Por su parte, los Reds no deberían estar de enhorabuena por estos resultados. Con los mismos puntos que su rival, la imagen mostrada ha sido decepcionante. Sometidos al Manchester City (3-0), condenados por un error ante el Arsenal (1-1), impotentes frente al Birmingham (0-0) o Utrecht (0-0) y hundidos frente al Blackpool (1-2) en Anfield. Lejos de las negociaciones por la venta del club, el equipo no ha funcionado donde tenía que haberlo hecho; el Liverpool sigue estando varios pasos por detrás de lo que se le suponía viable para conseguir –sin ser eso una meta elevada para este año- y no queda más que una opción: Dejar todo de lado y subirse a un nuevo tren, aunque quizás el bueno se marchó hace ya tiempo.