Al fútbol se juega con once jugadores. Parece una obviedad, pero a veces es más difícil de lo que parece. Los elegidos deben ser pensados a conciencia según el partido que vas a jugar y el equipo al que te enfrentas. Los cimientos de una buena alineación se basan en los centrales, un medio del campo y un goleador. Después, cada equipo tiene sus variables. Si te falta uno de esos tres núcleos en un equipo titular, puedes empezar a preocuparte porque corres el riesgo de quedarte descompensado. La defensa te aporta solidez, el centro del campo imaginación y la delantera te asegura los goles. Una combinación exacta de todos ellos hacen un equipo perfecto.

Se puede fallar una vez, darte cuenta del error y recapacitar para una siguiente ocasión. Todos tienen fallos, y se dice que de los errores se aprende. Pero cuando llega el siguiente partido, y el siguiente, y vuelves a cometer día tras día la misma decisión errónea es para pensar. En el Liverpool se vive en un dilema constante con respecto a su alineación. A estas alturas de la temporada, todavía no hay un once de gala. Los once jugadores pueden cambiar drásticamente según se juegue en Anfield o no. La táctica es muy conservadora jugando a domicilio mientras que se vuelve algo más atrevida jugando con el apoyo de los tuyos.
Nadie duda de Skrtel y Agger como buena pareja de centrales. Y mucho menos se duda de Fernando Torres como fantástico delantero. Tenemos dos de las tres bases para la alineación, siempre que no contemos a Gerrard como el jugador que necesitamos. En el tercer pilar que sostiene este equipo, están situados por decreto Mascherano y Lucas Leiva. Mientras tanto, la técnica y la imaginación descansa en el banquillo, la única posición del campo que ningún jugador de fútbol quiere ocupar. Alberto Aquilani sigue sin conseguir una posición que merece desde los primeros minutos como jugador red. Y esto es una opinión generalizada.

El partido del lunes contra el Portsmouth (y no valen excusas de que son los colistas) no fue más que otra demostración de la injusticia que recibe el jugador italiano. Su facilidad de toque, movilidad y capacidad de organización son características de las que carece el Liverpool si Aquilani no está en el campo; el juego entre líneas, la visión innata del medio centro creador y la asociación con sus compañeros son algunas de todas las facetas que puede aportar. Las comparaciones son odiosas, pero Lucas Leiva ha perdido en todas las oportunidads que ha recibido. Quince minutos del italiano superan dos partidos del brasileño. Pero hay alguien que, o no lo veo, o no quiere verlo.
Contra el Lille en la ida no jugó. Y eso no es más que un ejemplo de la cantidad de partidos en los que se le ha echado de menos. El jueves se juegan el paso a los cuartos de final de la Europa League. El italiano sólo está acostumbrado a jugar en casa, y la ocasión lo merece. Todo el mundo espera que pueda ser titular para manejar la remontada ante los franceses. Palabras de Aquilani para Liverpoolfc.TV, “ya estoy bien para jugar”. De hecho, en la web oficial titulan en la crónica del martes como "Aquilani VS Pompy". Algo bien tuvo que hacer, y alguien se tiene que ir dando cuenta de esta evidencia. Si tu equipo juega bien cada vez que sacas a un jugador en concreto, sácale siempre y jugarás mejor. Lógica aplastante.

Se puede fallar una vez, darte cuenta del error y recapacitar para una siguiente ocasión. Todos tienen fallos, y se dice que de los errores se aprende. Pero cuando llega el siguiente partido, y el siguiente, y vuelves a cometer día tras día la misma decisión errónea es para pensar. En el Liverpool se vive en un dilema constante con respecto a su alineación. A estas alturas de la temporada, todavía no hay un once de gala. Los once jugadores pueden cambiar drásticamente según se juegue en Anfield o no. La táctica es muy conservadora jugando a domicilio mientras que se vuelve algo más atrevida jugando con el apoyo de los tuyos.
Nadie duda de Skrtel y Agger como buena pareja de centrales. Y mucho menos se duda de Fernando Torres como fantástico delantero. Tenemos dos de las tres bases para la alineación, siempre que no contemos a Gerrard como el jugador que necesitamos. En el tercer pilar que sostiene este equipo, están situados por decreto Mascherano y Lucas Leiva. Mientras tanto, la técnica y la imaginación descansa en el banquillo, la única posición del campo que ningún jugador de fútbol quiere ocupar. Alberto Aquilani sigue sin conseguir una posición que merece desde los primeros minutos como jugador red. Y esto es una opinión generalizada.

El partido del lunes contra el Portsmouth (y no valen excusas de que son los colistas) no fue más que otra demostración de la injusticia que recibe el jugador italiano. Su facilidad de toque, movilidad y capacidad de organización son características de las que carece el Liverpool si Aquilani no está en el campo; el juego entre líneas, la visión innata del medio centro creador y la asociación con sus compañeros son algunas de todas las facetas que puede aportar. Las comparaciones son odiosas, pero Lucas Leiva ha perdido en todas las oportunidads que ha recibido. Quince minutos del italiano superan dos partidos del brasileño. Pero hay alguien que, o no lo veo, o no quiere verlo.
Contra el Lille en la ida no jugó. Y eso no es más que un ejemplo de la cantidad de partidos en los que se le ha echado de menos. El jueves se juegan el paso a los cuartos de final de la Europa League. El italiano sólo está acostumbrado a jugar en casa, y la ocasión lo merece. Todo el mundo espera que pueda ser titular para manejar la remontada ante los franceses. Palabras de Aquilani para Liverpoolfc.TV, “ya estoy bien para jugar”. De hecho, en la web oficial titulan en la crónica del martes como "Aquilani VS Pompy". Algo bien tuvo que hacer, y alguien se tiene que ir dando cuenta de esta evidencia. Si tu equipo juega bien cada vez que sacas a un jugador en concreto, sácale siempre y jugarás mejor. Lógica aplastante.
