16 de marzo de 2010

Good luck... But come back!

Diez semanas. Setenta días. Ese fue el tiempo que le ha durado el sueño a Landon Donovan. Apenas un breve capítulo del libro 09-10 del Everton. Eso sí, el mejor de todos ellos. Lejos quedan sus críticas tras el paso por Alemania. Los Angeles Galaxy no han dado su brazo a torcer lo más mínimo ante las múltiples peticiones de los Toffees para alargar la duración de la cesión. Pero, como se suele decir, lo corto y bueno dos veces bueno. Así resumirá Donovan su paso por el Everton donde ha triunfado en dos escasos meses y se lleva un fantástico recuerdo de los aficionados.


Dicho de otra manera, los aficionados se quedarán con un recuerdo brillante después del paso por el club de un jugador vistoso, iluminado por la gracia de un grandísimo futbolista. En tan sólo diez semanas, el americano ha justificado su cesión. Lo hizo desde el primer partido y en el primer momento. Debutó en aquel mágico partido en el Emirates contra el Arsenal, donde el resultado fue un 2-2 apasionante. A partir de aquel partido, comenzamos a ver el nuevo Everton que estaba empezando a despertar. Ninguna derrota ni en diciembre ni en enero en la Premier son datos que demuestran este renacer. El Chelsea, Manchester United o Manchester City fueron algunas de las víctimas de los Toffees.

De la mano de Donovan, junto con la vuelta de Arteta tras mucho tiempo lesionado, el equipo de David Moyes ha sufrido un cambio espectacular tras el periodo navideño. Trece partidos y dos goles. Ese es el corto historial de Donovan en el equipo de Mersey. Pero durante los trece partido ha sido un punto de alivio, de ensanche y de explosividad en el equipo. Su inclusión en el once inicial fue instantánea, y un partido le bastó para demostrarlo. Con su juego también mejoró Pienaar, que ha mostrado su mejor nivel. Con su juego, Saha se ha convertido en un delantero más temible aún si cabe. Verle con el balón en los pies es intuir una nueva genialidad. Siempre imprevisible e inventivo. “Just Go”, esas fueron las palabras el día de su debut.


La estrella de la selección de Estados Unidos para el Mundial de Sudáfrica vuelve a casa. Lo bueno se pasa rápido pero se guarda en el recuerdo por mucho tiempo. Su nivel para jugar en un equipo importante ha quedado sobradamente demostrado. Según cuenta en una entrevista, su mejor momento lo pasó el día de su despedida en el Goodison Park, en la victoria frente al Hull City por 5-1. Landon Donovan hizo el cuarto y fue homenajeado como un auténtico veterano. Y es que diez semanas dan para mucho. Ni periodos de adaptación, ni de acoplamiento. En el fútbol no existen estos conceptos, y esto es un claro ejemplo para demostrarlo. “Una experiencia que nunca olvidaré”.

Donovan marcha, pero la Premier en el Everton continúa. El calendario es relativamente sencillo, pero quizás lleguen tarde a la lucha por las plazas europeas. Plazas, sin duda, que merecerían si la temporada durara sólo de enero a mayo. Con la sombra de Landon aún presente en Goodison, el sábado se recibe a un Bolton en alza. La vida sigue y los grandes recuerdos se quedan en la memoria de los aficionados. Diez semanas dan para ganarse a una afición, y Landon Donovan nos lo ha demostrado. Diez semanas han servido para levantar al Everton y, en diez semanas, se marcha con un equipo completamente renovado. El fútbol querría tu vuelta a la Premier. Gracias Landon.

15 de marzo de 2010

Hermano pequeño, AFC Liverpool

El mundo del fútbol se mueve por los grandes beneficios económicos. Gastar dinero en este campo significa invertir en ganancias casi aseguradas. Quedan pocos románticos que se muevan por algo más que las cantidades escandalosas de este deporte. Los presidentes buenos y míticos han pasado a la historia del fútbol; ahora reinan los ricos. En la actualidad, los adinerados se regalan caprichos en forma de equipos de fútbol. Los aficionados siempre están a la espera de lo que pueda suceder. Ellos siempre son los que van a comprobar, para bien o para mal, las actuaciones de sus mandatarios. Pero se llega a límites donde el seguidor ya no aguanta más y busca volver a lo tradicional. La atmósfera es deportiva, los aficionados fieles y el sentimiento más puro que ninguno.


Creado en 2008, el AFC Liverpool es un equipo sin ánimo de lucro que busca recuperar el sentimiento perdido. Fue fundado por los fans descontentos con la directiva del club. Exigían una bajada de precios para ser abonados en la mítica grada The Kop. En poco más de veinte años, los precios han pasado de 45£ a 650£ por temporada. Ahora, sólo los que tienen poder adquisitivo son capaces de disfrutar de ese privilegio. Pero lejos de perder toda esperanza, Alun Parry, Mark Woods y Chris Stirrup hicieron un ejemplo de lo que debería ser el Liverpool FC. Este nuevo club, hecho a imagen y semejanza del de Mersey, entró en la novena categoría del fútbol inglés oficialmente el 17 de junio de 2008.


A ocho millas de Liverpool, el AFC Liverpool disputa sus partidos en Prescot, una pequeña localidad de poco más de diez mil habitantes. Este hermano pequeño de los reds, tiene las mismas características que el Liverpool. Misma equipación roja de pies a cabeza y mismos cánticos con el You'll Never Walk Alone como himno indiscutible. El nombre de su “Anfield” es el Valerie Park, compartiendo campo con el equipo de la ciudad, el Prescot Cables. Siguiendo con los símiles, una de sus gradas ya ha sido bautizada como The Kop. Su récord de asistencia fueron 604 espectadores, una barbaridad para la categoría de la que hablamos. La media esta temporada está en unos 150 aficionados. En la actualidad, buscan un estadio propio con las aportaciones de los socios.


En la temporada de su debut, los reds consiguieron un meritorio cuarto puesto en la liga, la Northen Premier League Division One North. Por encima, aún tienen tres categorías para entrar en Conference. En este esquema entenderéis todo mucho mejor (Décima categoría). Pero el gran éxito del año pasado vino con la consecución de la Vodkat League Cup (Copa de la Liga) tras vencer 1-0 al Padiham. Aquel día se estrenó la vitrina del AFC Liverpool. A pesar de todo, no consiguieron el ascenso que era el el objetivo primordial. Este año se encuentran en séptima posición pero con claras opciones en la lucha por el tercer puesto, que da ascenso a la Premier League del Norte.

En la corta historia del AFC Liverpool, ya se ha visto progresar a varios jugadores. Dos de ellos han conseguido firmar contratos profesionales. Philip Ojapah, de 20 años, con el Oldham Athletic (League One) y que ha sido cedido al Ryhl FC, y Ryan Wignall que se marchó a la cuarta división belga de la mano del Royal Racing de Montegnee. El resto de la plantilla está formada por futbolistas semi-profesionales pero que ponen toda su buena fe y orgullo por el equipo. Las pruebas están ahí, un trabajo bien hecho te catapulta a un contrato con un equipo de mayor nivel. Es el sueño de todos ellos. Los hermanos pequeños que un día quieren llegar a ser mayores.


Desde el AFC Liverpool quería hacer hoy un homenaje al fútbol modesto, un homenaje al fútbol por una buena causa. Este mismo camino ya lo tomaron antes equipos como el AFC Wimbledon o el FC United of Manchester. A veces el dinero no lo es todo y lo único que consigue es estropear el equipo, la unidad y la historia de una institución. Hoy, en Desde Anfield, escribimos sobre la otra historia del club, el AFC Liverpool. Desde hoy, cuentan con un seguidor más. Y no seré el último.

14 de marzo de 2010

El Chelsea toma el mando

La Premier League está al rojo vivo. Tres equipos en un punto. Chelsea, Manchester United y Arsenal se van a jugar sus opciones al título en los últimos ocho partidos. Dejar de ganar un partido significa un punto de moral para tus máximos rivales. El Chelsea se enfrentó ayer al West Ham con el objetivo de sumar los tres puntos en The Bridge y recuperar el liderato para meterle presión al Manchester United. Los blues no fallaron y Malouda se encargó de dirigir la victoria y la vuelta a la primera posición. El Arsenal también venció al Hull City en el último minuto. Ahora, la pelota está en Old Trafford donde hoy se verán las caras con el Fulham.


El resultado de 4-1 parece más claro y contundente de lo que realmente fue el partido. A pesar de todo, el Chelsea tuvo más ocasiones y las supieron transformar en goles. La pegada de los londinenses fue tremenda, y el partido de Florent Malouda aún mejor. El francés participó en tres de los cuatro goles metiendo uno de ellos. La cuenta la abrió Alex con un remate de cabeza impecable tras zafarse de la marca de Kovac. Pocos minutos después, un golazo fabuloso de Scott Parker ponía las tablas en el marcador. El 8 hammer fue, una vez más, el mejor de los suyos a lo largo del partido.

El planteamiento de Gianfranco Zola fue sorprendente. Dos de sus mejores jugadores, Diamanti y Carlton Cole, salieron desde el banquillo mientras que Mido e Ilan ocuparon sus posiciones en el once titular. La velocidad en ataque brilló por su ausencia. Se echó de menos a Jack Collison y al italiano Alessandro Diamanti en sus internadas por banda. Eso lo supo aprovechar el Chelsea, y Malouda no dejaba de llegar a la línea de fondo a pesar de los intentos de Jonathan Spector por detenerle. En una de esas llegadas, Drogba adelantó al Chelsea en el marcador rematando de cabeza otro centro perfecto del francés.


A partir del segundo gol Blue, el partido se decantó completamente hacia un lado. El equipo de Carlo Ancelotti amenazaba mucho en ataque y sus jugadas eran de gran velocidad. A base de intentos, y tras varias paradas interesantes de Robert Green, Florent Malouda metió el gol que llevaba mereciendo toda la tarde. Un recorte a Gabiddon y disparo raso en dirección contraria. Fantástico. La culminación a un partido perfecto. El West Ham había recibido más de lo que mostraba el juego en The Bridge.

El resultado lo cerró Drogba tras un rechace de Green a un disparo potente de Frank Lampard, que se enfrentaba al club que le vio nacer, al igual que Joe Cole. De este modo, el Chelsea recupera la primera posición y le mete la presión al United. Por su parte, el West Ham sufre una derrota, que bien podría ser esperada, aunque sigue tres puntos por encima del descenso ya que ninguno de los de abajo han ganado, sólo faltando el partido del Portsmouth contra el Liverpool del lunes. El Chelsea toma el mando de la Premier, aunque pueda ser sólo por unas horas.

13 de marzo de 2010

A la inglesa, Stoke City

Cuando un equipo consigue el ascenso a la máxima categoría, la temporada siguiente tiene como primer objetivo no volver a descender. Hay que adaptarse a la competición y conseguir mantenerse aprovechando tus recursos. La temporada pasada, el Stoke City debutó en Premier League gracias al ascenso conseguido con el empate ante el Leicester. Año y medio después, siguen sin sufrir ya que se encuentran en la undécima posición y once puntos por encima de los puestos de descenso. El trabajo de Tony Pulis en los potters está teniendo sus resultados. Se ha formado un equipo compacto, duro y muy difícil de vencer.


El Stoke City es la viva imagen del fútbol inglés tradicional. Sus jugadores se emplean con mucha dureza en todas sus acciones, y a veces llegan a rozar lo exagerado. Pasión, sacrificio y entrega. El antiguo Victoria Ground queda ya lejos, ahora es el Britannia Stadium la casa del Stoke City. De su casa han construído un castillo infranqueable. Allí, sólo los tres primeros de la Premier han conseguido vencer además del Birmingham de McLeish. Cuando la gente grita, los jugadores responden. Se ha creado un clima de fútbol total y los rivales salen al campo conscientes de la dificultad del partido. Hay que hacer algo más que meter goles para ganar un partido en el Britannia.

Quizás no sean un equipo goleador. Veintiocho goles en veintiocho partidos es una media bastante deficiente para un equipo situado a mitad de tabla. ¿El motivo? Una defensa sólida y el Britannia Stadium. Ryan Shawcross y Robert Huth forman una fantástica pareja de centrales. Ambos altos y fuertes al corte. El juego aéreo es su fuerte. Han recibido treinta y dos tantos en liga, pero han sabido optimizar a la perfección sus recursos. Tuncay Sanli es el máximo goleador con tan sólo cuatro goles. Con tres están Etherington, James Beattie y un central, el ya mencionado Robert Huth. Esto explica la unión del equipo. Aquí nadie sobresale.


Si hablamos de los jugadores del Stoke City, no podemos olvidarnos de Rory Delap. El lateral inglés nacido en Irlanda es famoso por su potente saque de banda. Si en el fútbol se celebran los goles, los penaltis, y se anima en los córners, en el Britannia Stadium se emocionan con los saques de banda. Una fuerza descomunal hace que sus saques se conviertan en los centros del mejor extremo pensable. Los defensas suben al ataque y los porteros temen. Un simple toque mete el balón en tu portería. La pelota planea el cielo y llega al área sin que te lo esperes. Y así han sido muchos de los goles de los potters.

Después de no haber renovado su plantilla este verano, muchos temían que el Stoke City sufriera para mantener la permanencia por segundo año consecutivo. Pero nada más lejos de la realidad. Tony Pulis ha domado a los suyos, les ha hecho sentir especiales. Y ahora de verdad lo son. Con una posición tranquila, y eliminado de la FA Cup a manos del Chelsea en cuartos, sólo les queda terminar el año sin demasiadas dificultades. Hoy se enfrentan contra el Aston Villa en el Britannia Stadium. Martin O'Neill buscará la victoria de los suyos a domicilio, algo que muy pocos han conseguido hasta ahora ante el Stoke. Los Potters se han hecho fuertes en la Premier. Nunca mejor dicho.

12 de marzo de 2010

Muchos defectos y pocas soluciones

Que el Liverpool pierda partidos ha dejado de ser noticia para convertirse en rutina. Que sus partidos son aburridos y el juego mostrado es pésimo no es más que una realidad. Estamos acostumbrados a ver esto en la Premier League, pero la dinámica también se muestra por los campos de Europa. El Lille ha sido el último equipo en abusar del Liverpool, futbolísticamente hablando. No así por el juego mostrado, que fue igual de regular en ambos lados, sino por el resultado final obtenido. El gol de Eden Hazard marca las diferencias en una eliminatoria que se decidirá en Anfield.


Con toda la pólvora en ataque, el conjunto red no supo aprovechar todas las ocasiones que fabricó. Ya sea por fallo en el remate, o por el buen partido del meta local, Mickael Landreau. Ni Fernando Torres, ni Kuyt, ni Ryan Babel, ni Steven Gerrard, ni Lucas. Todos amarraron las opciones de hacer el primer gol. Y cuando perdonas tanto corres el riesgo de ser traicionado. El buen medio del campo del Lille, con Mavuba a la cabeza, tampoco pasó excesivos sobresaltos. Eden Hazard culminó su partidazo con un lanzamiento de falta que nadie consiguió rematar y que supuso el único gol de los franceses.

Ahora la eliminatoria llega a Anfield con las mismas incógnitas de siempre. Cuando la falta de fútbol es evidente en el centro del campo, lo lógico es hacer jugar a tu jugador con más técnica y visión de juego. Pues en el Liverpool se hace del revés. Aquilani no jugó un sólo minuto contra el Lille. Lo evidente para el público se hace invisible para los entrenadores. Ha quedado sobradamente demostrado que, cuando el italiano entra en el campo, la movilidad del equipo mejora ostensiblemente y la creación de (buen) fútbol es constante. Hay mucha diferencia entre Lucas y Aquilani, pero cada uno tiene su sitio bien marcado.


Otros interrogantes del equipo inglés residen en el rol que cumple Babel, el rendimiento que ofrece Gerrard o la posición de Carragher. El primero demuestra que es desequilibrante y aprovechable. A mi juicio, sería uno de los primeros suplentes del equipo. Gerrard no es Gerrard. No sabemos qué le ocurre a Steven, pero éste no es el capitán de los reds. Sobre Carragher está la cercanía del adiós. Se encomienda a una renovación a corto plazo o a dejar el equipo con el que ha conseguido las mejores cosas de su carrera. Sus carencias cada vez son más visibles y se ha convertido en un jugador del montón. La vuelta de Glen Johnson y una recuperación plena de Skrtel y Agger pueden ser el estocazo definitivo para el ex-internacional inglés.

El Liverpool no está pasando una de sus mejores temporadas, ni mucho menos. Todavía quedan varios meses de competición y un puesto por el que luchar. La cuarta posición está a la vista pero no se pueden permitir fallos como los del otro día contra el Wigan Athletic. Si se quiere aspirar a disputar la Champions hay que ser un equipo rocoso, serio y efectivo. Mientras tanto, la Europa League es un objetivo secundario pero que atrae. Hay que remontar un uno a cero en contra en Anfield ante el Lille. Es posible simepre que el Liverpool de una mejor versión.