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21 de enero de 2013

Tridente demoledor

Por primera vez en muchos años, el Everton empezó la temporada a tope de forma. Era un clásico de los de Moyes lo de comenzar a remolque, muy irregulares, teniendo que remontar en la segunda mitad del año. Pero no ha sido así esta vez, en gran parte por una cosa: el tridente que forman Baines, Fellaini y Pienaar. Entre todos ellos forman la banda izquierda más productiva de toda la Premier League. No sorprende, por tanto, que el 44% de los ataques del Everton lleguen por este costado, muchos más que por el centro (27%) o la derecha (30%). Baines se incorpora hasta tres cuartos de campo rival en todas las jugadas, Pienaar estrecha hacia dentro y deja hueco para el lateral mientras que Fellaini da el apoyo o la descarga a todos sus movimientos. Un mecanismo perfecto que ponen en práctica cada semana.

Fellaini, Baines y Pienaar
Si nos fijamos en los datos comprobamos que el Everton explota con muchísima precisión este plan ofensivo. El jugador toffee que más pases claves da es Baines, muy por delante que cualquiera de sus compañeros, y también es quien más centros precisos pone. Además, primero Pienaar y luego Baines son los dos futbolistas del Everton que más faltas reciben, sobre todo por la cantidad de veces que entran en juego. Encontrar un equipo cuyo lateral sea el jugador más productivo de la plantilla no es nada sencillo, de ahí el valor que tiene Baines. Para muchos, el mejor lateral de la competición.

8 de octubre de 2012

Cinco apuntes de la jornada


Leighton Baines: El mejor lateral zurdo de la Premier League. Cada partido que pasa queda un poquito más claro. Recital ante el Wigan como principal foco de ataque de su equipo. Ha formado un triángulo con Pienaar y Fellaini en el costado izquierdo que es una delicia de ver. Siempre llega hasta el área, genera peligro en cada internada y tiene un golpeo para babear. PD: Qué manera de tirar y marcar su penalti.

Liverpool: Pasan las semanas y Rodgers sigue sacando cosas positivas de su equipo ("Conseguimos dejar la portería a cero por primera vez este año")... menos victorias. Son seis puntos en siete partidos. Cierto es que el Stoke se empleó con mucha dureza pero el Liverpool, ahora que el calendario afloja, debería ir empezando a sumar de tres en tres. Que además toca un doble enfrentamiento decisivo contra el Anzhi.

Reading: Se encontraron con el empate ante el Swansea de milagro. Su regreso a la Premier League no entusiasma demasiado. Proponen poco, son un equipo reactivo y su mejor cualidad, la velocidad en las bandas, no la han podido poner aún a pleno funcionamiento (Kebe volvió la semana pasada). La mejor noticia, quizás, es que Mariappa ya se ha asentado como titular, que Karacan en el medio es inamovible (no así Guthrie, que ha perdido el puesto) y que Pogrebnyak asegura una cuota de goles.

Leicester City: Tras varios intentos y el gran desembolso del año pasado, se les debe considerar como candidatos claros al ascenso. Su comienzo ha sido potente: cinco victorias seguidas y 21 puntos en diez partidos. Ya hablamos de algunos de sus refuerzos, pero Vardy y Knockaert también han causado un gran impacto. Además, confían plenamente en Liam Moore, un joven defensa a quien muchos equipos de la Premier ya han puesto en sus agendas. Y tienen a Andy King, que es una maravilla.

Birmingham: De estar en el playoff por el ascenso a vérselas un puesto por encima del descenso con casi un cuarto de temporada disputada. La llegada de Lee Clark no está siendo fácil: "Tres o cuatro jugadores no hicieron nada durante el primer tiempo (contra el Huddersfield)", dijo al terminar el partido. Perdieron 0-1 en casa. Algunas deficiencias de plantilla. No tienen un buen mediocentro, alguien que sepa tomar las riendas del equipo, y sus goleadores... no dicen mucho. Zigic es suplente y Marlon King, con 4, es el que más tantos ha anotado en lo que va de campaña.

Menciones

Ki Sung-Yeung: Ya tiene su hueco en el Swansea y el sábado dejó su primera gran actuación. Llegando, disparando desde lejos y ordenando y lanzando los ataques.

Connor Wickham: Cero minutos y sólo tres veces convocado. Contando las semanas para que llegue la cesión del que se decía y se esperaba que fuese uno de los mejores delanteros ingleses y que ahora va convocado con la selección U21 sin merecerlo.

Adel Taarabt: Igual en el verano que más han fichado su mejor compra es la recuperación de la mejor versión de Taarabt. Dos goles (golazos) en dos jornadas y de nuevo titular, algo que no pasaba desde el primer fin de semana del curso.

Troy Deeney: Ha vuelto. Terminó la temporada en plena forma (11 goles en total) pero fue condenado a 10 meses de prisión por una pelea nocturna callejera. Tras ser absuelto con solo tres de los meses cumplidos, volvió la semana pasada, chutó al palo y este fin de semana, ya como titular en el Watford, anotó su primer gol del año.

Jerome Sinclair: Hace unos días se convirtió en el futbolista más joven en jugar con el Liverpool (16 años y 6 días). Este sábado marcó un muy buen gol con el equipo U18.

19 de agosto de 2012

Turno para Ross Barkley

Cada vez son más los que piensan que la etapa de David Moyes en el Everton terminará sin títulos. Se han cumplido diez años con el escocés en el banquillo y, salvo la final de Copa en 2009, poco más se puede rascar al margen de varios quintos puestos en la Premier League, lo cual ya tiene su mérito. La austeridad que se ha visto obligado a llevar en los últimos años ha impedido mejorar notablemente la plantilla mientras que algunos, los mejores (Arteta, Lescott, Rodwell), se han ido marchando. La deuda provocaba un cuidado máximo de la economía y eso derivó en la utilización de la cantera. Moyes, que fue quien dio luz verde a Wayne Rooney en el profesionalismo, y tras haberse desprendido de Jack Rodwell hace apenas unos días, ya tiene a su siguiente niño llamando a la puerta. Desde hace más de un año.

Ross Barkley, jugador del Everton

Responde al nombre de Ross Barkley y en la parte azul del Mersey llevan dos años esperando su consolidación. Porque Moyes, calmado y coherente con su cantera, no ha querido darle responsabilidades todavía. Lo mostró al público varios partidos al inicio de la 2011-2012, destacó en ellos y lo volvió a esconder en los reservas durante toda la temporada, para desencanto de algunos. Hace dos años se rompió la pierna en tres y se pasó el curso entero de baja. Y hace tres, en la 2009-2010, se dio a conocer siendo un pilar importantísimo de la selección inglesa Sub 17 que ganó el Europeo, con Wickham y McEachran a la cabeza. El Everton, conocedor de lo que tiene entre manos con él, lo renovó hace unos meses hasta 2016 y la venta de Rodwell le abre una puerta que no va a desaprovechar. O eso esperamos. Ross Barkley es buenísimo.

Ross Barkley, 1993
Juega de interior, tiene una técnica envidiable y es diestro. La pisa y tiene pausa, regate en carrera y último pase. Jimmy Lumsden, segundo entrenador del Everton y gran conocedor de Barkley desde que llegase al club de Goodison, dice que "es tan bueno como cualquiera que juegue en el centro del campo". Sigue escalando categorías en Inglaterra destacando en todas ellas. La continuidad en su club está complicada, al menos en los primeros meses, y puede salir cedido un tiempo. Le sobra confianza y eso es importante para mostrar sus virtudes. Ross Barkley no cumplirá los 19 años hasta diciembre. En el Everton tratan bien a los jóvenes, con él han tenido paciencia y el resultado, quizás el éxito, está por llegar.

13 de agosto de 2012

El fichaje... ¿esperado?

Se ha hecho esperar y no responde a la altura mediática-futbolística que se le presume al Manchester City, pero ya tiene su primer fichaje 2012-2013: Jack Rodwell. El joven futbolista del Everton, internacional absoluto con Inglaterra, se pasa al campeón de la Premier League a cambio de 15 millones de libras. A sus 21 años es un jugador contrastado a nivel nacional, pero su precio ha sido criticado. Entre las lesiones y un leve receso en su progresión... ¿Es Jack Rodwell un buen fichaje?

Jack Rodwell, con la selección de Inglaterra

El Everton ha tenido un complicado papel a la hora de cuidar la evolución de Jack Rodwell. Como entrenador, David Moyes se ha visto en la obligación de organizar el rumbo de su crecimiento. Pero el futbolista no ha encontrado regularidad y, salvo contadas excepciones, no ha recuperado el alto nivel que mostró en la primavera de 2010, donde emergió como promesa inglesa en el panorama futbolístico.

Varias lesiones (una larga en el comienzo del curso 2010-2011 y otra a mediados de 2012) y las dudas sobre su posición en el campo son los factores que pesan en contra de Jack Rodwell. Ha jugado de mediocentro, de interior con más libertad, de mediapunta y hasta de volante derecho. Cuando aún no era conocido lo veían como un gran central de futuro. Pero no ha gozado de continuidad en ninguna posición. Es más, incluso su papel se ha visto relegado a un segundo plano hasta el nivel de haber sido utilizado en función del rival, como el marcaje al hombre que le hizo a David Silva la temporada pasada, cuando la teoría decía que Rodwell debería convertirse en el eje de cualquier esquema del Everton. Con gran llegada, potencia aérea y un buen disparo, en Inglaterra lo daban como futurible fijo en la selección hace poco.

Jack Rodwell, 1991
Roberto Mancini ya ha avisado: "Rodwell es un futbolista que necesita mejorar para entrar en nuestro once titular, pero es joven y un gran jugador para nuestro futuro". Todo hace indicar que Yaya Touré partirá desde la mediapunta del Manchester City y que Barry y De Jong serán titulares en la línea del centro del campo. Son los tres huecos que tiene el ex del Everton para hacerse con un hueco en los citizens. En agosto de 2012, el fichaje Rodwell por 15 millones de libras parece caro. Pero si retoma su evolución, alcanza el potencial que se le atribuye y se consagra en la élite, puede que en unos años resulte barato. Tiene tiempo, a ver si también goza de oportunidades.

14 de marzo de 2012

Una década de Moyes

El 14 de marzo de 2002, David Moyes fue nombrado técnico del Everton

Con ningún título durante diez años en el banquillo del Everton, el mayor mérito de David Moyes reside en la capacidad para crear equipos competitivos, para canalizar la progresión de los jóvenes y para, gracias a su carisma, entre otras cosas, asentarse en las listas de técnicos más valorados de todo el país, siendo él un habitual en las quinielas para suplir los banquillos más codiciados. Un entrenador que impresiona y que cae bien (no hay más que ver las declaraciones de Neville o de Donovan), que demuestra con el paso de las temporadas un trabajo táctico con sus jugadores y que, a día de hoy, resulta difícil despegar su apellido de un asiento en Goodison Park.

"Espero que digan que he aportado algo aquí y ojalá le haya gustado a alguien", Brian Clough.

Cumple diez años al frente del Everton. Por sus manos han pasado diferentes futbolistas que han conocido a su lado el camino del éxito. A bote pronto salen los nombres de Rooney, Arteta, Cahill, Baines o, presumiblemente, Rodwell. Ojalá el próximo sea Barkley, pero eso es otro tema. Moyes también es un gran técnico en la pizarra, además de tener una notable dirección de campo. El Everton ha conseguido bajo su mando una denominación propia a pesar de haber estado alejado de los títulos. Ahí puede estar el único pero del escocés, aunque a sus 49 años no tiene la pinta de que esto suponga todavía un problema.

26 de septiembre de 2011

La sombra de David Silva

Nadie que haya visto el comienzo de temporada del Manchester City duda en afirmarlo: David Silva es uno de los tres hombres más en forma del comienzo de la Premier League. El puesto que ocupa varía según la opinión. He aquí el motivo por el que el Everton, en el encuentro del pasado sábado, eligió la opción de parar al español con un marcaje al hombre. El seguimiento de Jack Rodwell a Silva ya es uno de los movimientos defensivos del presente curso inglés. El centrocampista 'toffee' persiguió de esquina a esquina a su oponente, en un ejercicio mental de un esfuerzo brutal, olvidándose de la pelota y del juego de su equipo con el único objetivo que se le había encomendado: que David Silva no se luciese. Puede decirse que aprobó el examen en su duelo particular durante casi todo el encuentro. Y digo casi porque fue el '21' del Manchester City quien, finalmente, en dos movimientos, directa e indirectamente, decidió el partido.


La estrategia de David Moyes funcionó a la perfección durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Silva se vio desplazado del volante derecho y se movió hacia el carril central. Limitado a jugar al primer toque, el español no estuvo a gusto y lo obligaron a cambios bruscos de dirección en su carrera para zafarse de Jack Rodwell. No lo consiguió. El Everton había planeado una defensa por acumulación en la que no había espacios para la sorpresa, para la genialidad de un equipo rival que posee una fuente inagotable de imaginación. Esto explica que en muchas fases del encuentro, los visitantes acumulasen a sus once jugadores por detrás de la pelota, todos en un tercio del campo, agolpados en su propio área. Así las cosas, la lentitud del juego del Manchester City, unido a la poca participación de Silva y a la congestión de intereses entre Kun Agüero y Dzeko en la punta del ataque, hicieron que el partido se fuese con empate al descanso.


El cambio de planes de Mancini llegó con la entrada de Balotelli, que sustituyó a un gris Dzeko. El delantero italiano cayó a banda derecha, lugar desocupado por Silva debido al exhaustivo marcaje de Rodwell y aprovechado en algún momento por las internadas de Micah Richards. Por ese carril consiguió el Manchester City la superioridad y, posteriormente, las ocasiones. Y aquí, en una situación favorable, entró en acción el español de los citizens. En el primer gol ejecuta un movimiento desde la frontal hasta la portería rival, facilita el pasillo para el Kun, que se asocia con Balotelli -sale a aprovechar el espacio generado por Silva- y define desde la frontal. En el segundo tanto, Silva se encuentra con un mal pase de Drenthe, ataca el campo rival, espera, se detiene, observa el desmarque de Milner y lo asiste al espacio de una forma en la que pocos saben hacerlo. Dos acciones que terminaron decidiendo, dos detalles que dieron la victoria.


Tema al margen es el papel de Jack Rodwell. La experiencia que le tocó vivir bien explica su situación actual. Hablamos de un futbolista llamado a dominar su equipo que tuvo que hipotecar su encuentro en función del rival. Su evolución como jugador está siendo compleja ya que no encuentra -o no le encuentran, o quizás no le dan continuidad- su posición adecuada. En los últimos dos años, Rodwell ha jugado de mediocentro, de mediapunta por detrás de un único delantero, de interior, de volante en un 4-4-2 y, como pudimos ver, de actor secundario para detener al rival. Demasiadas imprecisiones, no en su fútbol sino en sus intereses. ¿Debería fijársele un objetivo? ¿Es un mediocentro o un mediapunta? ¿Llegará a ser un jugador para liderar a un equipo? Deberían empezar por contestar esas preguntas. El potencial que tiene dentro pide que se encuentre una respuesta.

2 de septiembre de 2011

Sin dinero pero con equipo

El verano 2011 ha sido el tercero de una lista en la que el Everton puede afirmar que ha terminado con ganancias económicas. Lo ha hecho gracias a las ventas de cuatro de sus jugadores ingresando cerca de 20 millones de euros (Arteta 12m€, Yakubu 1'7m€, Vaughan 2'3m€ y Beckford 3'4m€) e incorporando caras nuevas a coste cero. La dirección deportiva ha sido el objetivo de las críticas en los últimos días por el proyecto continuísta y sin fichajes hacia el que han girado David Moyes y los suyos. Dejando a un lado sus decisiones sobre el terreno de juego, que abordaremos después, su movimiento en el mercado está limitado económicamente. El Everton arrastra una deuda de más de 45m£ y el banco no acepta como cantidad de seguridad los 180m£ en los que está valorada su plantilla. Dicho de otra manera, el Everton está obligado a ingresar 5'6m£ cada año durante nueve largas temporadas para completar los 45m£ que no tienen. Desde aquí se explica su austeridad, rozando la desesperación de la hinchada, a la hora de buscar nuevos jugadores.


Retrocedamos en el tiempo para explicar la situación. David Moyes se gastó en 2009 más de 20 millones en fichar a Bilyaletdinov, Distin y Heitinga -todos titulares en la actualidad- e hizo caja con los 25 millones que ingresa por Jolean Lescott y Lucas Neill. Una temporada después, en 2010, los movimientos fueron más críticos. La plantilla era la misma en enero salvo varias salidas a coste bajo y se vio obligado a vender a Steven Pienaar al Tottenham por 3m£. Tres millones que, como ya hemos explicado, fueron directamente a cubrir la deuda que tienen que pagar. Tres millones que, obviamente, ni posee ni le corresponden a David Moyes para realizar fichajes. Ha sido en 2011 cuando más se han evidenciado los problemas económicos del Everton. No los han rodeado los rumores de llegadas pero sí en salidas. Jagielka ha estado cerca de abandonar el club, por Rodwell no ha habido ofertas y al final fue Arteta, que renovó el curso anterior, quien ha salido del club dejando en las arcas más de 10m£. Lo que se ha fichado ha sido a coste cero, Drenthe y Stracqualursi, y se le ha dado la confianza que merece a Ross Barkley (1993).


Una vez entendida la situación que sufre David Moyes dentro del club, se le pueden reprochar muchas decisiones en el terreno de juego. Incluso sabiendo que sus movimientos han estado limitados, él no muestra convicción alguna con los activos tan valiosos que posee en su plantilla. Para un aficionado debe ser frustrante tener que convivir un con rígido 4-4-2/4-4-1-1 que organizan Heitinga y Fellaini/Osman y que relega a un papel secundario a Barkley y Arteta en las bandas. Seguro que se siente impotencia cuando el mediapunta del equipo es Osman y no ninguno de los anteriormente mencionados o cuando compruebas que el papel de Rodwell, jugador potencial de la selección y decisivo a nivel Premier League, es absolutamente secundario. David Moyes está llamado a ser uno de los técnicos más importantes de Inglaterra a corto plazo pero con decisiones como las que ha tomado en el último año uno siente que podría dar mucho más de sí. Está condicionado por la economía que le rodea y así lo hemos explicado, pero los futbolistas de los que dispone piden mayor libertad, un orden mucho más lógico dentro del terreno de juego.

1 de marzo de 2011

Un mal Everton y el presente de Rodwell

 
  
Otro año más nos quedaremos con la intriga de dónde tiene su límite el Everton, partiendo del supuesto de que su plantilla invita a más logros de los que consiguen. Esta vez ha sido el Reading quien ha apeado a los 'toffees' de la FA Cup (0-1) en el mismo Goodison Park. El equipo que actualmente milita en Championship hizo más méritos por pasar la eliminatoria y se enfrentará al Aston Villa o al Manchester City. La victoria agónica por penaltis en Stamford Bridge de hace pocos días no sirvió de estímulo para los de David Moyes, que evidenciaron demasiadas lagunas.

Entra ahora la duda de en qué momento les llegará el punto de inflexión. Quedan varios meses de competición y su único objetivo es intentar conseguir una de las plazas europeas en la Premier, las cuales las tendrían a su alcance de no haber empezado la temporada a un nivel tan bajo. Desde que comenzó el 2011 han cosechado una buena racha de resultados, que se sumó a la vuelta de Rodwell tras su grave lesión y el regreso de Cahill, máximo goleador del equipo y que fue baja durante la Copa Asia. ¿Pero por qué siguen dejando ese sabor tan irregular?

Sin intenciones de desmerecer el gran partido del Reading, que eliminaron de raíz la creación del Everton y, por tanto, a su jugador clave, Arteta, los 'toffees' apenas tuvieron ocasiones reales de darle la vuelta al gol de Mills en la primera mitad. Con Arteta desactivado, Moyes tomó, se ve que desacertadamente, la decisión de sustituir a los dos volantes, Bilyaletdinov y Coleman, por dos jugadores físicos y de ataque, Beckford y el criticado Anichebe, dejó toda el carril derecho para Neville y el izquierdo para Baines. ¿Por qué desechar una fuente de peligro como son las bandas? ¿Por qué mantener a Neville y no a Coleman cuando se busca mayor profundidad y resistencia en el lateral?

Rodwell, sin embargo, fue alternando constantemente su posición en el campo. Ya se le ha visto este año desde la mediapunta, por detrás de Cahill, hasta de mediocentro, pasando incluso por el volante derecho. El que debe ser un pilar actual en el equipo no encuentra -o no le encuentran-, el espacio idóneo para explotar sus cualidades. A punto de cumplir los veinte años, a Rodwell lo veremos este verano en el Europeo Sub-21, pero bien haría el prometedor inglés en volver a demostrar, ahora que el Everton no tiene nada a lo que agarrararse, que los detalles que dejó en la primavera de 2010 no fueron fruto de la casualidad.

20 de diciembre de 2010

Si Cahill, Howard y Moyes, Everton


No era el mejor contexto para enfrentarse al Manchester City. Los de Mancini acumulaban siete partidos sin perder mientras que el Everton llevaba la misma serie a la inversa. Tampoco eran lógicas las previsiones del partido puesto que David Moyes se atrevía a alinear a Anichebe por delante de otros delanteros como Yakubu o Saha, incluso Beckford. Una vez más, el Manchester City mostró su imagen de equipo inoperante, carente de sentido y de juego colectivo. No apareció Yaya Touré, nada se supo de Milner y Silva participó poco y lejos. Barry, por su parte, empieza a ser más plano que peligroso, más posicional y menos organizador. Sus pases no aportan, sólo encauzan la dirección. Acompaña el sentido del balón sin cambiarle la intensidad, sin cambiarle el sentido, sin hacer daño.

La confianza en Anichebe estaba en duda, no así la de Tim Cahill, que volvió a aparecer para anotar de cabeza. Nueve de los veinte goles de su equipo han sido del australiano, imprescindible para unos ‘toffees’ que se mueven en función a su efectividad. Leighton Baines, que cuajó un más que aceptable partido, culminó otra jugada colectiva para hacer el segundo. También fue decisivo Tim Howard, algo irregular por lo general, pero que te da más puntos de los que te quita. Y esta vez tocó sumar. Con la desventaja de dos goles en el marcador, llegó el punto desequilibrante y definitorio del encuentro. Apareció la aportación del entrenador, del técnico que lee, entiende y actúa en consecuencia.

Con Adam Johnson amenazando la banda izquierda del Everton, David Moyes pasó a la acción, a pesar de la expulsión de Anichebe. Metió a Bilyaletdinov y a Saha, frescos de piernas y motivados para la causa. Ideó un plan para tapar huecos, para eliminar las constantes subidas de Zabaleta y para frenar la ofensiva del City en el costado izquierdo de los visitantes, que tuvo que desplazarse con continuos e imprecisos ataques por el centro, así como disparos lejanos. Mancini, lento y pasivo, no tenía un jugador para cambiar el discurso del partido, para dañar y atravesar la defensa ‘toffee’. Además, Tim Howard mostró su buena cara y endulzó los goles de su compañero, también Tim, Cahill. Venció merecidamente el Everton, brillaron los Tim y comandó David Moyes. Triunfó el grupo.

15 de octubre de 2010

Duelo de heridos

"Si los dados son mis dados y los tiro mal tirados, ésa es sólo mi cuestión"

Goodison Park, domingo, 14.30h. Con el miedo que supone la quema del descenso, con la inseguridad de no creerse capaz de nada, los dos equipos del Mersey se citan en un duelo para no hacerse más heridas de las que ya tienen. El Everton recibe en casa a su máximo rival, mientras que el Liverpool ha vuelto a sumergirse -con más estrépito, si cabe- en su propia burbuja de problemas internos y fiel reflejo exterior. Si David Moyes sigue con su dinámica de empezar mal para terminar en progresión ascendente, Roy Hogdson desprende desconfianza en un proyecto que no parece un objetivo a lograr y, ni siquiera, una ruta a seguir.

Creer que existe un callejón sin salida, pensar que no habrá más oportunidad que la que se dispone, proponer ideas que no se las lleve el viento. Es equivocado dejarse reventar por querer cambiar tu paisaje, y así hacer un nuevo equipaje con vistas al futuro. El estado de ánimo es tan frágil que un partido puede engañar la situación real. Pensar que el dolor terminará algún día, que las críticas pasarán de actualidad y que la moral puede renovarse jugando al fútbol. Dejar todo de lado y subirse a un nuevo tren, aunque quizás el bueno se marchó hace ya tiempo.


No es la primera vez que ambos equipos se encuentran tan mal posicionados en la clasificación. Lo que realmente destaca es su complejo de inferioridad, consumado en no ser capaces de afrontar un partido a tu máximo nivel. Factores externos en el Liverpool (cambio de dueños, nuevo entrenador y fichajes) y la historia mil veces repetida –de menos a más en cada temporada- de David Moyes. Los Toffees no pudieron ganar, ni marcar, en los dos partidos de la temporada pasada frente al Liverpool (0-2 y 1-0). Sin embargo, no hay nada más imprevisible que un duelo entre dos equipos venidos a menos, empequeñecidos y tímidos ante situaciones favorables.

Una sola victoria en siete partidos (sacando un valioso 3-3 frente al Manchester United en un final memorable) es el pésimo balance inicial de los locales. Por su parte, los Reds no deberían estar de enhorabuena por estos resultados. Con los mismos puntos que su rival, la imagen mostrada ha sido decepcionante. Sometidos al Manchester City (3-0), condenados por un error ante el Arsenal (1-1), impotentes frente al Birmingham (0-0) o Utrecht (0-0) y hundidos frente al Blackpool (1-2) en Anfield. Lejos de las negociaciones por la venta del club, el equipo no ha funcionado donde tenía que haberlo hecho; el Liverpool sigue estando varios pasos por detrás de lo que se le suponía viable para conseguir –sin ser eso una meta elevada para este año- y no queda más que una opción: Dejar todo de lado y subirse a un nuevo tren, aunque quizás el bueno se marchó hace ya tiempo.

13 de abril de 2010

Caminos opuestos, ¿mismo resultado?

Tanto Martin O'Neill como David Moyes dirigen equipos con objetivos similares. El nivel de Aston Villa y Everton es parejo, detalle que no ha quedado plasmado a lo largo de la temporada. Con el final de la Premier League a cinco jornadas vista, ambos equipos pueden quedarse sin el objetivo tan ansiado que, de manera desigual, han intentado conseguir a lo largo de la temporada. Y digo desigual porque su rendimiento ha sido totalmente opuesto. Mañana, jueves día 14, Villanos y Toffees se verán las caras en un duelo directo entre dos de los conjuntos que han destacado durante esta temporada. Pero insistimos, uno en la primera mitad del año; el otro, desde el Boxing Day hasta el día de hoy. Y ese objetivo es entrar en Europa.


Recordar el resultado del Everton en la primera jornada es hacer un resumen breve de su primera vuelta. El 1-6 que le endosó el Arsenal pesó como una losa durante los primeros diecinueve partidos. A base de empates, alguna victoria y demasiadas derrotas, el conjunto de David Moyes llegó al ecuador de la liga con 22 puntos en los diecinueve partidos jugados. Y lo que era más evidente, la triste marca de 26 goles a favor. Por su parte, el Aston Villa también comenzó titubeante perdiendo los dos primeros partidos de la temporada. Sin embargo, despertó y llegó a finales de diciembre en la cuarta posición con 35 puntos conseguidos. Las victorias al Chelsea, Liverpool y al Manchester United en Old Trafford, ejemplifican un magnífico rendimiento.

A partir del periodo navideño, el Everton comenzó a despertar y el Aston Villa de O'Neill, muy propenso a hacer malas segundas vueltas, se empezaba a dejar demasiados puntos. La llegada de Landon Donovan y la recuperación de Arteta fueron claves para ver al mejor Everton. Los Toffees renacieron y empataron un magnífico partido bajo la nieve en el Emirates, vencieron al Chelsea, y ganaron al Manchester United en Goodison Park en lo que fue el punto de inflexión definitivo para definir ese cambio de nivel que estaban experimentando. La derrota en el derby de Liverpool es la única espina que tienen clavada. Las miradas se han comenzado a poner en Europa, y la vía es accesible. David Moyes es el verdadero partícipe de este logro alternando a sus jugadores y dando entrada a los jóvenes valores a pesar de la plaga de lesiones.


Fue el día 27 de diciembre cuando Cesc Fábregas se coronó ante el mundo del fútbol. La derrota del Aston Villa a manos del genio español supuso el golpe definitivo para sufrir un cambio de moral. En una montaña rusa de resultados, se volvió a besar el suelo hace pocas semanas en Stamford Bridge. El 7-1 que le endosó el Chelsea de Ancelotti hizo que quedaran a la luz todos sus defectos. El momento de forma de algunos de sus jugadores no es el esperado, mientras que hay otros que han desaparecido desde la primer vuelta. Martin O'Neill comienza a ser cuestionado por el hecho de fallar siempre en las grandes citas. Un nuevo ejemplo es la derrota en la FA Cup el sábado pasado a manos del Chelsea por segunda vez en pocos días. 44 goles en 34 partidos es una marca muy pobre para un equipo que tiene aspiraciones europeas.

Mañana tendrá lugar el encuentro en el que se volverán a ver las caras. En Villa Park, los dos aspirantes al último puesto de Europa League lucharán por sumar tres puntos. Sólo hay una diferencia de 4 puntos entre ellos, nada comparado a los 14 que había en el período navideño. Los caminos tomados a lo largo del año han sido completamente opuestos. Los de Moyes comenzaron apagados la temporada y están siendo el equipo de la segunda vuelta. Mientras tanto, el Aston Villa vuelve a sufrir la misma historia de la temporada pasada y se está quedando sin aire en los momentos más decisivos. La comparación entre ambos equipos es necesaria, pero restan cinco partidos que decidirán el resultado final en la Premier League.

16 de marzo de 2010

Good luck... But come back!

Diez semanas. Setenta días. Ese fue el tiempo que le ha durado el sueño a Landon Donovan. Apenas un breve capítulo del libro 09-10 del Everton. Eso sí, el mejor de todos ellos. Lejos quedan sus críticas tras el paso por Alemania. Los Angeles Galaxy no han dado su brazo a torcer lo más mínimo ante las múltiples peticiones de los Toffees para alargar la duración de la cesión. Pero, como se suele decir, lo corto y bueno dos veces bueno. Así resumirá Donovan su paso por el Everton donde ha triunfado en dos escasos meses y se lleva un fantástico recuerdo de los aficionados.


Dicho de otra manera, los aficionados se quedarán con un recuerdo brillante después del paso por el club de un jugador vistoso, iluminado por la gracia de un grandísimo futbolista. En tan sólo diez semanas, el americano ha justificado su cesión. Lo hizo desde el primer partido y en el primer momento. Debutó en aquel mágico partido en el Emirates contra el Arsenal, donde el resultado fue un 2-2 apasionante. A partir de aquel partido, comenzamos a ver el nuevo Everton que estaba empezando a despertar. Ninguna derrota ni en diciembre ni en enero en la Premier son datos que demuestran este renacer. El Chelsea, Manchester United o Manchester City fueron algunas de las víctimas de los Toffees.

De la mano de Donovan, junto con la vuelta de Arteta tras mucho tiempo lesionado, el equipo de David Moyes ha sufrido un cambio espectacular tras el periodo navideño. Trece partidos y dos goles. Ese es el corto historial de Donovan en el equipo de Mersey. Pero durante los trece partido ha sido un punto de alivio, de ensanche y de explosividad en el equipo. Su inclusión en el once inicial fue instantánea, y un partido le bastó para demostrarlo. Con su juego también mejoró Pienaar, que ha mostrado su mejor nivel. Con su juego, Saha se ha convertido en un delantero más temible aún si cabe. Verle con el balón en los pies es intuir una nueva genialidad. Siempre imprevisible e inventivo. “Just Go”, esas fueron las palabras el día de su debut.


La estrella de la selección de Estados Unidos para el Mundial de Sudáfrica vuelve a casa. Lo bueno se pasa rápido pero se guarda en el recuerdo por mucho tiempo. Su nivel para jugar en un equipo importante ha quedado sobradamente demostrado. Según cuenta en una entrevista, su mejor momento lo pasó el día de su despedida en el Goodison Park, en la victoria frente al Hull City por 5-1. Landon Donovan hizo el cuarto y fue homenajeado como un auténtico veterano. Y es que diez semanas dan para mucho. Ni periodos de adaptación, ni de acoplamiento. En el fútbol no existen estos conceptos, y esto es un claro ejemplo para demostrarlo. “Una experiencia que nunca olvidaré”.

Donovan marcha, pero la Premier en el Everton continúa. El calendario es relativamente sencillo, pero quizás lleguen tarde a la lucha por las plazas europeas. Plazas, sin duda, que merecerían si la temporada durara sólo de enero a mayo. Con la sombra de Landon aún presente en Goodison, el sábado se recibe a un Bolton en alza. La vida sigue y los grandes recuerdos se quedan en la memoria de los aficionados. Diez semanas dan para ganarse a una afición, y Landon Donovan nos lo ha demostrado. Diez semanas han servido para levantar al Everton y, en diez semanas, se marcha con un equipo completamente renovado. El fútbol querría tu vuelta a la Premier. Gracias Landon.

21 de febrero de 2010

Éste es el nuevo Everton

Ya lo comentamos hace casi un mes y el tiempo nos ha dado la razón. En los últimos doce partidos sólo una derrota, la cosechada ante el Liverpool en el derby de hace dos semanas. El Everton está siendo uno de los mejores equipos de esta segunda vuelta en la Premier. El juego ha cambiado y la actitud también. Ahora, enfrentarse a los toffees es enfrentarse a un grande. Los números están ahí. Ni el United, ni el Arsenal, ni el Chelsea, ni el City han podido con el Everton en la segunda vuelta. Semanas más tarde, cambiamos el título de la entrada: Éste es el nuevo Everton.


David Moyes ha conseguido engranar a su equipo. La vuelta de Arteta ha sido clave para la mejora en el juego y en la transición del balón. Pero el mérito no es sólo de un jugador. Con su llegada, todos se han vuelto mejores y ahora juegan como equipo. La unión de la plantilla les ha hecho más fuertes. Defienden contundentes, contratacan rápido y atacan como nadie. Controlan el balón y manejan el partido a sus anchas. Todos los jugadores aportan lo que tienen. Y lo que es mejor aún, no se echa de menos a nadie porque el sustituto le iguala o, incluso, mejora.

La baja de Fellaini ha sido un golpe para el equipo. El belga no volverá hasta la temporada que viene. Pero lejos de preocuparse, Moyes ha optado por dejar a Arteta y Leon Osman en el centro del campo y meter un jugador más delante. El ruso Diniyar Bilyaletdinov jugó ayer contra el Manchester United y lo ha hecho perfecto. Y si no es él, será Tim Cahill. Y si no, Yakubu, Anichebe, Gosling, Rodwell o cualquiera de los canteranos que utilizan los toffees. Cualquiera que entra en el campo lo hace bien. El Everton está en racha y todo lo que prueba mejora lo actual.



Lo que ocurrió en la tarde de ayer en Goodison Park no es más que la muestra real de lo que intentamos describir. El enfrentamiento entre el aspirante a la liga y el resurgimiento de un equipo. El partido soñado por todos los seguidores se hizo realidad. La combinación perfecta de cada una de las posiciones de los toffees la pudimos ver durante el encuentro. Una defensa bien plantada (partidazo de Distin y Heitinga), dos laterales que son extremos en ataque, un centro del campo defensivo y creador, una línea ofensiva versátil y dinámica, y un referente en punta.

La mejora no sólo es visible en la Premier League. El martes vencieron 2-1 al Sporting de Portugal en la Europa League, y se habrían llevado un resultado más claro de no ser por el penalti en contra que transformó Veloso en los últimos minutos. La vuelta se antoja complicada, pero el Everton ha vuelto a nacer con el nuevo año. Y todavía queda mucha temporada. Y muchas cosas por hacer. Por ahora, suponemos que serán buenas. Veremos.

7 de febrero de 2010

San Dirk Kuyt del Mersey

Estaba en el sitio oportuno. En el momento preciso. Cuando el Liverpool más le necesitaba, ahí estaba él. Siempre con oportunismo y efectividad. Generosidad elevada a la máxima potencia y la perfecta expresión de compañerismo. Dirk Kuyt volvió a salvar ayer a su equipo tras haberlo hecho en los dos partidos anteriores frente al Tottenham y Bolton. Un gol made in Dirk, al rematar un saque de esquina, sumó por tres en su equipo.


El derby del Mersey se decantó para el Liverpool en un partido brusco y lleno de dureza. Las entradas fueron las protagonistas del choque. Kyrgiakos y Pienaar fueron expulsados. Faltas que rozaban lo exagerado y demasiada escasez de ideas predominaron durante noventa minutos. Fellaini no terminó el partido lesionado. Y un recién recuperado lideró a los toffees, Mikel Arteta. Mal juego y poca claridad. Al final, el mejor aprovechamiento de los reds les llevó a la victoria. Dirk Kuyt volvió a aparecer cuando Anfield le esperaba.

Con Lucas y Mascherano, Aquilani mirando en el banquillo, y Gerrard más retrasado de lo normal, el Liverpool no pudo controlar el partido en ningún momento. N'Gog estuvo perdido entre Heitinga y Distin, y Maxi desaparecido durante todo el partido, no aportaron apenas para su equipo. El balón no salía desde la defensa. Pero ni siquiera había intenciones. Carragher no dió un pase a ras de suelo y al pie. Balón que pasaba por sus botas, balón que subía al cielo. Éste bajaba a la altura del área del Everton. Así era imposible.


Corría el minuto cuarenta de la primera parte, tras la lesión de Fellaini, cuando Mikel Arteta saltó al césped. Mientras el Liverpool se defendía con un jugador menos, el donostiarra campó a sus anchas por Anfield. Dominó, controló y elaboró. Pero no era suficiente para superar una defensa organizada y a un Pepe Reina acertado durante todo el partido. Yakubu tuvo la ocasión, pero el portero internacional español respondió a la perfección.

Dirk Kuyt no es el más rápido, ni el más efectivo, ni el más técnico. Ni siquiera es el mejor del Liverpool. Pero es el más oportunista. Cuando le esperas, responde. Un metro es suficiente y dos son demasiados. Su gol de ayer así lo demuestra. Apenas necesita espacio para sacarse el remate de la victoria. Inteligencia y pillería. Conocedor de sus carencias y optimizador al máximo de sus virtudes. Nos las muestra cada día. San Dirk Kuyt del Mersey.

29 de enero de 2010

El renacer del Everton

El Everton se encuentra en plena racha ascendente. Desde hace ocho partidos (Premier League), los toffees no conocen la derrota. Durante esos ocho encuentros, se ha jugado contra Tottenham, Chelsea, Manchester City o Arsenal. Ahora están instalados en la novena posición y apuntando hacia la revelación de esta temporada, el Birmingham de Alex McLeish. El equipo se ha entonado, se ha reforzado y ahora son un conjunto sólido muy difícil de batir. Lejos queda el 1-6 de la primera jornada contra el Arsenal.


Al margen de este gran momento, el club ha recibido una mejor noticia. Tras casi un año en el dique seco, Mikel Arteta volvió a los campos en el partido de FA Cup contra el Birmingham. En las islas, y allí en Liverpool, le tienen mucho cariño. Y él siempre responde con su mejor versión. Puede ofrecer la calidad que falta en el fútbol inglés y el orden que un equipo necesita para construirse. Desde sus botas se juega; desde su cabeza se elabora.

David Moyes ha engranado este equipo. Todo está saliendo bien. Con los refuerzos de invierno parece que se ha acertado. Landon Donovan le da un tono distinto, una marcha más y un cable con una conexión de alta velocidad. Ya lo demostró en su debut ante el Arsenal, y hace dos días hizo su primer gol contra el Sunderland. Además, se ha cerrado la cesión del ex-gunner Senderos. El central viene a buscar los minutos que le faltaban en el Arsenal.


Lo mejor de todo es que el equipo en general carbura. Todas las líneas están unidas. Del primero al último están entonados. Heitinga cumple, Neville es incombustible, Fellaini es clave, Leon Osman va de bien a mejor, Pienaar sigue confirmándose, Tim Cahill es oportunista, Bilyaletdinov es la novedad, y Saha el gol. Si a todo esto se le añade un Arteta recuperado, estamos seguros de que el Everton va a seguir en esta línea.

Cuando la carretera pica hacia arriba es donde se la juegan los mejores corredores. Nos queda el final de la etapa y termina en un puerto de categoría especial. El Everton tiene muy buenos escaladores y queda tiempo para remontar. Llevan tiempo perdido en la general, pero todo se decide en esta ascensión. Pueden ser, y tiene mucha pinta, el equipo de esta segunda mitad de Premier League.