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22 de septiembre de 2012

El secreto escondido del West Brom

Se trata de una de las revelaciones del comienzo de liga. El West Brom ha sumado puntos contra rivales como Liverpool y Everton (a los que ganó), también venció al Reading por la mínima, empató contra el Tottenham y perdió contra el Fulham. La marcha de Roy Hodgson a la selección inglesa pareció ser un síntoma de peligro, pero el inicio de temporada ha sido ilusionante; una ilusión que tiene nombre, apellidos y que ha venido siendo noticia: Dan Ashworth, el arquitecto del equipo. Tan bueno ha sido su trabajo que la Federación Inglesa ya lo ha contratado para tener un "Technical Director Rol" en el fútbol del combinado inglés.

Dan Ashworth
En apenas unos años, Ashworth ha conseguido idear un equipo sacado de la nada. Es la tercera temporada consecutiva del West Brom en la Premier League y en ninguna de ellas ha sufrido para mantener la categoría. El secreto, seguramente, se encuentre en el buen trabajo realizado en los despachos. Tanto Di Matteo como Hodgson y Clarke, han encajado en el proyecto del club. El primero, hoy técnico del Chelsea, consiguió el ascenso de forma directa. El segundo llegó de triunfar en el Fulham y fracasar en el Liverpool, mientras que Clarke también ha llegado procedente de Anfield para afrontar su primer reto en solitario, tras ser un reputado segundo entrenador en varios clubes.

Si analizamos el once tipo del West Brom en los primeros partidos de esta temporada llegamos a la conclusión de que es una alineación que cuesta menos de 20 millones de euros. Todos los integrantes fueron fichados de 2008 (Olsson y Dorrans) en adelante, por lo que es un proyecto joven. La más cara de todas las contrataciones fue la de Shane Long en el último verano procedente del Reading por 5 millones, aunque Chris Brunt, que alterna campo y banquillo, también costó cerca de 4 millones. 

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Pero el éxito, sin lugar a dudas, es sacar de la nada jugadores para revalorizarlos. El ejemplo más claro es el de Mulumbu, Morrison o Yacob, fichados a precios módicos que, a día de hoy, multiplicarían unas cuantas veces su valor de mercado. Es cierto que el fútbol que ha practicado el West Brom en las cuatro jornadas que se llevan disputadas no es vistoso, todos coinciden, pero sí es una muestra de pluralidad y fortaleza, de trabajo y entrenamiento de un equipo que todavía tiene cosas que sacar a relucir, como por ejemplo Romelu Lukaku, que ha dejado buenísimas sensaciones en sus minutos en el campo. Aunque todavía no es titular. La etapa de Dan Ashworth en el club ha terminado esta pasada semana, aunque antes de irse ha dejado el trabajo bien hecho. Ahora falta ver si toda su labor tiene continuación.


22 de noviembre de 2011

La sonrisa de Shane Long

"Los niños confían en todo el mundo. Confían en que les muestres el camino y no cuestionan los motivos". Con esta idea comienza el capítulo 6x08 de Dexter.


El delantero recibe de espaldas y se da la vuelta. El balón se le va largo y apura su zancada. El lateral rival, Alan Hutton, que corre a la cobertura, se tira al suelo y arrolla al pequeño atacante. Shane Long da media vuelta en el aire, cae violentamente y se retuerce de dolor en el suelo. Minutos después intenta volver al campo pero su rodilla no se lo permite: está lesionado, es inevitable. Era la tercera o cuarta falta que recibía en los primeros minutos de partido y ya había sido fulminado. Un niño inocente, un futbolista triste que tras varias semanas sin poder jugar reconoció que "Alan Hutton no tiene nada por lo que disculparse". No cuestionó los motivos. Tampoco le importan. Es como un niño y lo único que le preocupa es volver a jugar.

Vestido con un polo blanco, un jersey azul marino de pico y unos zapatos oscuros, Shane Long pasaría por un adolescente que asiste a clase a las ocho de la mañana escuchando 'Busted' en sus auriculares. El grado de empatía del punta irlandés es comparable a la amplitud de su sonrisa y a la calidad de sus travesuras. Su imagen representa a un niño que con 24 años se divierte y es feliz corriendo sobre el verde de los campos de la Premier League. Entrañable, pícaro y especial. En una falta se pega al portero para incomodarlo; en ataque juega con los centrales burlándose del fuera de juego; como no es lo suficientemente alto, aparece de imprevisto para saltar antes que su marcador. Su ritmo lo marcan unos desmarques endiablados, con unas piernas que se mueven a la velocidad del rayo. Si recibe una falta, como en el recreo del colegio, se levanta y continúa con el juego; si lo lesionan, como hace cuatro semanas, se resigna a una pronta recuperación. Una vez ha vuelto, marca, como el sábado, y recupera la sonrisa.

Shane Long es un niño feliz que divierte al aficionado del fútbol.